"Estás con todos, nadie te va a querer": condenado a casi tres años de cárcel por aislar y apalizar a su pareja
La Audiencia Provincial ratifica la condena por maltrato habitual a un hombre que llegó a agredir a la víctima en el coche y le destrozaba la ropa delante de su hija menor
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La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería ha confirmado una dura condena para el responsable de un espeluznante caso de violencia machista. Un hombre cumplirá un total de dos años y ocho meses de cárcel por haber sometido a su pareja a una espiral de golpes, insultos y aislamiento social desde el año 2019 hasta que ella logró romper la relación en 2022.
El relato que da por probado la sentencia, dictada inicialmente por el Juzgado de lo Penal nº 4 de Almería, describe un infierno doméstico. La pareja convivía y tiene una hija menor en común. Desde el principio, el hombre impuso una actitud de dominio absoluto. Su primera estrategia fue aislar a la mujer, impidiéndole mantener ningún tipo de contacto con sus familiares o su círculo de amistades.
Paralelamente, intentaba anularla psicológicamente con insultos constantes. En fechas indeterminadas, le gritaba expresiones como: "Eres una puta, estás con todos, nadie te va a querer". Cuando los gritos no eran suficientes, pasaba a la violencia física. El tribunal considera probado que era habitual que el maltratador la agarrara por el cuello, le tirara del pelo, la golpeara y le rompiera la ropa y sus enseres personales, sin importarle que estuvieran en la calle o dentro de la casa familiar con la niña pequeña delante.
La agresión en el coche
La sentencia destaca un episodio particularmente violento ocurrido en abril de 2022. Tras salir a cenar juntos, la pareja comenzó a discutir en el interior del coche mientras circulaban. El acusado se abalanzó sobre ella, la agarró brutalmente por los pelos y le propinó varios golpes.
El 31 de mayo de ese mismo año mantuvieron una última y fuerte discusión. Todo este sufrimiento continuado ha dejado graves secuelas en la mujer, a la que se le ha diagnosticado un cuadro de sintomatología ansioso-depresiva clínicamente significativa.
Penas y excusas desestimadas
El agresor se enfrentaba a múltiples delitos. Finalmente, ha sido condenado a dos años de prisión por maltrato habitual, a otros ocho meses de cárcel por los malos tratos físicos y a 15 días de localización permanente (arresto domiciliario) por las vejaciones injustas. Además, tiene prohibido acercarse a menos de 500 metros de la víctima o comunicarse con ella durante cinco años en total (la suma de las dos penas), perdiendo también su derecho a tener armas. El juez solo le absolvió de un delito puntual de amenazas.
Su abogado intentó anular las condenas recurriendo a la Audiencia Provincial, alegando que se había valorado mal la prueba y que no había evidencias suficientes. Sin embargo, los magistrados han sido contundentes al desestimar el recurso, confirmando que la valoración de las pruebas fue "lógica y racional" y dejando la sentencia firme, obligando al acusado a asumir también las costas del proceso.
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