La mujer que habita la roca más misteriosa de Almería, el Peñón de la Encantá

La historia que explica por qué esta formación rocosa del Nacimiento está ligada desde hace siglos a una mujer encantada y a uno de los mitos más antiguos de Almería

Las casas encantadas de Almería: un recorrido por los lugares donde el misterio nunca duerme

El Peñón de la Encantá, uno de los símbolos mitológicos más reconocibles de Las Tres Villas (Almería).
El Peñón de la Encantá, uno de los símbolos mitológicos más reconocibles de Las Tres Villas (Almería). / DDA

En el corazón del municipio de Las Tres Villas (Almería), una formación rocosa singular ha dado lugar durante siglos a una de las leyendas más persistentes y evocadoras del imaginario almeriense. La figura mítica de la mujer que habita en el Peñón de la Encantá representa el epicentro de la mitología romántica de la comarca del Nacimiento: una entidad de belleza sobrenatural que, según la tradición oral, permanece cautiva por un antiguo hechizo en el interior de la roca, vinculada a la identidad histórica de Doña María y Ocaña y transmitida de generación en generación como parte esencial del paisaje y la memoria colectiva.

El Peñón de la Encantá de Las Tres Villas en Almería.
El Peñón de la Encantá de Las Tres Villas en Almería. / DDA

Las crónicas locales y los testimonios recogidos por los historiadores de la zona sugieren que la "Encantada" es en realidad una princesa árabe que fue ocultada en las entrañas de la roca por su padre para protegerla de los avances de la Reconquista. Esta versión, que ha pasado de padres a hijos, sitúa el origen de la dama en un contexto de guerra y magia, donde el peñón dejó de ser simple piedra para convertirse en un palacio invisible custodiado por fuerzas arcanas.

El ritual de la belleza y el oro

Físicamente, los relatos coinciden en describir a una mujer de una tez blanquísima, casi luminosa, que destaca sobre el oscuro perfil de la Sierra Nevada almeriense durante las noches de luna llena. Su rasgo más característico es su melena, un río de cabellos dorados que, según dicen los que aseguran haberla visto, brilla con luz propia y parece atraer la esencia misma de los astros hacia la cumbre del peñón.

La leyenda alcanza su punto álgido cada madrugada de la Noche de San Juan, el único momento del año en el que el velo entre el mundo real y el místico se vuelve permeable. Es entonces cuando la mujer aparece en la cima de la formación rocosa, portando un peine de oro macizo con el que desenreda sus cabellos mientras entona cánticos melancólicos que resuenan por toda la Rambla de Santillana.

El destino de los caminantes

Existe un componente moral en la historia de esta mujer, pues se dice que ofrece a los hombres que se cruzan en su camino una elección definitiva entre el peine de oro que sostiene o su propia mano. Aquellos que, cegados por la codicia, eligen la riqueza, ven cómo el objeto se convierte en carbón y su suerte se desvanece, mientras que quienes eligen a la mujer demuestran una pureza de corazón capaz de romper, aunque sea por un instante, el maleficio.

La influencia de esta figura femenina es tal que muchos vecinos de Doña María evitan señalar directamente al peñón cuando cae el sol, por un respeto ancestral hacia la dama que allí descansa. No se trata de miedo, sino de una convivencia naturalizada con una historia que dota de alma al paisaje rudo y seco de la comarca, convirtiendo cada grieta de la roca en una posible puerta a su estancia privada.

Un símbolo de identidad en Las Tres Villas

La mujer del peñón ha trascendido el relato oral para integrarse en la simbología oficial, siendo el alma invisible que dota de significado al escudo municipal donde el peñón figura como hito. Para los habitantes de Las Tres Villas, la "Encantada" es un recordatorio de sus raíces hispanomusulmanas y de la resistencia de una cultura que se negó a desaparecer, ocultándose bajo la piel de la montaña.

Desde el punto de vista del turismo antropológico, la figura de la mujer es el principal reclamo para los senderistas que recorren la zona buscando algo más que paisajes áridos. El magnetismo que desprende la historia de la dama de los cabellos de oro es lo que permite que el Peñón de la Encantada sea reconocido en toda la provincia como un lugar de poder y reflexión sobre lo intangible.

El susurro entre Doña María y Ocaña

Incluso en la actualidad, con el avance de la tecnología y la pérdida de muchas tradiciones, el nombre de la Encantada sigue provocando un silencio reverencial en las plazas de los pueblos. Se comenta que, en los días de viento fuerte, los susurros que se escuchan entre Doña María y Ocaña no son más que los lamentos de la joven, que sigue esperando al valiente capaz de liberarla definitivamente de su prisión de piedra.

Esta mujer eterna simboliza la esperanza y el misterio de una Almería que guarda sus mejores secretos bajo tierra, esperando a ser descubiertos por quienes saben mirar más allá de lo evidente. El Peñón de la Encantada seguirá siendo su hogar mientras haya alguien dispuesto a contar su historia, manteniendo viva la llama del mito que se resiste a apagarse en el tiempo.

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