Les piden cinco años de prisión por albergar un zoológico ilegal con una cobra letal en un piso de Aguadulce
El fiscal acusa a una pareja de tres delitos tras el hallazgo de serpientes protegidas, un varano y un perro mutilado en su vivienda, todo descubierto a raíz de la mordedura de una 'Naja-Naja'
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Lo que escondía una vivienda ubicada en Aguadulce era un auténtico polvorín para la seguridad de los vecinos. La Fiscalía de Almería ha presentado su escrito de conclusiones provisionales contra un hombre y una mujer para los que solicita un total de cinco años de prisión a cada uno por albergar de forma irregular una peligrosa colección de animales exóticos y por maltrato animal.
El caso salió a la luz el pasado 27 de agosto de 2024, cuando un incidente pudo terminar en tragedia. Alrededor de las 16:30 horas, el acusado sufrió la mordedura en la mano derecha de una 'Naja-Naja', conocida comúnmente como Cobra India. Se trata de un reptil cuyo veneno, compuesto por una poderosa neurotoxina, es potencialmente letal. Conocedor del inmenso riesgo, el hombre acudió rápidamente a urgencias en Roquetas de Mar, siendo evacuado de inmediato al Hospital de Poniente, donde ingresó directamente en el box de críticos.
La emergencia obligó al hospital a articular medidas urgentes y solicitar el traslado de un antídoto desde el Zoo de Castellar de la Frontera (Cádiz). Tras permanecer ingresado 24 horas, la víctima salvó la vida al constatarse que, de forma fortuita, el animal no había llegado a inocular el veneno pese al ataque. Según detalla el Ministerio Fiscal, la pareja mantenía a esta cobra en un "pequeño terrario no adecuado" y "carente de todas las medidas de seguridad", lo que suponía un evidente riesgo para la vida e integridad física del resto de vecinos que habitaban el mismo bloque de pisos.
A raíz de este suceso, el Juzgado de Instrucción número 4 de Roquetas de Mar autorizó la entrada y registro del inmueble, ejecutada por agentes del SEPRONA el 16 de septiembre. El escenario confirmado por la Guardia Civil reveló que los acusados poseían a sabiendas diversas especies protegidas y prohibidas para particulares. En una de las habitaciones hallaron una pitón birmana albina ('Python bivittatus') y una 'Boa imperator', ambas sin microchip e incluidas en los catálogos de especies amenazadas y protegidas por el convenio internacional CITES. Además, encontraron la camisa (muda de piel) de la letal cobra. En el cuarto de baño de la casa guardaban también un varano de 1,20 metros de longitud, una culebra real de California y dos tarántulas de la especie rosea. Los investigados no contaban con la documentación, certificados de cría en cautividad ni autorización de núcleo zoológico requeridos.
El registro policial destapó también un caso de crueldad hacia los animales de compañía. En un patio interior anexo a la cocina, los agentes encontraron un perro de la raza 'Cane Corso'. El animal sobrevivía confinado, "sin comida ni bebida y manchado de heces". Además, al can se le había practicado una mutilación en sus orejas (otectomía parcial) sin ninguna prescripción ni autorización veterinaria, dejando secuelas en su fisonomía.
Por este cúmulo de infracciones, el Ministerio Público atribuye a ambos encausados un delito contra la seguridad colectiva, un delito contra la fauna y un delito contra los animales domésticos. Además de los cinco años de prisión solicitados para cada uno, se enfrentan al pago de multas y a severas penas de inhabilitación de hasta cuatro años para ejercer profesiones, oficios o comercios que tengan que ver con animales, así como la privación del derecho a la tenencia de los mismos, a cazar y a pescar.
El escrito fiscal interesa también que los animales intervenidos permanezcan de forma definitiva en centros especializados para garantizar su bienestar. La pitón quedó depositada en el Centro de Recuperación de Anfibios y Reptiles de Cataluña, mientras que la boa fue enviada a las instalaciones de 'BBK Fauna' en la provincia de Bizkaia.
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