Almería

El nuevo reto del campo almeriense: una vida digna entre el ‘mar de plástico’

  • Imágenes como la de asentamientos ‘chabolistas’ incendiados han llegado a Europa, con las consecuentes reticencias de importantes cadenas de distribución

  • Pioneros y acreedores de importantes hitos, empresas y municipios deben buscar soluciones inmediatas

Inmigrantes en el  asentamiento de Atochares tras producirse un incendio

Inmigrantes en el asentamiento de Atochares tras producirse un incendio

El campo almeriense ha hecho a sí mismo. Más de medio siglo siglo marcado por el esfuerzo, siempre en solitario, y un desarrollo sin procedentes con la eliminación de los fitosanitarios para dar lugar a una de las agriculturas más limpias del mundo gracias al control biológico. Ha tenido que sortear obstáculos que no le correspondían como la crisis del E.coli. Y a pesar de todo ello, el campo almeriense es la huerta del continente.

Pero Europa te mira. Y, o te adaptas, o mueres. Y si la exportaciones agrícolas almerienses no se adaptan, sufrirán un daño irreparable. Y ya no se trata del producto, se trata del hombre. Y no por cómo cultiva, sino por cómo vive.

Los temporeros del campo almeriense son en una buena parte inmigrantes. Llegan buscando otra vida. Algo diferente. Mejor. Pero se encuentran con una realidad que, en algunos casos, dista de lo pretendido. Se asientan en poblados chabolistas. Y, a veces, aunque la realidad se esconda, esta brota por sí misma. Ya sea a causa de incendios -que los ha habido, y recientemente- o porque algún colectivo de sus derechos levante la voz.

Y esto llega, imparablemente, a donde tenga que llegar. Y lo hace sin tapujos. El producto está ligado a la imagen. “Almería no cuida a sus trabajadores”. Esa es la esquirla que viaja por Europa. Y esto genera que grandes cadenas de distribución recelen de los productos almerienses.Y, como en todo, también hay intereses. Los Países Bajos se han convertido en los principales competidores de Almería en Europa. De hecho, la existencia de documentales en los que se pone de manifiesto la vida de los inmigrantes en los asentamientos chabolistas de la provincia parten de ahí.

Y este es un problema que requiere de colaboración. Empresas, municipios, Junta de Andalucía y, por supuesto, Europa, tienen los medios y la obligación de procurar unas condiciones de vida dignas para los temporeros el campo almeriense. Inmigrantes que llegan a la península sin ahorro alguno, en muchos casos con la deuda de económica de haber viajado a Europa y, por tanto, sin opción alguna de acceso a una vivienda. Así que al final, a la chabola.

Pero los primeros pasos ya se están dando. La Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería (COEXPHAL), que agrupa a 83 empresas hortofrutícolas y representa el 70 % en exportación y el 65 % en producción hortofrutícola, está presionando al Gobierno en fin de una solución. “Hemos llevado a la Administración este asunto muchas veces porque nos tiene preocupados a todos. La imagen que deja el chabolismo no beneficia para nada al sector”, dice Juan Antonio González, presidente de Coexphal. Al mismo tiempo, la institución dialoga con los municipios implicados en la producción hortofrutícola almeriense.

Y la avanzadilla ha sido tomada por el Ayuntamiento de Níjar. Esta semana ha aprobado en pleno la hoja de ruta que debe terminar con los asentamientos de infraviviendas localizados en la comarca, y que ha sido configurado desde un modelo de pura cogobernanza.

El documento ha sido elaborado por un equipo de catedráticos, profesores e investigadores de la Universidad de Granada y, tras un largo proceso de puesta en común, se ha convertido en el primer plan de trabajo que cuenta con el consenso de empresarios agrarios y las ong que trabajan a pie de campo con el fenómeno de los asentamientos.

Además del Ayuntamiento de Níjar, como iniciador de la que pretende convertirse en la “solución final”, el resto de las administraciones públicas superiores jerárquica y competencialmente también han mostrado su agrado por la iniciativa que, entre otros colaboradores necesarios ya cuenta con el apoyo formal de la entidad Cajamar y su propuesta en firme de financiación específica para esta iniciativa.

El Ayuntamiento nijareño va a poner a disposición 3.000 metros cuadrados de suelo con el objetivo de “erradicar uno” de los asentamientos chabolistas que se localizan en la comarca.

“El suelo tiene acceso al alumbrado público, al abastecimiento y al saneamiento urbano, por lo que reúne las condiciones para alojamiento”, explica la alcaldesa, Esperanza Pérez.

La actuación programada recoge no sólo un diagnóstico, sino que incorpora una intervención concreta con soluciones habitacionales para los trabajadores que campaña tras campaña buscan un empleo. Una parte fundamental es la pormenorizada visualización de las soluciones habitacionales compartidas, que tendrán que quedar desalojadas al finalizar la temporada para su acondicionamiento de cara a la siguiente campaña.El estudio, propone instar a la Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias de la Junta de Andalucía a la consignación presupuestaria de subvenciones nominativas específicas para la edificación de viviendas en fincas agrícolas en el Campo de Níjar, destinadas a alojar trabajadores inmigrantes.

Estas subvenciones, en lugar articularse mediante procedimientos de concurrencia competitiva, deberían ser concedidas en función de las necesidades socioeconómicas y humanitarias particulares de la zona, y de la de urgencia e impacto de su cobertura”, dice el texto.

También contempla convenios de colaboración con la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, con la finalidad de eliminar las infraviviendas, y la colaboración con la Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias en la captación y canalización de fondos procedentes de instituciones de la Unión Europea.

Los investigadores de la UGR recomiendan que antes de acreditar la segregación social, la marginación y la exclusión residencial en asentamientos se formule ante el Gobierno andaluz una propuesta motivada para que las extensiones territoriales del Campo de Níjar donde se ubican los asentamientos sean formalmente reconocidas y declaradas como Zona con Necesidades de Transformación Social.

¿Quién debe velar por los derechos de los migrantes?

Almería no es una provincia que se caracterice por contratar en origen. Es por ello que existen fallas legales con las cuales exigir el cumplimiento de ciertas responsabilidades.

En Huelva, las viviendas que los empresarios de la fresa ofrecen a los temporeros deben condiciones mínimas de habitabilidad, como luz natural y ventilación, un baño y un retrete por cada 6 u 8 personas, agua caliente, sábanas y mantas, lavadero, además de teléfono público comunitario y un servicio de transporte gratuito semanal cuando los alojamientos se encuentren alejados de un núcleo urbano.

Se debe a una Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, el cual regula la contratación colectiva en origen de los temporeros marroquíes para la campaña de la recogida de la fresa y frutos rojos de Huelva y que, en 2020, incluía por primera vez un anexo con las características que debe reunir el alojamiento ofrecido a los trabajadores, de manera que se eviten las condiciones de hacinamiento y chabolismo de campañas pasadas.

El articulo 2 de la Ley Orgánica 4/200, de derechos y libertades de los extranjeros en España, dispone que “para conceder las autorizaciones de trabajo deberá garantizarse que los trabajadores temporeros serán alojados en condiciones de dignidad e higiene adecuadas”.

Por tanto, en los trabajos temporales (estacionales, de temporada) desempeñados por personas migrantes, la obligación de la vivienda corre a cargo del empleador.

La normativa en materia de inmigración asegura a las administraciones públicas la utilización de instrumentos de colaboración que se consideren oportunos, controlen que los empresarios o empleadores pongan a disposición del trabajador un alojamiento adecuado.

En un comunicado del Defensor del Pueblo se insta a los empresarios agrícolas a buscar de forma coordinada y con urgencia una solución para “acabar con la situación de degradación en la que viven los temporeros”.

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