Vandalismo

Al 'cabezón' le parten la cara

  • El busto que los vecinos repudian sufre actos vandálicos sin las condenas públicas que han generado los daños a otras esculturas

El busto, de autor desconocido, con parte de la piedra del rostro partida. El busto, de autor desconocido, con parte de la piedra del rostro partida.

El busto, de autor desconocido, con parte de la piedra del rostro partida.

No hay escultura más paria en la ciudad que esta a la que despectivamente apodan El Cabezón. No se le conoce padre al que atribuir su autoría y después de salir del cautiverio de años guardada en un almacén municipal, ha sufrido el rechazo de los vecinos del entorno de Las Cuatro Calles del casco antiguo. Veían feo a este busto griego, que ahora, además, exhibe la cara partida por vándalos, lo que no deja de ser una curiosa contradicción, siendo como es una alegoría a la juventud.

Este patito feo del patrimonio municipal no ha sido agraciado con las muestras públicas condenatorias del vandalismo. Otros destrozos han sido denunciados y criticados por la sociedad almeriense de forma plausible en las redes sociales y han conseguido la promesa de una pronta reparación. O, al menos, se ha producido la retirada inmediata de la escultura o piezas dañadas.

Sobre su pedestal, situado en la nueva plazoleta que conecta las calles Trajano y Dalía, resultado en 2017 de las obras de remodelación, su rostro es, desde hace unos días, un verdadero lamento. Incluso su observación atemoriza con ese aire un tanto fantasmagórico que le confiere el haber perdido parte de la piedra del rostro que, como puede apreciarse en la imagen adjunta, reposa sobre la peana, desde donde es testigo mudo de más de una borrachera.

A la plazoleta llegó hace menos de un año como remate de las obras y como pretendido elemento de embellecimiento, si bien en esta ubicación de la zona de la movida ha encontrado la funcionalidad (previsible) de servir de barra de copas outdoor los fines de semana. Nada que ver con su lugar de procedencia, la propia Casa de la Juventud –hoy en día la Escuela Municipal de Música y Artes, la EMMA– donde daba la bienvenida al edificio al término de la escalinata de acceso desde la Rambla Obispo Orberá.

Con la rehabilitación del inmueble, la escultura fue guardada en uno de los almacenes del Ayuntamiento y, de ahí, salió para pasar una breve temporada en los despachos de una Concejalía hasta forma parte del proyecto de remodelación de la calle Trajano. 300 firmas vecinales instaron al Consistorio a llevarse el busto de este emplazamiento. No gustaba y el griego quedó pendiente del compromiso municipal de ser retirado y sustituido por un busto de Jesús de Perceval dentro de la peatonalización de Las Cuatro Calles, obras aún no abordadas.

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