Almería

Trabajadores del centro 'Tierras de Oria' defienden una labor "impecable"

  • “No vamos a permitir que se falte a la realidad y a la verdad con el fin de desacreditar y dañar porque esta plantilla no se lo merece”, dicen con respecto a la muerte del joven de 18 años

  • De Iliass explican que tenía un “historial delictivo muy amplio, habiendo cometido delitos, en algunos casos muy graves

La madre de Ilias muestra una foto de su hijo poco antes de morir. La madre de Ilias muestra una foto de su hijo poco antes de morir.

La madre de Ilias muestra una foto de su hijo poco antes de morir.

Los trabajadores del centro de menores ‘Tierras de Oria’, en Almería, han trasladado que se están “abatidos y destrozados” por la muerte hace un mes del joven de 18 años Iliass T., pero han defendido como “impecable” la labor que realiza una plantilla “sensible e implicada”, y sus actuaciones, que “se ajustan a la legalidad vigente”.

“No vamos a permitir que se falte a la realidad y a la verdad con el fin de desacreditar y dañar porque esta plantilla no se lo merece”, indican sobre el fallecimiento que esta bajo investigación del Juzgado de Instrucción Único de Purchena para añadir que “no dan crédito ante una desgracia tan grande porque es la antitesis, todo lo contrario a lo que realizamos”.

En un extenso comunicado, los seis representantes sindicales de UGT, USO y CCOO, como miembros del comité intercentros de la asociación Ginso que gestiona el centro, expresan su “más sentido pésame” a los familiares del joven y remarcan que “por más que intentamos salvar su vida, el desenlace fue trágico y desolador”.

“Iliass tuvo un estado de violencia extrema y lo peor que podía pasar sucedió. Entendemos el dolor de la madre, a la que un día antes del fallecimiento, el centro trasladó su disposición y puso los medios para que pudiera desplazarse a Oria y ver a su hijo como hacemos con tantas familias que lo necesitan”, lamentan. Los trabajadores explican que el joven respondía al perfil de jóvenes de “historial delictivo muy amplio, habiendo cometido delitos, en algunos casos muy graves y de alarma social” y señalan un” expediente personal relevante y grave por inadaptación, ideación autolítica o agresividad límite”.

“Iliass era un joven con este perfil: menores con medidas de deshabituación a tóxicos con unos consumos de sustancias alarmantes a esas edades; menores con violencia en el ámbito familiar en cuyo protocolo de tratamiento es clave y vital atender y trabajar con las familias a las que se les aconseja que la implicación y el vínculo con sus hijos debe ser una realidad para reinserción; menores con trastornos mentales impresionantes que se tratan de forma exquisita, con cariño y sensibilidad por parte de los educadores adscritos a la Unidad de Salud Mental”, detallan.

Al hilo de esto, destacan que con ellos mantienen “la misma dedicación y atención, o más sin cabe, por las dificultades que presentan” porque, según remarcan, todo el personal “cree en los menores que están con nosotros, creemos en ellos para que tengan la oportunidad de vivir con un mínimo de dignidad y visión de futuro”.

“Podemos asegurar que en este centro intervenimos siempre educativamente pero a veces no es suficiente para reconducir una conducta agresiva”, subrayan.

En esta línea, señalan que, “en un momento dado”, tienen que “recurrir a otros mecanismos de contención que autoriza la ley para impedir que se haga daño o se lo pueda hacer a otras personas” y enmarcan la actuación con el joven fallecido en estas circunstancias de “estado de violencia extrema”.

“Hemos perdido a una persona, todo nuestro trabajo, todas las intervenciones y el protocolo de tratamiento se desmoronan por completo pero no nos podemos venir abajo porque el resto de menores nos necesitan y tenemos que atenderlos con la misma ilusión, la misma motivación, el mismo cariño y dedicación para conseguir los objetivos previstos en cada uno de los menores”, afirman.

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