Entre 100 y 350 km/h: los desvíos ya fijan cómo circulará el AVE en Almería
La velocidad a la que circularán las máquinas en los desvíos se decide ahora, antes de que empiecen las pruebas y los trenes
Las marquesinas ya esperan la llegada del AVE en Almería y asoman sobre el soterramiento
El AVE en Almería ha entrado en una fase que ya no se mide en excavadoras ni en metros cúbicos de hormigón, sino en decisiones técnicas que marcarán su funcionamiento real. ADIF Alta Velocidad ha adjudicado el suministro y transporte de los desvíos ferroviarios del tramo Vera–Almería, una actuación que transforma una infraestructura aún sin trenes en una línea diseñada para circular.
Un contrato de 4,37 millones y 16 meses de ejecución
El contrato, tramitado por procedimiento abierto y adjudicado exclusivamente por precio, alcanza los 4,37 millones de euros sin IVA, dentro de un presupuesto de licitación inicial de 4,45 millones. El plazo de ejecución es de 16 meses, un calendario coherente con el paso del proyecto desde la obra civil hacia la ingeniería ferroviaria de explotación.
Qué se adjudica exactamente
Más allá del importe, lo relevante está en el contenido. No son piezas genéricas ni material auxiliar. El contrato incluye la fabricación, premontaje en taller, transporte y entrega en obra de diez desvíos ferroviarios, junto con navajas de cambio, ranas de cruce, varillas de punta y componentes asociados. Son los elementos que permiten cambiar de vía y, al hacerlo, fijan la velocidad máxima a la que puede circular un tren en cada punto.
Velocidades y tipologías: así se organizará la circulación
El detalle técnico ya dibuja el esquema operativo del AVE en Almería. Habrá un desvío de alta velocidad preparado para 350 km/h por vía directa y 220 km/h por la desviada, el más complejo del conjunto. A él se suman dos desvíos de alta velocidad adicionales, también pensados para 350 km/h en recta, con limitaciones mayores al tomar la desviada.
El contrato incluye además desvíos convencionales, destinados a maniobras, apartaderos y gestión del tráfico, con velocidades inferiores, y cuatro desvíos mixtos capaces de operar en ancho estándar y ancho ibérico. Estos últimos reflejan una de las claves del tramo: compatibilizar la alta velocidad con transiciones técnicas en un corredor aún en integración.
Decisiones que no son reversibles
Cada desvío tiene una función concreta y una velocidad de diseño definida. No es una cifra orientativa: queda incorporada al aparato de vía y condiciona la señalización, la gestión del tráfico y los tiempos de explotación. Una vez instalados, modificar esas prestaciones no es sencillo ni barato. En la práctica, esta adjudicación fija desde ahora cómo se moverán los trenes cuando el AVE llegue a Almería.
Una adjudicación con respaldo europeo
La adjudicataria es Mieres Rail, empresa especializada en aparatos de vía con sede en Asturias, que se ha impuesto en un proceso al que solo concurrieron dos ofertas. El contrato quedó formalizado el 5 de enero de 2026 y cuenta con cofinanciación del FEDER 2021–2027, lo que refuerza el carácter estratégico del corredor Murcia–Almería dentro de la red transeuropea de transporte.
Del discurso de obra al lenguaje ferroviario
Durante años, el proyecto se explicó en términos de túneles, viaductos y plataformas. Con esta adjudicación, el lenguaje cambia: aparatos de vía, radios de curva y velocidades máximas. Es la fase menos visible, pero la que separa una gran obra de una infraestructura ferroviaria operativa.
El tramo Vera–Almería entra en lógica de explotación
Aún no hay trenes, pero ya no se improvisa. La alta velocidad deja de ser una promesa abstracta y empieza a tomar forma como sistema, con límites, jerarquías y reglas claras. Grabadas, literalmente, en acero.
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