Urbanismo y comercio

Peatonalizar, ¿el salvavidas del centro?

  • Almería se acerca a la experiencia que revolucionó Málaga o Granada. Este mismo mes concluye el concurso de ideas lanzado para reinventar las arterias principales de la capital

Una usuaria en patinete circula por el carril saludable del Paseo donde esta semana se ha abordado la retirada de las estructuras del entoldado Una usuaria en patinete circula por el carril saludable del Paseo donde esta semana se ha abordado la retirada de las estructuras del entoldado

Una usuaria en patinete circula por el carril saludable del Paseo donde esta semana se ha abordado la retirada de las estructuras del entoldado / Javier Alonso

No hay fórmulas mágicas de plenas garantías, pero sí probadas. Algunas desafortunadas, las que han pasado sin pena ni gloria, y otras, como la peatonalización, que han conseguido resucitar a los centros históricos de otras ciudades hasta el punto de convertirse en un revulsivo de ciudad. No hay que viajar a lo otro extremo del país, ni siquiera a Madrid. Las vecinas Málaga y Granada son maestras de ese cambio que Almería anhela para devolver la categoría de ‘salón de la ciudad’ a la zona centro. En pocos días, un jurado experto seleccionará lo que podría constituir esa demandada eclosión que saque del agónico letargo al centro capitalino.

La opinión de los malagueños no era muy diferente hace 18 años. Los atascos, la doble fila y el continuo ir y venir de coches eran la estampa habitual de la calle Marqués de Larios que, pese a este ajetreo, estaba muy lejos de ser lo que es hoy: una de las vías comerciales más transitadas y codiciadas del país en la que las grandes marcas quieren estar.

El 14 de diciembre de 2002, los malagueños estrenaban la peatonalización de Larios, una apuesta municipal que, desde luego, contaba con detractores y mucha inquietud por parte de comerciantes y residentes, que el tiempo, en este caso evolutivo, ha hecho desvanecer.

Dicen los malagueños que su ‘Centro’ vuelve a ser lugar de encuentro, se ha convertido en escenario de atracción turística, ha permitido un mayor desarrollo cultural centrado en la inauguración de museos, sus calles son más habitables, están llenas de vida, de personas que vuelven a bajar a pasear, a hacer sus comprar, a ir de tapas y a cenar. Como ha ocurrido con Granada, donde ahora se aborda una nueva tanda de peatonalización de calles a consecuencia del coronavirus, hecho años atrás justo lo que quiere Almería: reinventar su centro.

“Es impactante la imagen desoladora del centro y el casco histórico”, metía el dedo en la llaga en el Pleno celebrado este pasado viernes el portavoz de Vox, Juan Francisco Rojas”, quien apela a la implicación de las administraciones “antes de que la situación sea irreversible”.

Este runrún viene ya de lejos. Y de largo. De la última legislatura del socialista Santiago Martínez Cabrejas procede el concepto de centro comercial abierto al amparo del comercio del centro, una tímida apuesta entonces que echó raíz, pero aún carece de porte y floración. De aquellas primeros estudios para modernizar el Mercado Central, las obras del parking Obispo Orberá y los cortes al tráfico del Paseo de Almería los fines de semana con actividades de ocio –sobre todo, infantil–, se pasó durante los mandatos de Luis Rogelio Rodríguez-Comendador a hacer efectiva la peatonalización, si bien en el entorno del Paseo, desde Reyes Católicos al Instituto Celia Viñas, principalmente.

Las obras –ahora en el otro lado de la arteria principal, adentrándose en el casco histórico–, han continuado, así como las actividades de animación infantil organizadas por Almería Centro con el respaldo municipal y las exitosas citas de la Noche en Blanco o la Noche en Negro.

El revulsivo, esa eclosión experimentada en otras ciudades, no ha llegado, no obstante, en veinte años. Tocar el Paseo es jugársela y ha habido pasos hacia adelante y, claro, también paradas de burro y hacia atrás. Aún resuena en la memoria la factura electoral de último cambio significativo del Paseo de Almería para el entonces candidato del PP Juan Megino, que las urnas trasladaron de la Alcaldía a la oposición.

Los pies de plomo no solo son políticos. Los comerciantes del centro quieren actuaciones que desemboquen en un nuevo concepto de centro, más atractivo para las ciudadanos y para las inversiones. Eso sí, bien planificadas para no dar pasos sobre arenas movedizas. “Creemos que la remodelación del Paseo y Obispo Orberá es necesaria, pero también tiene que ser adecuada y certera”, hacia referencia esta misma semana la asociación Almería Centro en un escrito dirigido al alcalde de la ciudad, Ramón Fernández-Pacheco.

En la agenda del regidor hay próxima una fecha significativa. El próximo día 21 de septiembre finaliza el plazo para la presentación de ideas de peatonalización del Paseo de Almería y Obispo Orberá. Este concurso es la génesis de lo que será ese nuevo centro, que inicie una cadena de regeneración de espacios públicos como ha ocurrido en las citadas Málaga y Granada.

A partir del día 21 la suerte estará echada. Un jurado de expertos, en el que está representado el Colegio Oficial de Arquitectos de Almería (COAA), analizará minuciosamente las propuestas en liza al objeto de escoger esa fórmula de peatonalización más idónea para las características de Almería.

“Las peatonalizaciones, cuando se han hecho bien y completas, con intervenciones serias sobre el pavimento y el entorno urban, han funcionado. Murcia, Málaga, Granada, que son ciudades cercanas, lo demuestran. Y Almería no tiene por qué ser menos”, comenta el decano del COAA, José Díaz, quien se reserva ofrecer posibles soluciones futuras ya que, no solo está a la vuelta de la esquina el concurso de ideas, sino que, además, es uno de los miembros del jurado.

“Es el momento de esperar unas semanas, ver la participación y ojalá que sea amplia, de calidad y con muy buenas propuestas para poder escoger la mejor posible para Almería y que, de verdad, mejore no solo la situación actual, sino que llegue a potenciar la actividad del casco histórico y la vida, pues no solo es comercio. Los usos en los centros urbanos tienen que ser lo más heterogéneos y mixtos posibles, por lo que también se trata de familias y residentes”, apuesta Díaz.

Hay que esperar pues a la apertura de sobres para conocer qué solución de futuro se le quiere brindar al centro, comenzando por el núcleo del Paseo y Obispo Orberá. Luego vendrán los meses dedicados al desarrollo de la idea a modo de proyecto, licitaciones y adjudicaciones antes de que se puedan iniciar las obras.

Pivotes y suelo pintado para delimitar el corredor saludable del Paseo Pivotes y suelo pintado para delimitar el corredor saludable del Paseo

Pivotes y suelo pintado para delimitar el corredor saludable del Paseo / Javier Alonso

De forma previa, el Ayuntamiento ha experimentado con una semipeatonalización este verano abarcando dos necesidades. Por un lado, tantear la repercusión que podría tener el cierre al tráfico de estas arterias principales dejando, en este periodo de evaluación, un solo carril de circulación en el Paseo. Por otro, ampliar los espacios reservados al peatón al objeto de facilitar las distancias de seguridad aconsejadas a raíz de la pandemia del coronavirus y, de paso, introducir los criterios de sostenibilidad ambiental introduciendo el sendero saludable.

La prueba se ha saldado con una significativa reducción del tráfico por el Paseo, pero en su conjunto no ha recibido el aplauso generalizado de la ciudadanía. Desde la poca elegante decoración del suelo con dibujos de pretendida imitación a las antiguas baldosas hidráulicas a otro aspectos que no han calado en las costumbres. Y no por la idiosincrasia almeriense. En Málaga y más recientemente en la Gran Vía de Madrid también se hicieron pruebas de semipeatonalización de escasa acogida. “Solo hay que darse una vuelta por las redes sociales para ver, y lo digo con ironía, el gran éxito que las pintadas han tenido. Y no es la opinión de cuatro locos. Ese espacio poco más que lo está usando algún coche con los cuatro intermitentes puestos”, observa el portavoz de Ciudadanos, Miguel Cazorla.

La explicación es sencilla. La ofrece el decano de los arquitectos. “Este tipo de ensayos no ha dado el resultado en otras ciudades porque el peatón no termina de entender ese espacio como suyo. Está a cota de calzada, separado del tráfico simplemente por unas vallas y unas pinturas, que no son suficientes”, apunta.

La prueba ha tenido un efecto colateral negativo sobre el comercio. No solo consideran erróneo el “momento y la forma” de llevarlo a cabo, sino que, como explica la presidenta de Almería Centro, Mari Trini Villegas, ha provocado un mayor recelo hacia las futuras intervenciones por parte de los comerciantes. Desalentados, no quieren “chapuzas”. De hecho este lunes se reúnen para el martes hacerlo con el equipo de gobierno del Ayuntamiento. Quieren que la prueba acabe y los hay, como Juanjo Molina (Tarari Ke Te Vi, comercio no asociado), que apuestan ya más por llenar de contenido cultural el Paseo y convertir el edificio de correos en un centro de ocio.

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