CORONAVIRUS ALMERÍA Fin de la mascarilla: Almería vuelve a verse las caras

Fin de la mascarilla: Almería vuelve a verse las caras

Fin de la mascarilla: Almería vuelve a verse las caras / Rafael González (Almería)

Un año, tres meses y doce días, 469 días después de que se decretase el estado de alarma, y un año, un mes y cinco días, 401 totales, desde que se estableciera como obligatorio el uso de la mascarilla, los almerienses pueden este sábado volver a verse las caras por la calle. Algunos, amigos de llevarla bajada por defecto, de portarla en el codo o, directamente, de ni ponérsela, en trayectos cortos como ir al coche o tirar la basura, incluso para darse un paseo cerca de casa, posiblemente ni lo habrían notado en todo este tiempo. Pero para el ciudadano respetuoso y cuidadoso de su salud y de la de los demás, el hecho de poder salir a la calle sin la incomodidad de un bozal en la boca y dolor en las orejas, cada día más de soplillo, este sábado es una liberación. Poder respirar aire puro y no el recalentado de la mascarilla.

Porque este sábado es el primero desde entonces en el que el uso de la mascarilla no es obligatorio al aire libre. Sí, con condiciones: solo si existe un metro y medio de distancia interpersonal, algo, por otra parte, difícil de cumplir, y estando con convivientes. Nada de no llevarla entre amigos, compañeros y familiares con los que no se conviva. Y con la obligación, eso sí, de llevar la mascarilla a mano para cuando no sea posible cumplir con esta medida.

Muchos almerienses se acogen ya hoy a esta nueva regulación en el uso de la mascarilla. En el primer día de entrada en vigor de la nueva normativa, se puede ver a la mayor parte de ellos caminando por las principales vías públicas ya sin llevarla puesta, también con la confianza que les da a muchos de ellos el saberse inmunizados por las dos dosis de la vacuna o estarlo en un alto porcentaje con la primera de ellas. Otros, inmunizados también, de forma completa o parcial, todavía la mantienen este sábado pese a no ser ya obligatoria, por no sentirse tal vez seguros al cien por cien o simplemente solidarios con otros familiares que todavía no han sido citados para ser vacunados.

Almería, como el resto de España, sigue dando pasos hacia la nueva normalidad. El último ha sido la relajación en el uso de la mascarilla, mientras en otras regiones vuelven a darse brotes: la nueva variante de la India, el megabrote del viaje de fin de curso de Mallorca o las nuevas restricciones en Israel, después de haberse liberado de las mascarillas. Relajación, sí, pero cautela, también. Un soplo de aire fresco y menos dolor de orejas, pero sin volverse locos.

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