El día del amor y la cultura popular

Los almerienses celebran el Día de San Valentín en la plaza Campoamor

Celebrando el Ramadán

Monumento a San Valentín en la plaza Campoamor de la capital almeriense
Monumento a San Valentín en la plaza Campoamor de la capital almeriense / DIARIO DE ALMERÍA

Nadie en España asociaba a San Valentín con los enamorados hasta que en 1948 el avispado José «Pepín» Fernández, fundador de Galerías Preciados, trajo esta tradición anglosajona de regalar flores, regalos o dulces a la persona amada cada 14 de febrero.

El escritor y periodista César González-Ruano lanzó la idea aquel año en el diario «Madrid»: «El Día de la Madre, fiesta de una belleza difícil de superar, no estaba en la tradición española y a mí me parece que fue un acierto de la nueva España adoptar y estimular esta idea e introducirla en nuestras costumbres. Ahora nosotros quisiéramos ser los primeros en lanzar la posible adopción del Día de los Enamorados, que existe en América, donde se celebra con gran lucimiento el día de San Valentín el 14 de febrero».

Una de las fechas más románticas en algunos países del mundo es justamente el 14 de febrero. Las parejas celebran el Día de San Valentín o Día de los Enamorados y expresan su amor con regalos, flores, cartas, bombones, cenas románticas a la luz de las velas, entre otros detalles.

Sin embargo, pocos saben o han olvidado que esta fecha es en honor al sacrificio que hizo el sacerdote Valentín Faustino de Berriochoa en el s.III durante el gobierno del emperador romano Claudio II.

Resulta que el mandamás romano decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes soldados porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores en el campo de batalla. Esta noticia no cayó bien al sacerdote quien consideró que el decreto era injusto por lo que decidió desafiar el mandado imperial. Por tal razón, el religioso decidió celebrar en secreto los matrimonios en las bodegas de las cárceles del Imperio. Claudio II se enteró del desacato y ordenó encarcelarlo y ejecutarlo. 

Los días que estuvo esperando en prisión su muerte, Valentín vio que la hija del juez de la prisión era ciega. Él, por medio de oraciones, pidió a Dios que la joven tuviera la dicha de poder ver. Se dijo que el religioso se había enamorado de la joven. Durante su traslado a la plaza pública para su ejecución, Valentín le regaló un papelillo a la muchacha para que lo leyera y ella, sin entender el motivo ya que era ciega, abrió el papel y por primera vez logró ver y lo primero que vio era una frase que decía “Tu Valentín”. Fue el milagro del amor.

Cupido simboliza la imprevisibilidad del amor

Es para mucha gente la viva imagen del amor. Ello incluye a la Real Academia de la Lengua (RAE), para quien se trata de la representación personificada del amor en el mundo del arte, tomando la forma de un niño desnudo y alado, que a veces es representado con los ojos vendados y portando flechas, arco y carcaj. El amor, uno de los motores que mueven al mundo ha sido una tremenda fuente de inspiración, y de conflictos, a lo largo del tiempo y la historia. Hoy hablaremos del amor desde un punto de vista artístico, cultural y casi antropológico ligado a cómo se percibe y se celebra en esta tierra a través de las representaciones más populares en el arte y la literatura.

Su nombre es una alusión directa a la mitología romana puesto que Cupido fue el hijo de Venus, dios del amor según la cosmología que edificó los cimientos de Occidente. Especialmente importante es la alegoría del amor protagonizada por Eros, Cupido y Psique, una escena inmortalizada por las “Metamorfosis” de Lucio Apuleyo en las que el dios de la atracción sexual se enamora de Psique, la personificación del alma en las leyendas griegas, y la visita siempre de noche para ocultar su identidad. Esta historia caló hondo en las conciencias, tal y como se plasma en múltiples representaciones artísticas de distintas épocas.

El propio artista aragonés Francisco de Goya captó esta alegoría del amor con regusto erótico en su “Alegoría del Amor, Cupido y Psique”, obra expuesta en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Hay quien dice que la modelo femenina que personifica a Psique en la obra de Goya es calcada a la que posó para las dos Majas, y a María Gabriela Palafox y Portocarrero, marquesa de Lazán, pintada por el genial artista español en 1804.

Llegados a este punto, ¿qué tiene que ver Cupido con el tal San Valentín? Lo cierto es que poco o nada. Curiosamente el Día de San Valentín se ha exportado desde los países anglosajones a otras culturas como un día especial en que los novios, enamorados o esposos se expresan su amor o cariño a través de mensajes y más modernamente, regalos. El componente comercial es indiscutible, ya en sus mismos orígenes. Desde el siglo XIX se introdujo el intercambio de postales producidas masivamente, especialmente en Estados Unidos, en esta fecha del 14 de febrero.

Almerienses en la plaza Campoamor

Ya en aquel lejano 14 de febrero de 1965, los almerienses comenzaron a celebrar la fiesta en honor al “santo” cuyos restos andaban desaparecidos, aunque no hay constancia fidedigna de donde se encontrarán las reliquias del santo de los enamorados.

La lotería nacional se hizo eco de tan insigne celebración y fue en el Teatro Cervantes donde se celebró el sorteo. Los medios de comunicación con concursos y sorteos, como siempre, fueron vehículos de comunicación para divulgar la “novísima” festividad de los enamorados. Con lo recaudado se financió un bajorrelieve policromado, como si fuera un mosaico bizantino, diseñado por Jesús de Percebal, tallado en piedra, sería el monumento al santo y a los enamorados, con la imagen de cuerpo entero del “santo mártir”. Se instaló en el frondoso parque Nicolás Salmerón de donde fue robado. En el 2010 dicho monumento fue recuperado, y se instaló en la plaza Campoamor, en el casco antiguo, lugar idóneo que hace referencia a las frases del poeta Ramón de Campoamor que están escritas en la cartela al pie de la obra situada el centro, rodeado de una verja redonda, en la cual los enamorados la han ido “cargando” cientos y cientos de candados, hecho de inspiración del libro de Federico Moccia y en el Puente romano de Milvio.

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