La afición taurina en el ADN (III)
Imágenes. Cámara fotográfica en ristre, desde el tendido o a pie del albero, Ramón García Carrique formaba parte del paisaje y paisanaje de la plaza de toros capitalina y de la provincia
Por la calle Juan Lirola
no quiero pasar,
recuerdo a Ramón Carrique
y me echo a llorar
(Música de seguiriya.
Letra de este firmante)
UN doble ADN en su genoma fueron responsables de las dos grandes pasiones que adornaron a Ramón García Carrique: la fiesta de toros y toreros y la reproducción gráfica de estos, fija y en movimiento. O acaso solo la primera, siendo la segunda consecuencia de aquella. Y si me apuran, una tercera: la música. En cualquier caso, resulta cada vez más doloroso conectar el ordenador para despedir a un amigo. Parece como si el teclado llorara lágrimas negras al recordar su muerte, víctima de un traicionero infarto. La generosidad lo distinguía y la vanidad no encajaba en su quehacer diario. Nunca le escuché alardear de su fondo fotográfico (en blanco y negro y color) y filmoteca (grabaciones en vídeo) pese a ser de los más documentados de Almería capital y mayoría de pueblos en los que se ofrecen festejos.
De un singular valor taurófilo y etnográfico, su domicilio de Juan Lirola es un imprescindible "centro de estudios" para el investigador; complementado con el voluminoso material custodiado en otro local de la calle Berenguer, en el solar donde tuvo su primera sede la peña Jueves Taurinos. De lo que sí se preciaba Ramón, justificadamente, era de la sólida amistad con distintas figuras del torero, entre ellas el paisano Enrique Vera y los actuales Ruíz Miguel, Ángel Teruel y Enrique Ponce (ahora andaría preocupado por la grave cogida sufrida en Valencia). Amistad a la que se sumaban aficionados y profesionales locales ya desaparecidos: Fernando Cano, Juan Luis de la Rosa, Chatillo, Bretones, Manolo Toresano, Pepín Cruz, Antonio Ogalla, Chabola, Antonio Gimeno, José Antonio Martín, etcétera.
PRACTICANTE
Ni DUE ni ATS. Practicante de los de toda la vida; de los que ayudaban en el quirófano, practicaban curas e "inyectaban" de casa en casa lo prescrito por el médico de Beneficencia o del Seguro. De esta abnegada casta sanitaria era el almeriense Manuel García Gallot (1893-04/06/1938), fallecido en plena Guerra Civil como un mártir de la profesión: contagiado de tétanos ("colapso circulatorio") contraído en la Casa de Socorro de c/. Murcia cuando curaba a un herido.
Con 19 años obtuvo el título en la Facultad de Medicina de Granada, siendo compañero de otros colegas de reconocidos méritos: el santo laico Santiago Vergara, el popular Antonio Muñoz (Profesor Mulián de apodo artístico) o los taurinos Enrique Asensi y Luis Criado. Su primer destino le llevó a Cueva de los Medinas; ahí conoció y se casó con María Carrique Berenguel, hija de un cacique de la barriada. Carmen Martínez, esposa de éste y madrina de los hijos, le regaló la casa nº 10 de la calle Rodríguez Sanpedro (actual Dr. Paco Pérez), esquina a Lepanto, donde estableció consulta y vivió hasta el final de sus días. En la posguerra, aquí llegaba periódicamente Carmen con una burra cargada de patatas, verduras o media docena de huevos a socorrer un hogar que pasaba verdaderas calamidades: mil pesetas anuales fue toda la pensión de viudedad que le concedió el Ayuntamiento, viéndose obligada a lavar ropa en casas particulares y en el Seminario. Buena parte del instrumental del esposo tuvo que venderlo a la propia Casa de Socorro.
BUSCAVIDAS
Escribía Juan Ramón Jiménez que "para conocer la obra de una persona hay que conocer su vida". En ello estamos. El primogénito Ramón vino al mundo el 21 de marzo 1931 en calle La Reina nº 31 y, tras su paso por la de Velázquez (frente a la puerta catedralicia de los Perdones, donde vio la luz primera su hermano Manuel), recaló en la citada de Rodríguez Sanpedro (majadores): del Casco Histórico al populoso Distrito 5º, entre los Franciscanos y la Plaza de Toros. El hambre aprieta y Manolo "ficha" como monaguillo del Sagrario y 20 pesetas de sueldo mensual; pasando posteriormente a la Ferretería Vulcano (Puerta de Purchena) donde se jubilaría. Por parecida soldada Ramón entra de aprendiz en la droguería El Triunfo, de Vicente Alcalá, en la hoy plaza Manuel Pérez García; aunque en busca de mejores horizontes laborales emprende el vuelo a Barcelona, regresando a Almería ante la falta de perspectivas.
Viajante del almacén de drogas de Efrén Martínez, comienza a recorrer la provincia a lomos de su flamante motocicleta. Con 30 años y el carné de agente comercial en su poder obtiene varias representaciones en comandita con su hermano Manolo, cuatro años menor. Sin embargo, es Industrias Cambra, fabricante valenciano de la muy demandada asadora "Carmela", quien le proporciona un razonable estatus económico. Poseedor ya de una buena cartera de clientes y coche propio, continuó como comercial de distintas firmas de prestigio: Muebles Damas, Comedores Galarreta, Cruz de Malta (cuberterías de Gernika) o la afamada cuchillería Arcos Hnos., de Albacete.
Con anterioridad, Ramón cultivó su afición musical en la rondalla de pulso y púa de Educación y Descanso -dirigida por Pepe Richoly- y en el "Quinteto Andaluz", junto a (guitarras y bandurria) Bernabé y Cándido Ávila, Paquito Rienda y García Baños. Allí conoce a Eloísa Fernández Jerez, su fiel e inseparable esposa. Del casamiento en octubre de 1965 nacerían sucesivamente Ramón, Armando y Mª Carmen, co-fundadora con su prima Mª Dolores y Teresa Belmonte de la peña femenina "Quite de la Mariposa". Ramón manejaba con solvencia el laúd y ella era una consumada bailaora de sevillanas y estilos almerienses, lo que le llevó a abrir academia en la precitada calle Berenguel.
JUEVES TAURINOS
Si edad adulta estuvo ligado a diferentes peñas (Vera entre ellas), Jueves Taurinos era algo muy especial, su segundo domicilio, fuente de satisfacciones… y de disgustos. Con ella recorrió sus distintas sedes (calles Berenguel, Cruces, Regocijos) y fue presidente y vicepresidente. Desde estas páginas espero volver en Feria a su persona, pero ahora valgan algunos apuntes significativos del largo periplo como socio y dirigente en la segunda entidad capitalina más antigua (la primera es El Duende).
-Asistió a las reuniones iniciales del Hotel Indálico junto a quienes serían sus diez socios fundadores con antigüedad de 13 de marzo de 1981, siendo elegido vicepresidente. En su etapa de presidente se estrenó el pasodoble "Jueves Taurinos" (música y letra de Rafael Barco y Pepe Nieto), interpretado al piano por el maestro Algarra y cantado por Pastora Algarra, excelente tonadillera integrada en la compañía de Rafael Farina.
-Participó muy activamente en la organización de los seis Festivales dados por la Peña en la década de los ochenta a beneficio de Jesús Abandonado, Hermanitas de los Pobres, Cruz Roja y Cáritas Diocesanas
-Formó parte de los jurados que concede el premio a la "Mejor faena de Feria", gozando muy especialmente con el conseguido por Ruiz Miguel en 1982 y los 4 de Enrique Ponce
-Por último, colaboró en la revista anual iniciada en 1981 con artículos de opinión, reproducciones hemerográficas y cronista de la entidad.
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