El almeriense Antonio Jesús Cabrerizo alcanza la cúpula militar como segundo jefe del Estado Mayor del Ejército
Natural de Tabernas y con una trayectoria histórica de una década en la Brigada de la Legión, el teniente general asume el cargo tras una dilatada carrera
El Palacio de Buenavista de Madrid, sede del Cuartel General del Ejército de Tierra, ha sido el solemne escenario de un hito institucional de primer nivel que cuenta con un marcado acento provincial. El teniente general Antonio Jesús Cabrerizo Calatrava ha tomado posesión formalmente como segundo jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra (SEJEME), consolidando así una de las trayectorias militares más brillantes de los últimos años y llevando el nombre de Almería hasta el segundo escalafón de mando de la fuerza terrestre española.
La ceremonia oficial, celebrada el pasado lunes 9 de marzo, estuvo presidida por el jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME), el general de ejército Amador Enseñat y Berea, y sirvió para materializar un relevo estratégico en la cúpula de las Fuerzas Armadas. Cabrerizo, cuyo nombramiento fue rubricado en el Consejo de Ministros del pasado 10 de febrero, sustituye en esta altísima responsabilidad al teniente general Alejandro Gonzalo Escámez Fernández, quien pasó a la situación de reserva el 12 de febrero tras una fructífera etapa de servicio.
Durante el desarrollo del acto institucional, el teniente general almeriense juró cumplir fielmente las obligaciones de su nuevo cargo, con absoluta lealtad al Rey y profundo respeto a la Constitución. Lo hizo arropado por los miembros del Estado Mayor del Ejército, mandos de primer nivel de la institución, diversas autoridades civiles y militares, además de su círculo más íntimo de familiares y amigos, pilares fundamentales a lo largo de sus más de cuatro décadas de entrega a la milicia.
Un profundo arraigo en la provincia de Almería
La llegada del nuevo SEJEME a la cima del Ejército no puede entenderse sin sus firmes raíces almerienses. Nacido en el municipio de Tabernas, donde a día de hoy sigue residiendo su familia, Cabrerizo forjó su carácter y sus primeros años de formación académica en la provincia. Tras su paso por las aulas del colegio de su localidad natal, completó sus estudios de secundaria y bachillerato en la capital almeriense como alumno del histórico Instituto Nicolás Salmerón. El vínculo con su tierra es tan estrecho que, en el año 2012, fue nombrado hijo adoptivo de Olula del Río, un reconocimiento honorífico que subraya el afecto mutuo que mantiene con la comarca del Almanzora y con el conjunto de la sociedad provincial.
Su inquebrantable vocación de servicio le llevó a ingresar en las Fuerzas Armadas el 1 de septiembre de 1983, integrándose en la XLIII promoción de la Academia General Militar. Desde ese momento, su impecable hoja de servicios ha estado marcada por la operatividad y, de forma muy especial, por una década de destino ininterrumpido en la base militar Álvarez de Sotomayor de Viator, integrando las filas de la Brigada de la Legión (Brileg).
En el seno del tercio almeriense, Cabrerizo dejó una huella profesional imborrable. Durante esos diez exigentes años, ejerció como capitán jefe de la Compañía de Zapadores, posteriormente asumió el mando como comandante jefe de la Unidad de Zapadores, y coronó su etapa legionaria con el empleo de teniente coronel, siendo el primer jefe y fundador de la Bandera de Zapadores de La Legión. Esta prolongada experiencia operativa en una de las unidades de élite más prestigiosas forjó un perfil de mando resolutivo, forjado en la dureza de la instrucción y cercano al soldado.
De Melilla a las misiones internacionales y el alto mando
Más allá de su intensa etapa almeriense, la carrera militar del nuevo segundo jefe del Estado Mayor abarca una prolífica variedad de destinos. En su etapa como coronel, ostentó el mando del Regimiento de Ingenieros número 8 (Ring-8) en la ciudad autónoma de Melilla, afianzando su pericia en las plazas de soberanía nacional.
El ascenso al generalato trajo consigo nuevas y complejas responsabilidades en el ámbito de la enseñanza, la preparación y la doctrina militar. Como general de brigada, ocupó los puestos de subdirector y, más adelante, director del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC). Tiempo después, ya con el empleo de general de división, asumió la jefatura del Mando de Personal (MAPER), su destino inmediatamente anterior al actual y desde el cual ha dirigido con notable éxito la compleja política de recursos humanos de todo el Ejército de Tierra.
A su brillante currículum en territorio nacional se le suma una amplia experiencia internacional sobre el terreno. El teniente general Cabrerizo ha participado activamente en cuatro complejas operaciones de paz bajo el paraguas de las principales organizaciones multinacionales. Su pericia táctica y estratégica se ha curtido en las misiones de la SFOR en Bosnia y Herzegovina, la KFOR en Kosovo, la UNIFIL en Líbano y la misión ISAF en Afganistán. Un bagaje operativo indispensable para comprender y liderar los actuales escenarios de seguridad global.
Los desafíos de la transformación hacia el horizonte 2035
Durante su alocución, el general de ejército Enseñat y Berea quiso poner en valor la trayectoria multidisciplinar de su nuevo "segundo". El JEME destacó con especial énfasis la exitosa gestión de Cabrerizo al frente del MAPER, subrayando sus notables avances en "la gestión del talento y el apoyo a las familias militares". Asimismo, mostró su absoluta confianza en la capacidad del militar almeriense para afrontar este nuevo reto, armonizando a la perfección "la tradición y la innovación".
Como SEJEME, Cabrerizo asume uno de los cargos más relevantes de la estructura orgánica castrense. Su misión fundamental será asistir directamente al JEME en el planeamiento estratégico, la dirección de las actividades del Estado Mayor y, de manera crucial, el impulso del proceso de modernización enfocado en el horizonte 'Ejército 2035'. Este ambicioso proyecto busca adaptar las capacidades operativas de la fuerza terrestre española a los nuevos conflictos híbridos, el avance tecnológico y las exigencias de interoperabilidad con los aliados de la OTAN.
En su turno de intervención, el teniente general Cabrerizo expresó su más sincera gratitud a la cadena de mando por la confianza depositada y a su familia por el constante respaldo. En un emotivo repaso por su trayectoria vital, tuvo un recuerdo lleno de afecto para todas las unidades en las que ha servido, elogiando a sus compañeros y a su predecesor en el cargo. Concluyó garantizando que asume sus nuevas y altas responsabilidades con un inquebrantable compromiso de "trabajo, dedicación y servicio" a España.
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