• A pesar de ello, no admitió la promoción por su parte de estos encuentros sexuales o ser la ideóloga de la red

Tribunales

La presunta proxeneta de menores en Almería reconoció buscar servicios a dos de las víctimas

Agentes de la Guardia Civil durante uno de los registros desarrollados en la operación contra la prostitución infantil. Agentes de la Guardia Civil durante uno de los registros desarrollados en la operación contra la prostitución infantil.

Agentes de la Guardia Civil durante uno de los registros desarrollados en la operación contra la prostitución infantil.

G.C. (Almería)

Escrito por

M.M.

El sumario de la causa contra diez investigados tras ser detenidos por la Guardia Civil por la presunta prostitución de cinco menores en la provincia almeriense arroja luces y sombras sobre lo ocurrido. Por ejemplo, la presunta proxeneta, una joven de 20 años que es hermana de una de las víctimas, reconoció que había buscado clientes a dos de las menores, si bien apuntando que fue a petición de éstas, y nunca en el caso de su hermana pequeña u otra de las chicas.

Asimismo, insistió en que parte de estas adolescentes habían comenzado a ejercer antes porque “conocían a una prostituta”, manifestando que “conocía ese mundo por una página que vio en un anuncio” y que las búsquedas y publicaciones realizadas por ella fueron una suerte de apoyo a las menores porque una de ellas le había pedido “ayuda”. También reconoció que “últimamente” las había presionado “porque ellas le hacían buscar clientes y si luego no les interesaba ella había perdido el tiempo con el cliente”.

Sin embargó, las menores relataron una versión diferente. Por ejemplo, la víctima cuya madre denunció lo que presuntamente ocurría tras comprobar que la adolescente recibía mensajes de WhatsApp que buscaban “citas de índole sexual”, mantuvo que la presunta joven le dijo a ella y a otras dos menores, entre ellas la hermana de la detenida, que “tenía unas cosillas para ganar dinero”.

Las víctimas aseguran que era insistente y que se enfadaba si no realizaban los encuentros

Estas declaraciones apuntan a la joven como las que propuso esta actividad, quedándose con el 50% de lo que cobrasen por parte de hombres que iban a ser “humillados” por ellas. Insistieron en que era la detenida la que presuntamente publicaba los anuncios utilizando unos nombres supuestos y la que fijaba los precios de cada servicio.

También, siempre de acuerdo a estos testimonios, habría sido la joven la que daba sus números de teléfono a los clientes y concretaba el punto de recogida. Una de ellas manifestó que cuando intentó abandonar esta práctica, la detenida la presionaba “recordándole todas las cosas que compraría con el dinero”, que “no podía dejarla tirada” porque “tenía compromiso con clientes.

Subrayaron que la detenida les comentó que “había una forma fácil de ganar dinero”, y que a los meses de comenzar esta actividad, la joven les “ofreció otro tipo de servicios más fuertes”. La única voz discordante fue la de la hermana de la investigada, quien aseguró no recordar quién había propuesto realizar estos servicios en primer lugar.

Otra de las víctimas aseveró que la investigada “aprovechó que ella era consumidora de marihuana para incitarla a realizar los servicios”, y otra manifestó que la detenida era “especialmente insistente (…) para que no rechazaran ningún servicio, llegando a enfadarse intensamente si esto ocurría”, y que incluso llegó a golpear “con el cable del cargador en las piernas por negarse a atender un servicio” a su propia hermana.

El único chico víctima de la trama, que presuntamente mantuvo relaciones sexuales con su novia ante uno de los detenidos, mantuvo también que su pareja realizaba estos servicios “bajo las instrucciones” de la supuesta proxeneta.

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