Francisco Simó nunca recibió el barco y Fraga guardó su bañador

Historias en torno a una serie de personas que vivieron el accidente nuclear de primera mano y como lo contaban hace 35 años

Manuel Fraga con el embajador de EEUU, Angier Biddle Duke durante su baño en Palomares el 7 de marzo de 1966.
Manuel Fraga con el embajador de EEUU, Angier Biddle Duke durante su baño en Palomares el 7 de marzo de 1966.

En 1991 se cumplieron 25 años del accidente de Palomares. En aquel tiempo vivían muchos de los protagonistas del accidente ocurrido en 1966. Desgraciadamente a excepción de Antonia Flores, que entonces era alcaldesa pedánea de Palomares, el resto han muerto. Fraga que se dio el famoso baño habló entonces para incidir en que siempre guardó el bañador para dejar constancia de que en Palomares se vivía con una normalidad absoluta.

El profesor Pedro Domingo Sánchez, también ya fallecido, relataba entonces la situación que vivió en el colegio, ya que un tren de aterrizaje de uno de los aviones cayó en el patio del aula, y de haber sido a la hora del recreo hubiera ocasionado una masacre. Francisco Simó, también conocido como Paco el de la bomba, hoy ya fallecido, se quejaba abiertamente de las promesas que le hicieron desde el régimen pero no cumplieron nada.

Pedro Domingo Sánchez, ya jubilado en 1991, relataba con mucha claridad que “los americanos quisieron desde el primer momento taparlo todo, y si una de las bombas no llega a perderse, la que cayó al mar, ellos las recogen, se las llevan y aquí no nos hubiéramos enterado de nada”.

También sostenía este gran profesor que “en Vélez Blanco me confundieron con un espía ruso, y me trataban de otra manera distinta. Cuando me enteré me lo tomé a cachondeo”. El profesor tenía entonces 45 años y daba clase a 51 alumnos cuando se escuchó el estruendo y salieron corriendo. Un tren de aterrizaje cayó en el patio del colegio. Como además era practicante atendió a uno de los heridos del accidente.

Francisco Simó fue considerado casi un héroe porque desde el primer momento indicó el lugar casi exacto donde podía haber caído la bomba perdida. Simó que era catalán pero vivía en Águilas, estaba ese día cerca de Palomares. Fue testigo del accidente. El régimen le prometió muchas cosas, incluso un barco, pero tan solo recibió una condecoración.

“Venían a buscarme en un helicóptero para iniciar las tareas de búsqueda de la cuarta bomba y recuerdo que el comandante del barco me decía: Simó llévanos hasta donde viste caer la bomba y yo, acatando ordenes los llevaba, siempre parábamos en el mismo sitio, porque sin duda, conocía muy bien la zona”, declaraba este pescador.

Francisco Simó, conocido como ‘Paco el de la Bomba’, era un pescador que vivía en Águilas.
Francisco Simó, conocido como ‘Paco el de la Bomba’, era un pescador que vivía en Águilas.

“Yo sé que hubo radiactividad y eso nadie lo puede negar, porque la radiactividad pesa tanto que no desaparece, ni en 10 ni en 20 años, aunque no sé que indices hubo, a mí desde luego hasta ahora no me ha afectado, no he estado enfermo en la cama ni un solo día y me tomo una aspirina cada tres años, lo que da idea de que me encuentro bien”, sostenía Simó en 1991, cuando se cumplieron 25 años del accidente. Manuel Fraga era ministro de Turismo cuando tuvo lugar el accidente. A los 25 años del suceso, Fraga era el presidente de la Xunta de Galicia. En aquel tiempo subrayaba que guardaba el bañador con el que se bañó en Palomares, “es la mejor prueba de que nada malo pasaba allí”.

El baño de Palomares fue la perfecta aplicación del principio de que una imagen oportuna vale más que miles de palabras” recordaba Fraga, que dejaba claro que se hizo un gran esfuerzo por promover la zona.

El 7 de marzo de 1966 el ministro Manuel Fraga se baña en la playa de Palomares junto con el embajador de EEUU, Angier Biddle Duke, ante el temor popular a la radioactividad de una bomba H perdida en el mar por un accidente aéreo en el que dos aviones de EEUU colisionaron durante el vuelo.

El 7 de abril se recupera en Palomares la bomba H que cayó tres meses antes desde un avión de EEUU que colisionó con otro durante el vuelo. Ante este hecho, se disparó el temor popular a la radioactividad.

Antonia Flores que fue alcaldesa pedánea de Palomares e hizo muchos viajes a Madrid con los vecinos para los análisis que se llevaban a cabo en el CIEMAT, sostenía en 1991, que “Fraga se bañó en Mojácar, aquí en Palomares nadie lo vio”. Tenía seis años cuando tiene lugar la caída de las bombas. “Yo del hecho en sí recuerdo poco, pero si tengo en la mente que pedía habas a mi madre y me decía que no se podían comer”. Antonia Flores hizo una gran labor durante su etapa de alcaldesa pedánea de Palomares.

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