El nuevo mapa de Andalucía: montañas más altas que Sierra Nevada nacerán del mar
Las placas africana y euroasiática convergen entre 4 y 6 milímetros al año en el Mediterráneo occidental
Terremotos: un enjambre sísmico sacude Andalucía con decenas de temblores
Hay un movimiento constante bajo el sur de España que no se ve ni se siente, pero que los geólogos llevan décadas midiendo. Andalucía y África se acercan cada año unos pocos milímetros mientras la placa africana avanza lentamente hacia el norte y presiona contra la euroasiática bajo el Mediterráneo occidental. Pero, antes de tocarse, nacerán nuevas montañas entre África y Andalucía.
Ese desplazamiento es mínimo para la escala humana, pero suficiente para deformar lentamente la corteza terrestre. Los datos de redes GPS geodésicas sitúan el acercamiento entre 4 y 6 milímetros al año en el sector del mar de Alborán, el corredor marino que separa Andalucía del norte de África.
La placa africana avanza hacia la euroasiática, pero no se introduce limpiamente debajo de ella: la presión entre ambas deforma la corteza en el mar de Alborán y levanta montañas en el sur de España y el norte de África.
Cuándo podrían unirse África y Andalucía según la zona
Si ese movimiento continúa al ritmo actual, los geólogos pueden hacer una estimación aproximada de cuándo podría producirse el cierre del espacio marino entre ambos continentes. El cálculo cambia según la zona del litoral andaluz.
En el estrecho de Gibraltar, donde la distancia entre Europa y África es de unos 14 kilómetros, el contacto geológico podría producirse dentro de aproximadamente 2,5 a 3,5 millones de años si se mantiene la velocidad actual.
En el sector central del mar de Alborán, frente a las costas de Málaga y Granada, la distancia entre continentes supera los 120 kilómetros. En ese caso, el posible cierre del espacio marino se situaría en torno a 20 o 30 millones de años.
En el extremo oriental, frente al litoral de Almería, el fondo marino alcanza distancias cercanas a 180 o 200 kilómetros respecto al norte de África. Allí el proceso completo de acercamiento podría prolongarse entre 30 y 50 millones de años.
Antes de tocarse, nacerán nuevas montañas entre África y Andalucía
Los geólogos advierten, sin embargo, que África y Andalucía no se unirán como si dos costas se tocaran directamente. Antes de que ese encuentro continental llegue a producirse, el mar de Alborán cambiará de forma durante millones de años.
La presión tectónica irá deformando el fondo marino y generando elevaciones submarinas, algunas de las cuales podrían acabar emergiendo con el tiempo. Ese proceso podría dar lugar a nuevas cadenas montañosas entre el sur de España y el norte de África, del mismo modo que otras colisiones entre continentes han levantado sistemas montañosos como los Alpes o el Himalaya.
De hecho, gran parte de las montañas actuales del sur peninsular ya nacieron por ese mismo proceso. Las Béticas en España y el Rif en Marruecos forman en realidad un mismo arco geológico creado por la presión entre ambas placas.
Antes de cualquier contacto directo entre continentes, el Mediterráneo occidental podría transformarse primero en una región de relieves elevados, cuencas deformadas y nuevas sierras que emergerían lentamente donde hoy se extiende el mar.
Terremotos a causa de las fallas
La zona donde se concentra esa presión recorre todo el arco sur de Andalucía. Desde el estrecho de Gibraltar hasta el litoral de Almería, el subsuelo está atravesado por fallas activas que absorben el empuje de África hacia Europa.
Entre las más conocidas destacan la falla de Carboneras, que atraviesa parte del litoral almeriense, y la falla de Alhama de Murcia, una de las estructuras tectónicas más estudiadas del sureste peninsular. También existen numerosos sistemas de fracturas en el propio mar de Alborán.
En torno a ese corredor se sitúan municipios donde los pequeños terremotos aparecen con cierta frecuencia en los registros del Instituto Geográfico Nacional. En Almería destacan Níjar, Carboneras, Tabernas, Vera o Cuevas del Almanzora. Más al oeste ocurre algo parecido en zonas de Granada como Alhama, Padul o Santa Fe, y en puntos de Málaga como Ronda o Cortes de la Frontera.
La mayoría de estos movimientos sísmicos apenas se perciben. Sin embargo, forman parte de un mismo proceso geológico: el lento acercamiento entre las placas africana y euroasiática.
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