Almería, Málaga y Sevilla sacan la tarjeta para Netflix y se la guardan para la música
El streaming de vídeo se consolida como gasto fijo en los hogares de Almería, Málaga o Granada, mientras la música se consume sobre todo en versiones gratuitas o compartidas
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Pagar una suscripción mensual se ha convertido en algo casi automático cuando se trata de ver series, películas o documentales, pero no ocurre lo mismo con la música. En provincias como Almería, Málaga y Granada, el consumo digital muestra una clara preferencia: el vídeo se percibe como un servicio “imprescindible”, mientras que la música se consume mayoritariamente a través de opciones gratuitas, cuentas compartidas o plataformas financiadas con publicidad. No es una excepción local, sino una tendencia que se repite en toda Andalucía y que refleja un cambio en la forma de valorar y priorizar el gasto digital en los hogares.
El vídeo se consolida como el gran producto digital de pago
Las plataformas de streaming de vídeo concentran los mayores porcentajes de compra directa en todas las provincias andaluzas. Córdoba encabeza el pago con un 59,0 %, seguida de Huelva (55,5 %), Sevilla (55,3 %), Jaén (55,0 %) y Málaga (54,9 %). Almería, con un 53,3 %, se sitúa prácticamente en la media andaluza (54,4 %), mientras que Granada baja ligeramente hasta el 49,6 %, aunque compensa con un uso más intensivo de cuentas compartidas.
Este comportamiento apunta a una percepción clara del valor del contenido audiovisual, especialmente en un contexto de oferta fragmentada, estrenos exclusivos y consumo doméstico cada vez más centralizado en el salón de casa.
La música queda relegada a modelos gratuitos o compartidos
El patrón cambia de forma radical cuando se analizan las suscripciones musicales. El pago directo es minoritario en todas las provincias y la media andaluza se queda en un 22,1 %. Granada lidera este apartado con un 25,3 %, seguida de Málaga (23,5 %), Cádiz (23,2 %) y Córdoba (22,4 %).
En el extremo opuesto aparece Almería, donde solo el 17,0 % paga por música, uno de los porcentajes más bajos de Andalucía, junto a Jaén (19,3 %) y Sevilla (20,9 %). La disponibilidad de versiones gratuitas y la normalización del uso compartido explican buena parte de esta diferencia.
Compartir cuentas, una práctica normalizada
El uso de versiones gratuitas o pagadas por otra persona es especialmente elevado en la música. Sevilla lidera este modelo con un 37,7 %, seguida de Granada (35,2 %), Jaén (34,0 %) y Almería (33,4 %). En estas provincias, la música se consume de forma cotidiana, pero rara vez se traduce en un pago individual.
En el caso del vídeo, aunque el pago directo es mayoritario, el uso compartido sigue teniendo peso. Granada vuelve a destacar con un 25,6 %, por delante de Huelva (22,8 %), Málaga y Sevilla (20,8 %), y Cádiz (20,1 %).
Pagar y compartir: el modelo híbrido gana terreno
Otra señal del cambio de hábitos es el crecimiento del uso combinado, es decir, usuarios que pagan su suscripción y además utilizan cuentas compartidas. En el vídeo, este modelo supera el 10 % en Cádiz y Sevilla (11,2 %), Almería (11,0 %) y Granada (10,1 %), lo que indica una mayor flexibilidad y rotación de plataformas.
En la música, sin embargo, este uso combinado es residual y solo alcanza cifras apreciables en Jaén, Sevilla y Cádiz, reforzando la idea de que el pago musical sigue siendo secundario.
Un cambio de prioridades digitales
El conjunto de los datos refleja un cambio claro en las prioridades de consumo digital en Andalucía. Las plataformas de vídeo han pasado a ocupar un lugar central en el gasto doméstico, mientras que la música se ha integrado en un consumo más informal, compartido y menos monetizado. Almería, Málaga y Granada ejemplifican bien este giro, con matices propios, pero dentro de una tendencia común que atraviesa a todas las provincias andaluzas.
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