Los Coloraos

La marina y costas españolas

  • Durante la Guerra de la Independencia gran numero buques se desarman para dotar de cañones a las fuerzas de tierra, además los marinos combatieron en las fuerzas de infantería

Navío ruso comprado en 1817 por Fernando VII. Navío ruso comprado en 1817 por Fernando VII.

Navío ruso comprado en 1817 por Fernando VII.

La marina española, entre heroica y de muy lamentable estado, se deshacía desde finales del siglo XVIII, la derrota de Cabo San Vicente de 1795, en la cual la escuadra española, falta de marinos profesionales y mal adiestrada la marinería, por falta de inversiones y levas precipitadas –se enrolaban presos-, pierde 4 buques ante la armada inglesa; posteriormente la derrota franco española en la batalla de Trafalgar (1805) contra la flota inglesa mandada por Nelson, supone la pérdida de numerosos buques y destacados marinos.Durante la Guerra de la Independencia gran numero buques se desarman para dotar de cañones a las fuerzas de tierra, además los marinos combatieron en las fuerzas de infantería… es el caso del Brigadier Juan José Espino – estuvo en Almería con los Coloraos-, que destacó en el ejército de tierra, de 1808 a 1814, y anteriormente sirvió en la marina, siendo Comandante de abordaje nombrado por Gravina.

El Zar Alejandro I. El Zar Alejandro I.

El Zar Alejandro I.

En aquella Guerra, de la Independencia, según los documentos españoles, o Peninsular, según la denominaban los entonces aliados de España, portugueses e ingleses, se combatió fundamentalmente por tierra; los barcos españoles apenas navegaron y fondeados se deterioraron, ya que la marina británica, entonces aliada de España, se bastaba para imponerse a los franceses, que anteriormente perdieron gran parte de su flota, al igual que España, en Trafalgar.

La sublevación de Rafael Riego en 1820 en Cabezas de San Juan, Cádiz, imposibilitó que las fuerzas destinadas al Continente Americano marchasen a las Américas, más de 15.000 soldados, nunca se unieron a la brava resistencia del español General Morillo en Venezuela y Colombia, tampoco combatieron en Argentina.

En Cádiz esperaban 17 buques para realizar la travesía, el navío Numancia era el buque Insignia, como el España y el Fernando VII tenía 74 cañones, además estaba la fragata Mercurio de 44 cañones, estos cuatro barcos, de los 17 que debían realizar la travesía a las Américas, procedían de la desdichada compra de la Escuadra del Báltico, realizada por Fernando VII y su Camarilla al Zar de Rusia Alejando I, fueron 11 buques los comprados a Rusia en 1817, costaron 68 millones de reales, aunque realmente fue pagada un poco más de la mitad de la mencionada suma, pues esa flota era de nula eficacia, eran de madera de Pino, inadecuada para las rutas Atlánticas que precisan maderas de roble, se censuraba que aquellos navíos rusos, los negros -por su color-, tenían gran parte de sus maderas podridas; pero esos barcos navegaron desde Rusia a Cádiz, nunca se ha podido saber su verdadera eficacia.

El embajador ruso en Espana Dmitry Pavlovich Tatischev. El embajador ruso en Espana Dmitry Pavlovich Tatischev.

El embajador ruso en Espana Dmitry Pavlovich Tatischev.

El negocio lo realizó el Rey y sus advenedizos y mediocres consejeros, Ugarte, Escóiquiz, Chamorro, con la interesada participación del Embajador ruso en Madrid, Tatishchev; el Ministro de Marina Vázquez Figueroa quedó marginado, siendo desterrado a Santiago de Compostela al protestar por el mal estado de los buques rusos. Aunque se compraron 5 buenos barcos a Francia, a nombre de la Compañía de Filipinas, para así burlar al Gobierno francés haciéndoles creer que se dedicarían al comercio, ni Inglaterra, ni Francia deseaban el rearme marítimo español.

El único aliado que mantenía España era el Zar de Rusia y lo demostró en 1824 cuando Colombia compró 4 buques a Suecia, la corbeta “Chapman” de 40 cañones, la goleta “Topperthen” de 60 cañones, pero además los colombianos compraron otros dos buques, que Suecia no los entregó a Colombia por imposición del Zar de Rusia, aliado de España. Los colombianos deseaban una gran flota para la invasión de Cuba.

La expedición hacia América de 1820, aunque no saldría, supuso un impuesto de 18 millones de reales, en su reparto hubo sublevaciones urbanas, así en Bilbao (A. H. N. Estado, leg. 133). Sin refuerzos españoles, a finales de 1824 vencieron los Independentista en Ayacucho, Perú.

El Ministro de Marina manifestaba la necesidad de reparar los barcos, dotar a los navíos de artillería, relanzar los astilleros de España. La necesidad de proteger las costas de Puerto Rico y Cuba enviando bergantines y goletas. Proteger la comunicación de Cádiz con las Canarias, cortada por los barcos Insurgentes. Potenciar la presencia de buques españoles en el Estrecho para evitar excesos de naves colombianas (correspondencia de Salazar desde Ministerio de Marina, con Secretaria de Estado, Junio de 1826. A.H.N. Estado, legajo 214). La Hacienda española no podía hacer frente a las numerosas Guerra.

El Ministro de Marina Vázquez Figueroa quedó marginado, desterrado a Santiago

En América, los colombianos enviaban barcos contra las costas españolas; los marroquíes, ganados por los Estados Unidos y Colombia, son favorables a las acciones de buques de Colombia contra propiedades españolas. En 1827 hubo ataques argelinos a naves y costas de España. Nuestros marinos estaban abandonados, se les debían años de pagas, escaseaban sus raciones; los marinos vestían andrajosamente. Algunos oficiales de la marina, al no percibir sueldos, morían de hambre.

En tal estado de abandono no podía la Marina Española imponerse en los mares, aunque mostraría gloriosos destellos de fuerza y sufrida eficacia… se conocía que en 1826 la presencia de buques colombianos en España era intensa. Así en aguas del Estrecho operaban 7 barcos con bandera encarnada, eran buques Insurrectos, entre estos navíos algunos eran de grandes dimensiones; se sabía que el patrón de Cádiz Antonio Monterio les llevaba gente de la zona reclutada (A.H.N. Estado, legajo 3075). En Gibraltar en mayo de 1826 se encontraba el bergantín ”República”, mandado por el Capitán Gandolfo, este navío acogía tripulación entre los refugiados en Gibraltar; el barco tenía 12 cañones.

José Vázquez de Figueroa José Vázquez de Figueroa

José Vázquez de Figueroa

Posteriormente, este bergantín, “República”, en Agosto de 1826 vuelve al puerto de Gibraltar con navíos, presas que capturaba en Cabo de Gata, Almería (Duque del Infantado al Secretario del Consejo de Estado. Madrid, Palacio, 18 de Agosto de 1826. A. H.N. Estado, legajo 214). Según informaba el Ministro Calomarde en Julio de 1826; el navío Colombiano “Glorioso” reparaba avería en Gibraltar, este navío navegó por aguas española acompañado de otros barcos, entre ellos el de “Borrasca”, famoso contrabandista y corsario que en Agosto de 1824 estuvo en aguas de Almería con los Coloraos .

En fechas de 1826 “Borrasca” presumía en cafés de Gibraltar que como práctico se uniría a la flota colombiana, hecho que realizó en aguas de Bolonia, Cádiz (A.H.N. Estado, legajo 3075). En abril de 1826 en aguas mediterráneas españolas hubo una flota de 20 naves, buques colombianos, contrabandistas y liberales (según informes del Ministro Calomarde en A.H.N. Estado, legajo 3075). Entre los buques colombianos que navegaban por costas españolas estaban el “Comercio” y el “Glorioso”.

Ante esta situación, la vida de los habitantes de la ciudad de Almería era inestable, en 1826 se temían desembarcos de buques de Colombia en costas de Almería y también en Roquetas. En 1827 sería el temor a las razias o ataques de la escuadra argelina, en Guerra con España, contra costas de Almería, que conllevó a que numerosos almerienses abandonen sus casas en la costa. En 1828 se recelaba de un posible ataque liberal, relacionado con Torrijos, a las minas de la Sierra de Gádor, cercanas a Almería.

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