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ALMERÍA | Coronavirus La ayuda a domicilio no para

  • Clece, que opera en 87 municipios de la provincia la asistencia, establece servicios mínimos para que sus trabajadoras mantengan la atención personal

Petra, usuaria del servicio de ayuda a domicilio en la capital, con Rosa, la auxiliar que la atiende. Petra, usuaria del servicio de ayuda a domicilio en la capital, con Rosa, la auxiliar que la atiende.

Petra, usuaria del servicio de ayuda a domicilio en la capital, con Rosa, la auxiliar que la atiende. / D.A. (Almería)

El servicio de ayuda a domicilio es otro pilar fundamental del Estado del Bienestar que la crisis del coronavirus está poniendo a prueba. En Almería la empresa Clece copa el 85% del mercado provincial al prestar servicio en 83 municipios a través de las concesiones de la Diputación, a los que hay que unir las ciudades de Almería, Adra, Vícar y El Ejido, todas ellas superiores a los 20.000 habitantes. 

Con 2.300 trabajadores a su cargo solo en el área de servicios sociales, Clece atiende a 7.000 usuarios y únicamente no está presente en la zona del Bajo Andarax y municipios como Serón, Níjar o Roquetas de Mar. Diego López, gerente de la empresa en Almería, atendía a este diario para explicar cómo han establecido los servicios mínimos que garanticen la atención a unos usuarios más necesitados que nunca, si cabe, por la incertidumbre que ha generado la pandemia causada por el COVID-19.

“Los servicios mínimos empezaron a aplicarse la semana pasada. Se pretende hacer teleasistencia a través de las coordinadoras con un listado dinámico que decide la administración. No podemos suspender ningún servicio como tal, lo dictamina la administración local, que es quien percibe o no la necesidad del servicio mínimo a través de su responsable social. Se presta sí o sí a quienes estén solos. Si a alguien se le diagnosticase por parte del coordinador o auxiliar que hubiera que prestarlo, sin ningún problema se haría. Se está viendo cómo hacerles la compra o comprarle medicinas si el auxiliar no pudiera salir”, explica al respecto López.

La ejecución varía en función de la población: “No todos los municipios ni provincias han seguido el mismo criterio, pero hemos hecho partícipes a los delegados de empresa y comités de personal. El primer criterio es un auxiliar por domicilio donde hay servicios mínimos. También si un auxiliar estaba con dos sigue con esos dos para no generar trasiego o que el usuario vea alterada su vida normal. Es de forma personalizada y para no generar agravios comparativos con la plantilla”, manifiesta López.

La declaración del estado de alarma provocó desabastecimiento generalizado para acceder al material de protección, circunstancia que Clece está intentando paliar sobre la marcha: “Tenemos un protocolo con el visto bueno de la Junta de Andalucía que sigue aplicándose con información a las trabajadoras. Pero el número de EPIS es el principal problema, no solo para nosotros, sino en todos los ámbitos. A día de hoy vamos cumpliendo, pero tras el decreto del Gobierno el gran stock que teníamos se va gastando y ya no nos venden. Si quiero comprar mascarillas nuestros proveedores no nos pueden vender y por escrito así nos lo transmiten. Guantes sí lo tenemos cubierto, pero en ropa impermeable (tipo buzo) estamos teniendo problemas. En los casos de sospecha donde puede haber contagio de coronavirus, se suspende el servicio para acotar el riesgo de los trabajadores, fue un acierto pleno de la Junta que en Almería se aplicó bastante rápido y se agradece a las administraciones por coordinarlo en un tiempo récord”.

Quebraderos de cabeza con las mascarillas

Una trabajadora de la firma que presta servicio en una localidad almeriense y prefiere mantenerse en el anonimato, confirmaba a este periódico los problemas con el material de seguridad: “Una vez decretado el estado de alarma tardaron una semana más en darnos el material de protección. En guantes no escatiman, es cierto, y luego nos dieron una especie de gorro desechable de celulosa. Con las mascarillas tuvimos que tirar de fabricación casera, con sábanas y máquina de coser, nos buscamos la vida porque todavía no tenemos ese material. Se lo darán a quienes salgan a la calle a cubrir los casos que han dejado porque la idea es que vayamos rotando”.

Esta empleada en concreto, que quiere dejar constancia de que su coordinadora comarcal  “se está dejando la piel y se implica mucho”, duda también de la forma en la que se van a implementar los servicios mínimos: “El pasado jueves se aprobaron, pero todavía no se están cumpliendo en todos los pueblos. Hay casos de compadreo porque hay algunos que tienen hijos que les pueden cubrir las necesidades básicas”.

Diego Lopez es el gerente de Clece en Almería Diego Lopez es el gerente de Clece en Almería

Diego Lopez es el gerente de Clece en Almería / D.A. (Almería)

A lo que sí se compromete la compañía es a mantener el empleo a lo largo de la cuarentena: “Las auxiliares van a cobrar lo mismo que en febrero. No se ha aplicado ningún ERTE ni reducción de jornada. Tendrán las mismas condiciones laborales que las que había previamente. Han salido noticias y no todo vale. Estamos trabajando 14 horas al día para organizarlo todo y verle la luz al túnel. Nadie va a tener problemas laborales en ese sentido. Ojalá tuviéramos más EPIS y diéramos diez mascarillas en vez de tres o cuatro semanales, no es lo ideal, pero hablas con sanitarios y a lo mejor tienen una para tres días. Entiendo a mis trabajadores, pero pido comprensión”, concluye López.

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