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El compromiso de los médicos pese al gran contagio vírico

  • Paqui Sánchez, doctora almeriense, pertenece al principal pilar que actualmente combate la Covid-19. Más de 33.000 profesionales sanitarios españoles se han contagiado en la pandemia

El compromiso de los médicos pese al gran contagio vírico El compromiso de los médicos pese al gran contagio vírico

El compromiso de los médicos pese al gran contagio vírico / D.A. (Almería)

Salir todos los días a aplaudir a nuestros sanitarios es un gesto de la sociedad que persigue animar y reconocer la labor diaria de estos profesionales. Día tras día siguen jugándose la vida, dejándose la piel porque luchan en primera línea de esta batalla. Entregarles mascarillas y protección les ayuda a seguir batiéndose por las vidas de los que han caído enfermos. No podemos olvidar que salvando sus vidas nos estamos salvando a nosotros mismos.

La ola de solidaridad que se ha despertado en la sociedad española ha sido importante y un gran número de empresas ha cambiado su día a día para ayudar en la producción de bienes fundamentales para la lucha contra el Coronavirus. Una situación que ha pillado con el paso cambiado a muchos, entre ellos a nuestra clase política. Los sanitarios se han encontrado en gran parte de los hospitales sin los materiales necesarios para combatir este virus muy contagioso, Covid-19.

Los sanitarios se han encontrado en muchos hospitales sin los materiales necesarios

Oímos decir que no es momento de enfrentamientos sino de intentar colaborar para acabar con esta pandemia, pero esta situación tiene caras de ángel que deberemos guardar en nuestra memoria para el futuro y son los miles de trabajadores de la Sanidad española que están viviendo los momentos más duros de sus vidas, por eso cuando piden que nos quedemos en casa y oyen respuestas como ¡yo no puedo más! ¡necesito salir a correr! ¡voy a sacar por quinta vez al perro hoy! a personas como a Francisca Sánchez, conocida como doctora Sánchez, se le escapa una lágrima de incomprensión.

Paqui Sánchez Paqui Sánchez

Paqui Sánchez / D.A. (Almería)

Ella es una más de esta cadena sanitaria, una más pero con una historia que a muchos de sus pacientes y ya son miles se les escapa. Nació en la barriada nijareña de Puebloblanco y después de realizar los estudios de Medicina el destino le guardaba el trabajo de urgencias en el hospital de Santa Lucía de Cartagena. Desde allí ayuda a los enfermos de Coronavirus o de otras enfermedades que llegan al centro sanitario. Ahora 65 de sus compañeros adscritos a la UCI se encuentran en cuarentena por utilizar mascarillas que no contaban con la pertinente homologación y que habían sido enviadas por el Ministerio de Sanidad.

Alrededor de 33.000 profesionales sanitarios están ya infectados en España y día tras día las cifras de fallecidos de este sector aumentan. Esto implica además de sumar a la lista nuevas tragedias familiares, que disminuye el número de personas que cuidan por el bienestar del resto de la población en los hospitales españoles. Los profesionales sanitarios tienen que hacer frente a tragedias personales y su misión muchas veces no puede tener el final deseado porque no cuentan con los medios necesarios para luchar en este frente.

Su responsabilidad le ha hecho obviar sus horas sindicales para entrar de lleno en esta batalla

La situación de la doctora Sánchez es un tanto anómala porque es representante sindical. Ella podía haber optado por realizar trabajos administrativos y proteger su salud y de esa manera no estaría en primera línea. En tiempos como el actual su responsabilidad como médico le hizo obviar sus horas sindicales y entrar de lleno en esta batalla. Su lucha aún es mayor cuando conocemos su vida personal, madre de mellizos de nueve años, uno de ellos con autismo, ha renunciado a verlos para poder protegerlos. Lleva todo el confinamiento viviendo sola sin poder dar un beso a sus hijos, que se encuentran desde el comienzo de esta crisis con su padre.

Cuando nos quejamos porque no podemos salir y el aislamiento se nos hace muy duro sólo tenemos que pensar en la presión, la tensión y el dolor de personas como la doctora Sánchez que día tras día se encuentran en primera línea y que con una sonrisa reciben a los enfermos porque las lágrimas las dejan para la soledad de su casa. Ella una noche más llegará con la duda de saber si en esta ocasión el paciente que atendió con Coronavirus se lo ha contagiado y una noche más le dirá por teléfono a sus hijos: buenas noches, ya nos queda menos para vernos.

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