La autopsia de Lucca revela violencia continuada y contradice la tesis de la defensa

El informe forense apunta a un shock hemorrágico por desgarro hepático y descarta caídas accidentales, según la cadena autonómica

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Colocan velas y flores en el búnker donde apareció el cadáver de Lucca , niño de 4 años asesinado en Garrucha.
Colocan velas y flores en el búnker donde apareció el cadáver de Lucca , niño de 4 años asesinado en Garrucha. / Victor Visiedo

El caso por la muerte del pequeño Lucca en Garrucha suma un nuevo y dramático capítulo que confronta frontalmente la versión de los acusados con las pruebas médicas. Según ha revelado en exclusiva Canal Sur, el informe de la autopsia, fechado el pasado 21 de enero, concluye que el niño de cuatro años falleció a causa de un shock hemorrágico por desgarro hepático. Esta información forense detalla además un historial de abusos físicos que desmontaría la tesis del accidente o la negligencia curandera.

Tal y como ha adelantado la radio y televisión pública andaluza, el cuerpo del menor presenta numerosos traumatismos en diferentes partes propinados por un instrumento aún sin identificar. El informe forense al que ha tenido acceso Canal Sur descarta de manera categórica que la evolución de estas lesiones fuera producto de una caída fortuita. Al contrario, las consideraciones médicas, siempre según el medio autonómico, destacan que el pequeño sufrió una violencia traumática de intensidad considerable y continuada en el tiempo.

Los detalles forenses emitidos por Canal Sur revelan un cuadro clínico estremecedor fruto de agresiones previas: el cuerpo presentaba callos de fractura consolidados en costillas y codo, así como daños pulmonares crónicos derivados de traumatismos anteriores. La autopsia también recoge la existencia de quemaduras térmicas y lesiones por presión y desplazamiento. En cuanto a la data de la muerte, el documento la sitúa en torno a las 15:30 de la tarde del 3 de diciembre, con un margen de error de cinco horas, informa Canal Sur.

El choque con la "iatrogenia cultural" de la defensa

Estos crudos detalles médicos chocan de frente con el contundente dossier técnico-jurídico que acaba de presentar la defensa de Juan David R.C. En su informe, los abogados Manuel Martínez Amate y Diego Ricardo Molinari plantean que la muerte de Lucca no fue un asesinato, sino un homicidio imprudente provocado por una "iatrogenia cultural".

Ignorando el historial de fracturas que ahora desvela Canal Sur, la defensa sostiene que el fatal desgarro hepático fue consecuencia de una "praxis cultural errónea". Argumentan que la madre sometió al niño a maniobras de "sobado" —masajes abdominales vigorosos propios de curanderos— para tratar problemas digestivos. Esta hemorragia interna se habría agravado por la administración de ibuprofeno "cada cuatro horas", que actuó como antiagregante. "Fue el colapso de dos inmigrantes inmaduros ante una cura que se les fue de las manos", sostiene el escrito de la defensa.

Batalla procesal

Paralelamente, la defensa mantiene un duro pulso procesal contra un "laberinto burocrático". Exigen la nulidad radical del registro domiciliario del 4 de diciembre por realizarse sin la presencia del detenido y advierten que el Juzgado de Violencia sobre la Mujer ya rechazó el caso el 9 de enero al considerar que no existió violencia vicaria, dada la "relación de igualdad en la negligencia" de la madre. Por último, los letrados de Juan David se apoyan en un análisis kinesiológico para defender que el menor sentía un "apego seguro jerárquico" hacia él, y reiteran la coartada de que el detenido estaba comprando un billete de autobús durante la ocultación del cuerpo en el búnker.

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