ALMERÍA | Coronavirus Telegram salva a los docentes de El Puche

  • Los profesores abren canales privados con sus alumnos vía móvil ante la carestía de ordenadores en las familias de su alumnado

Un grupo de alumnos del CEIP El Puche junto a su director, Ramón Espinoza Un grupo de alumnos del CEIP El Puche junto a su director, Ramón Espinoza

Un grupo de alumnos del CEIP El Puche junto a su director, Ramón Espinoza / D.A. (Almería)

Los docentes están acometiendo un esfuerzo titánico para mantener el pulso educativo y que sus alumnos, pese a las dificultades del confinamiento, pierdan la menor comba posible en un curso escolar que a día de hoy todavía no se sabe si será finalmente suspendido por parte de la Junta de Andalucía. Muchos centros han tirado de las nuevas tecnologías para no perder el contacto con su alumnado, pero esa posibilidad se hace más difícil en los barrios marginales con escaso acceso a esos medios.

El Colegio de Educación Infantil y Primaria El Puche, con 375 alumnos y el 75% de origen marroquí, es un claro ejemplo de ello. Allí pocas familias disponen de ordenadores o tabletas en sus casas, por lo que el profesorado tuvo que recurrir a soluciones específicas, encontrando su salvación en la aplicación Telegram, muy parecida en su funcinamiento a Whats App, pero con la posiblidad de establecer canales privados. Crearon un chat propio para cada alumno a través del cual le pasan tutoriales, ejercicios y fichas. En la zona privada cuelgan fotos y vídeos para pedirles resultados y poder calificar y evaluar. 

Una pequeña sostiene el cartel de ¡todo va a salir bien! Una pequeña sostiene el cartel de ¡todo va a salir bien!

Una pequeña sostiene el cartel de ¡todo va a salir bien! / D.A. (Almería)

“La gran mayoría de familias no tienen dispositivos informáticos. El 100% sí que tiene móvil, pero no todos con conexión a internet y, aunque la tengan, son muy limitadas. Hemos tenido que minimizar tamaños de vídeos o que sean tiempos concretos para que no pesen mucho y no se queden sin memoria en los teléfonos. Lo más satisfactorio es que estamos conectados prácticamente con el 80% del alumnado”, explica Ramón Espinoza, Director del colegio desde este curso tras seis años como Jefe de Estudios y dieciséis dedicados a la docencia.

La medida la adoptaron tras agotar primero el material fotocopiado previsto para la primera quincena de confinamiento y comprobar en la segunda que las plataformas Moodle habilitadas por la Junta no eran el mejor mecanismo para minimizar la situación de desigualdad debido a los limitados recursos de las familias.

Para perfeccionar el método decidieron no realizar el parón vacacional durante Semana Santa, ya que para los propios docentes esta fórmula de enseñanza también es novedosa y obliga a un reciclaje forzoso sobre la marcha: “Ha sido una nueva experiencia para acceder a las TICS [tecnologías de la información y la comunicación], nos hemos ayudado entre todos, pero ha supuesto una complejidad añadida y nos vemos limitados. Lo bueno sería disponer de videoconferencia con los niños, pero hemos tenido que adaptarnos con opciones directas y sencillas”, relata Espinoza.

Luego tienen que lidiar con las particularidades de cada hogar: “La gran mayoría de familias trabajan en invernaderos o almacenes, sectores que aún no han parado, y los niños no tienen disposición del teléfono la mayoría de las horas. Alguna madre me decía que llegaba a las 11 de la noche de trabajar y necesitaba el móvil, eso dificulta el acceso a la educación y al proceso de enseñanza. Una imagen en móvil no puede trasladarse a una ficha si no tienes impresora, es una gran brecha digital la que existe en zonas de exclusión social”, lamenta el propio Espinoza.

Una alumna dibuja un cartel Una alumna dibuja un cartel

Una alumna dibuja un cartel / D.A. (Almería)

El colegio abrió sus puertas el jueves 16 para dar el refuerzo alimentario a todos los usuarios del comedor y están aprovechando para contactar con las familias con las que no tienen comunicación, preparando nuevo material para entregarle al alumnado. Las dificultades son muchas, pero Espinoza siempre ve el vaso medio lleno: “Lo más satisfactorio es que estamos conectados prácticamente con el 80% del alumnado. Una alumna me llamó para decirme que su padre le había comprado un ordenador para poder hacer la tarea. Otros muchos han comprado tarjetas exclusivamente para poder tener acceso a internet”, concluye el director del centro conteniendo la emoción.

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