Almería

El crimen de la calle Cubo

  • Persecución. Simón Rodríguez fue apaleado y apuñalado cuando un grupo de personas le dieron alcance después de que el fallecido protagonizara un grave incidente con una familia de La Chanca

El crimen de la calle Cubo El crimen de la calle Cubo

El crimen de la calle Cubo

Quien escribe estas líneas tenía apenas trece años, vivía entonces en la calle Trajano de la capital y estudiaba por libre tercero de bachiller en la escuela de Don José "El Aceitero" uno de los maestros más populares en aquellos años al inicio de la década de los sesenta por su peculiar concepción de la enseñanza y sus contundentes métodos largamente aplaudidos por nuestros padres. Viene esto a cuento, por que la tarde en que se produjo este brutal asesinato me encontraba como el resto de los chavales de la calle jugando al futbol en la plaza de la catedral improvisando las porterías con las carteras del colegio y muy atentos a que hiciesen su aparición los municipales ya que existía un grave riesgo de que la "pelota" fuese incautada por la autoridad. Mientras afanosamente disputábamos nuestro partidillo, de imprevisto nos vimos sorprendidos por un grupo de personas que gritando desaforadamente corrían detrás de alguien. Fue luego lo supe, mi primer contacto con el mundo del crimen.

Hasta la calle El Cubo de la capital, justo debajo del Sol de Portocarrero de la Catedral pudo llegar corriendo Simón Rodríguez Rodríguez, de 36 años de edad natural de Tíjola antes de que fuese alcanzado y cosido a puñaladas por un grupo de personas que le venían persiguiendo por las calles durante más de una hora desde la zona del Cuevarrón de barriada de La Fuentecica.

Simón Rodríguez fallecía apenas una hora después del crimen en el hospital

Simón Rodríguez fue brutalmente apaleado y apuñalado la tarde del 19 de abril de 1961. Un grupo de personas, entre las que se encontraban mujeres y niños, le dieron alcance después de que el fallecido tras protagonizar un grave incidente con una familia de La Chanca, saliera corriendo de la barriada pidiendo auxilio con intención de llegar hasta la Comisaría de Policía en la calle Arapiles para refugiarse.

Antes de que ocurriesen los hechos Simón Rodríguez mantuvo con José María Santiago una fuerte discusión en su domicilio de la barriada de La Chanca. El fallecido tras propinarle a José María varios golpes que le dejaron semi inconsciente, cuando estaba en el suelo le asestó una cuchillada que le originó una profunda herida a la altura del hombro. La mujer del herido, que estaba inválida, al ver a su marido sangrando y sin conocimiento empezó a gritar desaforadamente pidiendo auxilio acudiendo numerosos vecinos de la calle.

Un hijo del herido, Antonio S., que esos momentos dormía en uno de los dormitorios de la vivienda se despertó ante las voces de auxilio de su madre siendo el primero en lanzarse a la calle para perseguir y detener al agresor.

Cuando Simón Rodríguez corría por la calle Almedina estuvieron a punto de alcanzarle, pero logró zafarse de sus perseguidores logrando llegar hasta la plaza de la catedral pero cuando ya iba a entrar en la plaza Bendicho fue alcanzado por el furibundo grupo. Tras derribarle y golpearle brutalmente con bastones y palos, la victima ya desvanecida fue pateada en el suelo repetidas veces rematándolo uno de los integrantes del grupo clavándole en las espaldas unas tijeras de hojalatero. La victima murió desangrada antes que pudiese ser auxiliada en el Hospital Provincial a donde fue trasladado una hora después de consumarse el crimen. El grupo de inmediato se dio a la fuga en distintas direcciones. Hasta la llegada de la Policía y autoridades judiciales el cuerpo sin vida de Simón Rodríguez quedó expuesto a los ojos de la chiquillada y de numerosos vecinos de la plaza de Los Olmos. Precisamente desde una imprenta existente entonces en aquella plaza se informó telefónicamente a la Policía sobre el terrible suceso.

Como coautores del crimen la Policía detuvo esa misma tarde en la zona alta de La Chanca a dos personas miembros del clan familiar que unos días antes se habían desplazado desde Purchena para vengarse de Simón Rodríguez con intención de darle un escarmiento .tras haber mantenido diversos altercados con otros familiares. Antonio S. fue condenado por un delito de homicidio según sentencia correspondiente al sumario 69/61 hecha pública el 20 de mayo de 1963.

Unos meses antes, se produjo en la capital otro crimen con ciertas connotaciones con el anterior, por que una vez más viejas rencillas no cicatrizadas se convirtieron en el elemento detonante de una nueva tragedia familiar en el seno de un matrimonio de la barriada de La Chanca residente en la zona conocida como Canteras Viejas. Una riña entre un matrimonio se saldó con la muerte de una mujer y dos personas más heridas durante un multitudinario tumulto.

El hecho se produjo como consecuencia de la violenta discusión entre un matrimonio, padres de ocho hijos, ocurrido en la propia casa cueva la tarde del 20 de febrero de 1960. Antonio M, de 55 años de edad, natural de Granada mató a su esposa Manuela C. de 42 años, vecina de la localidad granadina de Lachas a quien durante una disputa le asestó varias puñaladas en el vientre con una navaja ocasionándole la muerte casi en el acto.

El agresor dejando a la mujer moribunda se dirigió hasta la vivienda de unos familiares de la victima en unas cuevas cercanas al lugar donde se produjo el crimen dispuesto culminar una premeditada venganza. En este nuevo enfrentamiento con Antonio M. resultaron heridos de carácter leve por arma blanca, Manuel C. de 42 años y Dolores A. quienes a su vez apuñalaron al agresor ocasionándole graves heridos en al región abdominal por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital Provincial en donde quedó ingresado permaneciendo hospitalizado durante casi dos meses. Tras el incidente y por espacio de varios días la Policía estableció por la barriada un fuerte dispositivo de vigilancia para evitar serios incidentes ya que existían fuertes sospechas de que alguna de las familias implicadas en el suceso trataran de vengarse y tomarse la justicia por su mano.

En relación con este caso, fue detenido Antonio M. una vez repuesto de las heridas sufridas, así como sus agresores. Manuel C. y Dolores . El acusado de la muerte violenta de su esposa ingresó en la vieja cárcel frente al Seminario Diocesano y un año más tarde fue juzgado por la Audiencia Provincial de Almería y condenado a una pena de 20 años de prisión.

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