El azufaifo, una 'planta mágica' que puede paralizar una urbanización en Cabo de Gata
PACMA reclama la paralización de las obras tras documentar la destrucción de ejemplares protegidos en el Parque Natural
El azufaifar de Almería, un valioso aliado contra el cambio climático
No es magia en sentido simbólico. En Cabo de Gata, el azufaifo es una planta capaz de cambiar el destino de un proyecto urbanístico por lo que hace bajo tierra, en el suelo y en la atmósfera. Por eso su presencia activa protecciones legales y obliga a revisar cualquier actuación.
El coordinador provincial de PACMA en Almería, Eduardo Milla, ha reclamado la paralización cautelar de una urbanización tras documentar la destrucción de al menos dos ejemplares de Ziziphus lotus, especie protegida por la normativa comunitaria, dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.
Se le llama “planta mágica” porque hace tres cosas a la vez en uno de los territorios más áridos de Europa. La primera: captura y almacena carbono, funcionando como sumidero natural frente al aumento de CO₂. Donde hay azufaifos, el suelo ayuda a frenar el calentamiento global.
La segunda está bajo tierra. Su sistema radicular profundo retiene humedad, estabiliza el terreno y reduce la erosión. En la práctica, el azufaifo guarda agua en el suelo durante más tiempo, algo crítico en un entorno sometido a sequías prolongadas y lluvias cada vez más intensas.
La tercera es visible en superficie. Bajo su copa se crean microclimas: baja la temperatura, se reduce la evaporación y sobreviven insectos, aves y otras plantas. El azufaifar no es un arbusto aislado, sino un refugio ecológico completo.
Cuando una planta convierte el suelo en hábitat protegido
Por estas funciones, la presencia de azufaifos es un indicador directo de hábitat de interés comunitario. Eso implica que el terreno no puede considerarse degradado ni urbanizable sin una evaluación ambiental estricta y actualizada.
PACMA sostiene que las obras afectan a más de 12 hectáreas y ha trasladado los hechos a la Junta de Andalucía y a la Guardia Civil. La formación cuestiona que se utilice un informe ambiental de 2005 para justificar la falta de valor ecológico del suelo.
Además, recuerda que la administración autonómica no es competente para decidir si un hábitat protegido carece de importancia, una valoración que corresponde a la Unión Europea y que ya ha sido corregida por los tribunales en otros casos.
La destrucción de azufaifos no es reversible a corto plazo. Su regeneración es lenta y su pérdida supone menos carbono retenido, menos agua almacenada y menos resistencia frente al clima extremo.
Un freno legal, climático y ambiental en Cabo de Gata
Por eso el azufaifo puede paralizar una urbanización entera. No por su tamaño, sino por lo que representa. Allí donde aparece, las reglas cambian y el suelo pasa a tener un valor ambiental reforzado.
El futuro del proyecto queda ahora condicionado a una posible suspensión cautelar y a la elaboración de un nuevo estudio ambiental que tenga en cuenta lo que hace “mágico” al azufaifo: su capacidad real para proteger el clima, el agua y el equilibrio del Parque Natural.
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