Almería

El ‘eccehomo de Almería’ recupera su imagen original de Sagrado Corazón de Jesús

  • La escultura de la Casa Consistorial se desquita de las toscas pinturas y piezas amputadas

Las capas de pintura acrílica han desaparecido recobrando el óleo y la policromía original de esta talla de 1941 de la Casa Consistorial de Almería.

Las capas de pintura acrílica han desaparecido recobrando el óleo y la policromía original de esta talla de 1941 de la Casa Consistorial de Almería.

Las delicadas labores de restauración aún no han finalizado para este Sagrado Corazón de Jesús que, desde su hornacina, dio durante muchísimos años la bienvenida a todo aquel que ascendía por la escalera principal de la Casa Consistorial. El cambio en este proceso es, sin embargo, más que notable y esta imagen, mezcla hasta ahora entre Conchita Wurst y un grisáceo ET enfermo, puede congratularse de haberse liberado del calvario de ser ese ‘eccehomo de Borja’ a lo almeriense.

Este Sagrado Corazón de Jesús es una de las esculturas que, junto a antiguos muebles y otras piezas de madera, forman parte del proyecto de recuperación de la Casa Consistorial. Durante meses, la restauradora Noemí Sánchez y el equipo multidisciplinar de Jarquil han estado trabajando sobre esta talla de madera que, de tantas capas toscas de pintura soportadas durante décadas, parecía de escayola. Hasta la barba, comentaban, le había crecido.

Los restauradores han conseguido recomponer faltas como las falanges de los dedos sin que sea perceptible. Los restauradores han conseguido recomponer faltas como las falanges de los dedos sin que sea perceptible.

Los restauradores han conseguido recomponer faltas como las falanges de los dedos sin que sea perceptible.

Obra del pintor, escultor e imaginero, y también profesor Prados López (o puede que de su hijo o alumnos –no se sabe con exactitud–), la escultura estaba recubierta de muchas manos de acrílico cuando es el óleo la pintura original empleada en 1941, fecha que las labores de restauración han dejado a la vista y año al que la escultura ha retornado, pues el negro empleado en el pelo, cejas y barba se asemejaba a un tatuaje y nada tenía que ver la falsa tez gris con las encarnaciones originales. Un patrón de burdas inexactitudes que se repetía por el resto del cuerpo y vestidura, también hoy recuperados mediante el laborioso proceso de limpieza, pruebas policromía hasta dar con más exacta y rellenos de las faltas existentes.

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