Almería esconde bajo el agua uno de los mayores pulmones de Andalucía

La posidonia oceánica cubre una gran superficie del litoral almeriense, mejorando la calidad del agua

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Almería posee una gran sueprficie de posidonia oceánica.
Almería posee una gran sueprficie de posidonia oceánica. / Diario de Almería

La provincia de Almería tiene sumergido uno de los mayores tesoros naturales de Andalucía: la posidonia oceánica. Son un auténtico pulmón para las aguas, ya que tienen una elevada producción de oxígeno y una gran capacidad de captura de carbono.

Recientemente la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha señalado la importancia de conservar estas praderas que son, según sus palabras, "uno de los ecosistemas más valiosos del litoral andaluz por su papel en el funcionamiento ecológico del medio marino y su estrecha relación con la calidad ambiental de la costa". Al respecto, informan de que la cartografía más reciente disponible refleja que las praderas de fanerógamas marinas ocupan en la actualidad una superficie total de 117,70 kilómetros cuadrados, de los que 71,02 kilómetros cuadrados corresponden a praderas de posidonia oceánica.

De esos 71 kilómetros cuadrados, aproximadamente el 80 y el 90 por ciento está en la costa almeriense, según diferentes fuentes. Aunque lo cierto es que las cifras varían mucho según dónde se consulten y no suelen cuadrar entre sí: por ejemplo, tirando de hemeroteca, en 2013 la Junta de Andalucía cifraba la posidonia en 160 km², tan solo en la provincia de Almería. Una cifra que hoy se antoja irreal pero que aún aparece como referencia en muchísimas web. Parece que en realidad las posidonias ocupan entre 40 y 50 km² según la cartografía ralizada en 2013 por el proyecto LIFE Posidonia.

La mayor superficie está en la zona del Levante Almeriense, seguido por Punta Entinas-Sabinar y el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. También hay algunas hectáreas en el islote de San Andrés (Carboneras), y el arrecife barrera de posidonia de Roquetas de Mar.

Unas praderas que crecen 1 metro cada siglo

La posidonia oceánica es una planta marina perenne y endémica del Mediterráneo que forma extensas praderas sobre el fondo marino. A pesar de su elevada productividad, se caracteriza por un crecimiento extremadamente lento (de 1 a 4 centímetros anuales/ 1 metro al siglo), lo que convierte a estas formaciones en ecosistemas especialmente sensibles a las alteraciones. En la costa andaluza, su distribución responde a un gradiente natural de este a oeste, con las formaciones mejor desarrolladas en la provincia de Almería y una presencia progresivamente menor conforme se avanza hacia el Estrecho, donde se sitúa su límite oriental en la provincia de Cádiz.

Estas praderas desempeñan un papel esencial en el equilibrio del medio marino. Actúan como zonas de alevinaje para numerosas especies de interés ecológico y pesquero, favorecidas por la elevada producción de oxígeno, la captura de carbono y la capacidad de retener biomasa, que le permite albergar una rica comunidad de algas y animales. Al mismo tiempo, contribuyen a la protección física del litoral frente a la erosión y frente a la subida del nivel del mar gracias a la retención de sedimentos y a la formación de arribazones que amortiguan el impacto del oleaje en las playas. Su presencia está también directamente relacionada con el aumento y mantenimiento de la transparencia del agua, al reducir la suspensión de partículas en el fondo marino. A ello se suma su contribución a la mitigación del cambio climático, al funcionar como un importante reservorio de carbono azul en su potente sistema de rizomas.

La relevancia de posidonia oceánica se refleja en su reconocimiento normativo. A nivel europeo, las praderas de posidonia oceánica constituyen el único hábitat marino prioritario: 1120 praderas de posidonia (Posidonion oceanicae), según la Directiva Hábitats (Dir 92/42/CEE). En Andalucía, la especie se encuentra incluida en el Listado de especies silvestres en régimen de protección especial y forma parte del Plan de recuperación y conservación de invertebrados amenazados y fanerógamas del medio marino, aprobado en 2017.

Almería, pionera en la protección de la posidonia

Una de las principales formas de protección de estos hábitats marinos es mediante la ordenación de usos en espacios naturales protegidos. En este sentido, la Junta de Andalucía ha avanzado recientemente en la regulación de determinadas actividades en el medio marino, como la restricción de la circulación de motos de agua en las aguas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Esta medida se orienta a prevenir la contaminación acústica y minimizar los riesgos para la fauna marina y para la seguridad de los usuarios del litoral, y se aplica en una franja marina de una milla náutica de anchura tras un proceso de análisis y debate en los órganos de participación del espacio natural protegido.

Esta actuación se suma a otras medidas de ordenación de usos desarrolladas en los últimos años en este espacio natural protegido, como la regulación de actividades de turismo activo, la ordenación de rutas turísticas en embarcaciones a motor o el balizamiento de playas naturales para restringir temporalmente el acceso de embarcaciones durante el periodo estival. El objetivo común de estas iniciativas es compatibilizar el disfrute del medio litoral con la conservación de los valores ecológicos y paisajísticos que caracterizan uno de los tramos de costa mejor conservados del Mediterráneo español, donde se localizan hábitats marinos de interés comunitario, entre ellos las praderas de posidonia oceánica.

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