Climatología

Almería ha tenido este invierno 141,2 horas más de sol

  • Se han incrementado respecto a la media de los últimos 30 años, que es el periodo climatológico que se ha tenido en cuenta según las mediciones realizadas en la estación del aeropuerto de la capital

Almería ha tenido este invierno 141,2 horas más de sol Almería ha tenido este invierno 141,2 horas más de sol

Almería ha tenido este invierno 141,2 horas más de sol / Redacción (Almería)

Almería es la provincia donde muchos aseguran que nace el sol. O donde el sol pasa el invierno. El dicho viene avalado por la cantidad de horas de luz, con cielos despejados, de las que disfruta al año esta parte de Andalucía. Y la cifra va en crecimiento de forma paulatina, tal y como muestra el último dato facilitado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) a Diario de Almería, en el que se refleja que sólo en este último invierno que acaba de pasar, las horas de sol se han incrementado en Almería en 141,2 horas. Se trata de mediciones que se han llevado a cabo entre los meses de diciembre, enero y noviembre en la base instalada en el aeropuerto de la capital.

Veranos más largos e inviernos menos fríos

La AEMET advirtió hace unos días que los veranos cada vez serán más largos y los inviernos menos fríos. No hay que tirar de estadísticas o datos científicos para verificar esta afirmación, pues esta es precisamente una sensación que en los últimos años está en boca de todos. La tendencia meteorológica confirma los efectos del cambio climático y que afectan sobre todo al clima. Las consecuencias las sufre todo el país, pero de forma aún más acentuada el sureste peninsular, donde la escasez de lluvias acrecienta el riesgo de desertificación.

En Almería, concretamente, se da la circunstancia de que éste que acaba de irse ha sido el segundo invierno más seco de la historia, después del invierno del año 2015 que fue el más seco de todos, según las estadísticas facilitadas por la AEMET. Son datos y comparativas que se llevan a cabo desde que se obtienen datos de la estación del aeropuerto que fue instalada en el año 1968.

Las cifras avalan estas teorías. Según el resumen climático del invierno 2018-2019 elaborado por la AEMET y hecho público hace escasos días, el invierno en Almería ha sido más cálido de lo normal y con menos precipitaciones. Más incluso que el año anterior, aunque la tendencia es parecida en los últimos años. Uno de los indicadores de este hecho son los valores de insolación, de los que se desprende precisamente el aumento de las horas de sol que lleva soportando la provincia. Horas en las que el cielo ha estado despejado y sin precipitaciones.

Así, concretamente Almería ha tenido este invierno un total de 141,2 horas más de sol de lo normal, según la comparativa realizada con el último periodo climatológico de 30 años (desde 1981 a 2010. En diciembre de 2018 se han registrado 43,4 horas más de sol de lo normal, en enero de 2019 la friolera de 42,2 horas más y en febrero 55,6.

Con estos datos, no es de extrañar que los meses del invierno de este año hayan sido de los más cálidos que se recuerdan. Incluso se han superado efemérides de temperatura, es decir, episodios puntuales que superan los máximos registrados y que suponen un nuevo hito meteorológico.

En Almería se ha superado la temperatura media de las máximas, es decir, que ha habido picos de calor histórico para la fecha. Tanto es así que, como se suele decir, la primavera se ha adelantado. Así, la media de las máximas este invierno se ha situado en 13,3 grados, siendo el mes de diciembre el más cálido de todos, con una temperatura mensual media de 14.2 grados.

Ha sido el segundo invierno más seco de la historia

En cuanto a las precipitaciones, el invierno ha sido en su conjunto muy seco. Por meses, diciembre fue seco, mientras que en enero y en febrero las sequía fue más extrema, pasando a calificarse la situación de “muy seco”. La falta de lluvia y también de nieve se ha hecho notar no solo en la capital o en el litoral, sino también en el interior de la provincia, donde las sierras lucen una imagen atípica, con floraciones muy adelantadas de almendros y otros frutales, o con la proliferación de la temida plaga de procesionaria en las masas de pinar que crecen alimentadas por la calidez climatológica y la falta de precipitaciones. Se trata de una situación que a su vez repercute de forma negativa en el nivel de los embalses de cara a la temporada estival.

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