El permiso retribuido que se activa cuando no puedes llegar al trabajo por temporal y otras causas

El Estatuto reconoce hasta cuatro días de permiso pagado por imposibilidad de desplazamiento

Principales razones por las que se rechaza una solicitud de incapacidad laboral

VArias personas esperan en la parada de la estación de trenes de Almería para subir al autobús. / Javier Alonso

El transporte se detiene, las estaciones se llenan y miles de personas se quedan sin una forma real de llegar a su puesto de trabajo. No es una situación puntual ni excepcional: ocurre con temporales, incidencias técnicas, huelgas o colapsos en redes clave. Y cuando eso pasa, la legislación laboral ya prevé qué ocurre con la jornada y con el salario.

La imposibilidad material de acceder al centro de trabajo activa un permiso específico que muchos trabajadores desconocen y que sigue plenamente vigente. No depende de la empresa ni de la voluntad del empleado, sino de un marco legal claro aplicable en toda España.

El permiso retribuido por imposibilidad de acceso

El Estatuto de los Trabajadores reconoce un permiso retribuido de hasta cuatro días cuando el trabajador no puede acceder a su centro de trabajo o transitar por las vías necesarias para hacerlo por causas ajenas a su voluntad.

El supuesto incluye situaciones de fuerza mayor derivadas de recomendaciones, limitaciones o prohibiciones de desplazamiento dictadas por las autoridades competentes, así como escenarios de riesgo grave e inminente. En este marco se encuadran interrupciones generalizadas del transporte público, fenómenos meteorológicos adversos o catástrofes que impiden el desplazamiento normal.

Durante ese periodo, el trabajador mantiene el derecho a su remuneración sin obligación de recuperar las horas no trabajadas.

Cuándo se aplica y a qué situaciones alcanza

El permiso no se limita a un único medio de transporte ni a un territorio concreto. Se aplica cuando la imposibilidad es objetiva y verificable, con independencia de que el trabajador utilice tren, autobús, metro o carreteras afectadas por cortes o restricciones.

Incidencias técnicas prolongadas, colapsos reiterados de redes ferroviarias, alertas meteorológicas con limitaciones de movilidad o interrupciones generalizadas de servicios esenciales encajan dentro de este supuesto legal.

Según recuerdan desde Legálitas, no es necesario que exista una prohibición absoluta de desplazamiento, sino que concurran circunstancias que hagan inviable o inseguro el acceso al puesto de trabajo.

Qué ocurre cuando superan los cuatro días

El permiso se reconoce inicialmente por un máximo de cuatro días. Si las circunstancias persisten, la norma permite que se prolongue hasta que desaparezca la causa que lo justifica.

A partir de ese momento, la empresa puede valorar otras medidas previstas legalmente, como la suspensión temporal del contrato o la reducción de jornada por causa de fuerza mayor, siempre conforme a los procedimientos establecidos.

Estas opciones no afectan de forma automática al salario, pero sí requieren una tramitación específica y una justificación objetiva del impacto sobre la actividad productiva.

El papel del teletrabajo en situaciones excepcionales

Cuando la naturaleza del puesto lo permite y las redes de comunicación funcionan, la empresa puede optar por el trabajo a distancia como alternativa al permiso. Esta posibilidad no elimina el marco legal, pero sí permite mantener la actividad sin necesidad de desplazamiento.

La implantación del teletrabajo debe respetar las obligaciones recogidas en la Ley 10/2021, especialmente en lo relativo al suministro de medios, equipos y herramientas necesarios para que el trabajador pueda desarrollar su labor en condiciones adecuadas.

No se trata de una imposición automática, sino de una opción condicionada a la viabilidad real del trabajo remoto.

Obligación de comunicar y justificar la imposibilidad

El derecho al permiso retribuido exige una actuación diligente por parte del trabajador. La normativa establece la obligación de comunicar lo antes posible la imposibilidad de acudir al puesto y de aportar pruebas que acrediten la causa.

Entre los medios habituales de justificación figuran avisos oficiales de interrupción del transporte, comunicados de las autoridades, alertas públicas o información contrastada difundida por medios de comunicación.

La ausencia de comunicación puede tener efectos distintos según el convenio colectivo aplicable y las circunstancias concretas, aunque el principio general de buena fe contractual sigue siendo determinante.

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