La Consulta de Micropigmentación de Torrecárdenas borra las cicatrices de un hombre con doble mastectomía
Salud
Cristina Sola, la enfermera responsable de la consulta especializada, ha vuelto a reconstruir más que un pezón, la autoestima de un paciente que quiere volver a mirarse al espejo y dejar de ver la huella de la enfermedad
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La luz entra por los ventanales del Hospital Materno Infantil Princesa Leonor de Almería e ilumina, a pesar de la calima, los pasillos donde cada día se libran pequeñas batallas contra la enfermedad. Mientras en unas plantas matronas, cirujanos, enfermeras y pacientes cruzan de un lado a otro en una coreografía silenciosa que mezcla urgencia, rutina y esperanza, en la cuarta reina el silencio (al menos por la tarde). En una pequeña consulta más íntima que clínica, lo que se dibujaba el miércoles pasado era una historia bien distinta. No contra la enfermedad, sino contra el recuerdo que esta deja en el cuerpo. Era una de reconstrucción o el último proceso de un tratamiento para que el espejo dejara de recordar la enfermedad y el duro camino superado.
A las 16:30 horas, la puerta se cerró con suavidad. Ante las cámaras de Diario de Almería, solo estaba la calma concentrada de un procedimiento minucioso, la profesionalidad de una enfermera que coordina el Servicio de Micropigmentación del Hospital Universitario Torrecárdenas (que además es guía y luz para quienes deciden ponerse en sus manos), y los nervios de un paciente joven, valiente, decidido y entregado al final de una etapa traumática en su vida. Mientras la enfermera prepara el material anestésico y los pigmentos, el paciente ocupa la camilla. Esta vez es un hombre, el tercero que ya reza en el historial de tratamientos realizados en el hospital de referencia de Almería desde que se puso en marcha la consulta hace dos años. Esta cita marcará un antes y un después. Y el resultado ya se anunciaba cuando sólo se había llevado a cabo la primera sesión de las que aún quedan por delante.
Cristina Sola, responsable de la Consulta de Micropigmentación: “Lo que se intenta es devolver la zona a su estado de la forma más natural posible”
Tras más de media hora de anestesia local, comienza la micropigmentación. La especialista Cristina Sola revisa el estudio previo de las cicatrices realizado durante una cita anterior en la que evaluó la textura de la piel, el color residual, la forma del tórax tras la cirugía..., y le dio el visto bueno para someterse a la intervención. Mientras retira la pomada anestésica, explica técnicamente el procedimiento y lo resume con naturalidad: “El procedimiento es exactamente el mismo que hacemos con cualquier paciente oncológico al que se le haya practicado una mastectomía”. Porque la historia de Juan Luis, aunque terminó sin un diagnóstico de cáncer, pasó por el mismo camino que muchas personas que sí lo reciben.
En este punto es cuando Cristina Sola habla de que el cáncer de mama no entiende de género y que ya han sido dos los hombres (anteriores a Juan Luis) que se han puesto en sus manos para desdibujar sus cicatrices. Sin embargo, lamenta, “la gente sigue asociando esta enfermedad casi exclusivamente a las mujeres. Y en silencio, muchos hombres atraviesan diagnósticos, operaciones y procesos de recuperación que rara vez encuentran espacio en la conversación pública. Y en el caso de este tratamiento de micropigmentación, mucho menos”.
Juan Luis Rodríguez Martín tiene 42 años, es integrador social en un instituto público de Níjar, en Campohermoso, y hace menos de un año que se sometió a una doble mastectomía. Su historia empezó con una molestia aparentemente menor.
“Empecé a notar un dolor en el pecho derecho cuando me lo tocaba”, recuerda. Lo que parecía algo leve fue el inicio de un largo recorrido por consultas médicas, pruebas y derivaciones. Ecografías, endocrinos, especialistas… El dolor persistía y las respuestas no terminaban de llegar. Fue entonces cuando decidió recurrir a la sanidad privada. Finalmente, una intervención quirúrgica reveló el origen del problema: un lipoma de casi 300 gramos adherido al pezón derecho. Los médicos decidieron operar también el lado izquierdo de forma preventiva al dudar de que ese lipoma pudiera estar ocultando al más grave y con el objetivo de no tener que reintervenir si el informe patológico resultaba positivo.
Juan Luis Rodríguez, paciente: “Quiero recuperar mi identidad, volver a ser el mismo de antes en la medida de lo posible”
La cirugía, en el caso de Juan Luis, resolvió el problema médico, pero abrió otra etapa menos visible que es la de la recuperación física y emocional. “El postoperatorio fue duro”, explica. Durante semanas convivió con drenajes, curas y dolor. Pero lo más difícil llegó después, cuando se enfrentó al momento de mirarse al espejo. “La impresión psicológica de verte las cicatrices no es fácil de asimilar”, confiesa emocionado, mientras relata que durante meses, su cuerpo reflejaba la huella de la operación. En la playa o en situaciones cotidianas, las cicatrices despertaban preguntas incómodas o miradas cargadas de suposiciones. “A veces la gente te pregunta si has tenido cáncer. O alguna persona mayor te coge de la mano como si quisiera consolarte”, relata a Diario de Almería.
Aunque tenía claro que algún día buscaría una solución estética (micropigmentación, láser o cualquier técnica que suavizara sus cicatrices) nadie durante el proceso médico le habló de la existencia de este servicio que es público, al que todo paciente tiene derecho y que está al alcance de cualquier persona ya sea hombre o mujer. Como relató a este periódico, “fue una búsqueda personal” la que lo trajo hasta el Hospital Universitario Torrecárdenas donde ha comenzado el final de su tratamiento.
Un día, navegando por internet, encontró un artículo de Diario de Almería sobre la Consulta de Micropigmentación del hospital almeriense. Más tarde, durante una donación de sangre en el Centro de Transfusión de Almería, una enfermera le habló del nuevo del servicio. Entonces decidió acercarse y dejar una nota bajo la puerta. No esperaba respuesta inmediata, pero la llamada llegó. “Pensaba que tardarían más o que directamente no atenderían a hombres, que sólo era para mujeres”, confiesa.
Mientras la profesional trabajaba con precisión milimétrica, el ambiente en la sala se volvió casi meditativo. Cada trazo es pequeño, pero el resultado tiene un peso simbólico enorme. “El inicio fue complicado, la operación fue el proceso intermedio… y esto es como terminarlo. Es volver a ser la persona que eras antes de que empezara todo”, reflexiona Juan Luis.
¿En qué consiste la micropigmentación?
La Consulta de Micropigmentación nació precisamente para cerrar ese último capítulo del proceso quirúrgico. La técnica, similar a un tatuaje médico, utiliza pigmentos específicos para recrear el color y la textura natural de la areola o para disimular cicatrices.
El procedimiento requiere estudio previo, pruebas de alergia y varias sesiones si es necesario. En total, la intervención suele durar unas tres horas desde la aplicación de la crema anestésica hasta la finalización del trabajo, en una primera sesión. Pero el objetivo va mucho más allá de lo estético. “El 99% de las personas que pasan por aquí solo quieren mirarse al espejo y no ver continuamente la imagen de la enfermedad”, explica la enfermera Cristina Sola.
Desde que comenzó a funcionar el servicio en 2024, la consulta ha atendido a cerca de un centenar de pacientes. La mayoría son mujeres, pero cada vez más hombres descubren que también pueden beneficiarse de esta técnica. “La micropigmentación forma parte del proceso de recuperación”, explica la enfermera, mientras recalca que “después de una cirugía tan agresiva quedan cicatrices que recuerdan constantemente lo vivido. Y lo que intentamos es devolver un aspecto lo más natural posible”.
En el caso de Juan Luis, el pezón se conservó durante la operación, pero las cicatrices deformaron el contorno de la areola y dejaron zonas muy pigmentadas a un lado y a otro. El trabajo en este paciente ha consistido en redefinir la forma de la areola y disimular las marcas para que el conjunto recuperara una apariencia natural.
La consulta, integrada en el Servicio de Cirugía General y de Mama, coordinada además con Atención Primaria, atiende a pacientes de toda la provincia. Sin embargo, aún existe un amplio desconocimiento sobre su existencia. Actualmente hay alrededor de 60 personas esperando valoración para acceder al tratamiento. Muchas otras ni siquiera saben que esta posibilidad existe, especialmente quienes fueron operadas antes de que se pusiera en marcha el servicio.
Por eso, además de atender pacientes, Cristina Sola y el Hospital Universitario Torrecárdenas organizan talleres informativos para dar a conocer la micropigmentación como herramienta terapéutica.
Porque la reconstrucción no siempre termina en el quirófano. A veces concluye en una pequeña consulta hospitalaria, cuando alguien vuelve a mirarse al espejo y, por primera vez en mucho tiempo, la enfermedad deja de ser lo primero que ve.
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