Los perros pasan de largo ante el pipican diseñado para Almería

Tras un periodo de prueba, descartan instalar más unidades de este prototipo porque los canes no lo utilizan para orinar

Alonso junto al primer prototipo de pipican en Rambla Amatisteros.
Alonso junto al primer prototipo de pipican en Rambla Amatisteros.
María Victoria Revilla

15 de junio 2018 - 02:33

El pipican que simula el báculo de una farola, diseñado especialmente para la capital, no ha sido del agrado de los perros urbanitas, que pasan de largo en busca de otro elemento o rincón más atractivo para sus preferencias propias del instinto animal. Instalados a modo de prueba, el Ayuntamiento de Almería ha descartado ya colocar nuevas unidades de este prototipo que, aún así, sigue presente en la ciudad.

La capital almeriense fue el pasado mes de febrero el primer municipio en estrenar estos pipicanes ideados por la empresa concesionaria de la limpieza Acciona-La Generala. Se instalaron entonces cuatro unidades en la Rambla Amatisteros a modo de prueba. Sin embargo, la experiencia piloto ha fracasado debido, según ha explicado el concejal responsable del área de Servicios Municipales, Juan José Alonso, a las rejillas, instaladas encima de la red de saneamiento, rodeando el pipican-farola, y que permiten la evacuación de los orines a través de la red de saneamiento. "A los perros no les gusta las rejillas, esa es la principal razón de que el sistema haya fallado", detalla Alonso.

El enrejado es un elemento esencial para el correcto funcionamiento del sistema ideado. Estos pipicanes están conectados a la red de abastecimiento y, una vez que el perro haya hecho sus necesidades, el propietario acciona mediante un pulsador los chorros de agua pulverizada. También están conectados a la red de saneamiento para perder de vista de forma inmediata las necesidades del perro. El mecanismo se completa con las brigadas de limpieza. Según explicaba el responsable municipal de la limpieza de la ciudad cuando febrero presentó los nuevos wc caninos, los operarios acuden diariamente a estos a estos puntos con material desinfectante con el que evitar olores y problemas de salubridad.

Aparentemente es un sistema perfecto, si bien el instinto animal, más proclive a la tierra o espacios ajardinados donde poder olfatear tranquilamente y marcar territorio, ha hecho que el Ayuntamiento opte por no invertir en este modelo. No obstante, las cuatro unidades colocadas siguen en funcionamiento y sin fecha concreta para proceder a su retirada.

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