Almería

Vuelven a buscar a Lucía, la anciana desaparecida en Turre, junto a Paco Lobatón

  • La Guardia Civil y Fundación QSDglobal colaboran el sábado para dar con la mujer perdida hace dos años

Lucía García Hernández, desaparecida hace dos años en Turre. Lucía García Hernández, desaparecida hace dos años en Turre.

Lucía García Hernández, desaparecida hace dos años en Turre. / D.A.

Hace ya dos años que se perdió el rastro de Lucía García Hernández, una vecina de la pedanía de Royo Morera de Turre que se esfumó como si se la "hubiese tragado la tierra". Así lo aseguraba hace dos años a Diario de Almería María Cazorla, nieta de la mujer que en aquel entonces tenía 78 años años.

Fue el marido de Lucía, un hombre tambiénde avanzada edad, la última persona que la vio sobre las cuatro y media de la tarde del 22 de octubre de 2016 en la puerta de su domicilio, en dicha pedanía, ubicada en el límite de los términos municipales de Turre y Sorbas.

A pesar de los múltiples esfuerzos por dar con la anciana, que padece alzheimer, hasta el momento no se sabe nada de su paradero. Aunque se abre una nueva puerta a la esperanza para su familia, ya que la Guardia Civil y la Fundación QSDglobal de Paco Lobatón llevarán a cabo este sábado una nueva búsqueda, un rastreo que, según han informado fuentes de la Comandancia de Almería, comenzará el 27 de noviembre a las ocho de la mañana con la participación de la Unidad de Seguridad Ciudadana de Compañía (USECIA), patrullas de Turre y varios puestos cercanos, así como de la Patrulla de Protección de la Naturaleza (Patrona) del Seprona.

También participarán miembros de Protección Civil de Turre, el Servicio Cinológico del instituto armado y voluntarios, y se ha solicitado la participación de la Unidad de Helicópteros de la Guardia Civil, si bien no está confirmado aún que ésta última pueda colaborar. Las fuentes consultadas han precisado que la búsqueda se llevará a cabo por zonas cercanas a las que se produjo la desaparición de la mujer, que desapareció cuando fue a visitar a su hermana. "Se fue allí y mi abuelo esperaba a que bajase la cuesta pero ya no la bajó. Fueron apenas 25 minutos en un trayecto de 30 o 40 metros", relató hace dos años a este periódico su nieta María.

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