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Casi un centenar de alumnos vacacionales toman el colegio finero Rafaela Fernández

  • Manualidades, proyectos culturales y natación ocupan el calendario del proyecto estival

Cuando los horarios y las rutinas académicas tocan a su fin muy pocos quieren volver a las aulas donde hace tan solo unos meses hacían exámenes o corregían deberes. Solo unos pocos, quizá, los que deben recuperar alguna asignatura recordarán algunas de las enseñanzas estudiadas a lo largo del curso escolar. El resto, con las ansiadas vacaciones en su poder dedican sus días a los que más les gusta. Atrás quedaron los hábitos de levantarse temprano, de estudiar cada día una serie de horas o la costumbre de planificar su calendario hasta la llegada del fin de semana.

Las horas siguen siendo las mismas pero a los más pequeños de la casa les da tiempo a hacer muchas más cosas. Es la magia de las vacaciones. Bailar, jugar, nadar, leer, tomar el sol, sumergirse en ese mundo digital que tanto adoran o viajar se encuentran entre sus actividades favoritas. Bajo este panorama, ¿quién querría volver a esconderse tras las paredes del CEIP Rafaela Fernández de 10:00 a 14:00 horas?

Son cerca de un centenar de alumnos y no están locos. Los 90 jóvenes que disfrutan de las vacaciones en la Escuela de Verano que organiza el Ayuntamiento son unos privilegiados. Se divierten con la realización de manualidades, proyectos culturales y de clases en la piscina que abrió sus puertas el 25 de junio.

Las instalaciones este año contarán con cursos para aprender a nadar que se prolongarán hasta el 23 de julio y que suponen un desembolso a las familias que va desde los 12 a los 20 euros. Un mes de clases que culminarán el próximo 27 de julio coincidiendo con el Día del Niño de las fiestas patronales.

Esa jornada, según afirma la concejala del Consistorio, Paqui Trinidad, volverá a estar dedicada completamente a los niños pues a una fiesta de clausura en las instalaciones de la piscina que nada tiene que envidiar a la que ya se celebró el pasado año, se unirá a la rebaja de precios que los feriantes hacen un día antes del comienzo oficial de las festividades en honor a San Esteban.

Pero estos no son los únicos atractivos del proyecto que este año cuenta con menores de tres a los 13 años de edad. Los más pequeños también pueden disfrutar de las clases de natación que el Ayuntamiento ha puesto en marcha.

La Escuela de Verano supone un desembolso para las familias de unos 40 euros, excepto para aquellas personas que se encuentran en riesgo de exclusión social a los que el Consistorio ayuda pagando las clases. El verano ha llegado a la pequeña localidad del Almanzora. Y su colegio sigue abierto.

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