El mapa del radón sitúa a Almería, Córdoba y Granada como las provincias con más riesgo

Decenas de municipios de estas tres provincias deben controlar el radón en centros de trabajo y edificios bajo rasante

Almería inicia el rastreo obligatorio del gas radón en 23 localidades con presencia radiactiva

Mapa de Andalucía con las provincias de Almería, Córdoba y Granada como núcleo de la zona de máxima prioridad en la medición de radón. / DDA

La vigilancia sobre uno de los riesgos ambientales más invisibles da un paso decisivo en Andalucía. Decenas de municipios repartidos por Almería, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén y Sevilla están ya legalmente obligados a medir los niveles de gas radón en determinados centros de trabajo, una exigencia plenamente vigente en este inicio de 2026 y vinculada al mapa oficial de riesgo aprobado a nivel estatal. La medida se activa porque la acumulación de este gas radiactivo natural en espacios cerrados incrementa de forma probada el riesgo de cáncer de pulmón, especialmente en zonas con determinadas características geológicas. Aunque la obligación alcanza a las seis provincias, el mayor impacto se concentra en Almería, Córdoba y Granada, que agrupan el mayor número de municipios incluidos en la zona de máxima prioridad preventiva.

La obligación afecta a las localidades clasificadas en Zona 2, el nivel más alto de riesgo dentro del Plan Nacional contra el Radón, y se centra especialmente en edificios situados bajo rasante o en contacto directo con el terreno, donde este gas puede acumularse con mayor facilidad si no existe una ventilación adecuada.

Almería: la provincia con más municipios obligados

La provincia de Almería es la más afectada por esta normativa, con 23 municipios incluidos en la zona de medición obligatoria, la mayoría situados en áreas de sierra y zonas interiores: Abrucena, Alboloduy, Alcudia de Monteagud, Bacares, Bayárcal, Benitagla, Benizalón, Castro de Filabres, Chercos, Gérgal, Laroya, Lubrín, Nacimiento, Ohanes, Olula de Castro, Paterna del Río, Senés, Serón, Sierro, Tahal, Uleila del Campo, Velefique y Las Tres Villas.

Córdoba: fuerte incidencia en el norte de la provincia

En Córdoba, la obligación de medir radón se concentra principalmente en municipios del norte y del entorno de Sierra Morena, incluyendo también a la capital: Alcaracejos, Añora, Belalcázar, Cardeña, Conquista, Córdoba, Dos Torres, Fuente la Lancha, Fuente Obejuna, El Guijo, Hinojosa del Duque, Obejo, Pedroche, Pozoblanco, Santa Eufemia, Torrecampo, Valsequillo, Villanueva de Córdoba, Villanueva del Duque, Villanueva del Rey, Villaralto y El Viso.

Granada: la Alpujarra y Sierra Nevada, en el centro del mapa

La provincia de Granada concentra numerosos municipios de montaña incluidos en Zona 2, especialmente en la Alpujarra y el entorno de Sierra Nevada: Aldeire, Alquife, Bubión, Busquístar, Capileira, Dólar, Ferreira, Jerez del Marquesado, La Calahorra, Lanteira, Lugros, Monachil, Pampaneira, Pórtugos, Soportújar, Trevélez, Válor, La Taha, Nevada y Alpujarra de la Sierra.

Huelva: municipios del norte y la Sierra

En Huelva, la obligación se aplica a varios municipios del norte de la provincia y del entorno serrano: Almonaster la Real, Arroyomolinos de León, Cala, Cañaveral de León, Cumbres Mayores, Encinasola, Hinojales y Rosal de la Frontera.

Jaén: tres municipios en Zona 2

La provincia de Jaén cuenta con tres municipios incluidos en la zona de medición obligatoria: Andújar, Linares y Santa Elena.

Sevilla: obligación en la Sierra Norte

En Sevilla, la normativa afecta a municipios de la Sierra Norte y su entorno: Almadén de la Plata, Castilblanco de los Arroyos, El Castillo de las Guardas, Cazalla de la Sierra, Constantina, El Garrobo, Guillena, El Pedroso y La Puebla de los Infantes.

Qué es el radón y qué exige la normativa

El radón es un gas incoloro e inodoro que se genera de forma natural por la descomposición del uranio presente en el subsuelo. Su acumulación en espacios cerrados está considerada la segunda causa de cáncer de pulmón, solo por detrás del tabaquismo, según los organismos sanitarios.

La normativa establece un nivel de referencia de 300 becquerelios por metro cúbico. Las mediciones deben realizarse con detectores homologados, siguiendo protocolos técnicos que tengan en cuenta las variaciones estacionales, siendo el invierno el periodo más crítico para obtener los valores más altos.

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