A prisión el acusado de secuestrar y violar a una mujer en Macael con la ayuda de 'La Faraona'

La víctima, que fue amenazada de muerte y abandonada en un descampado, no fue informada de la detención hasta casi un mes después de producirse

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Una de las calles de Macael

La Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Almería número 1 ha dictado un contundente auto por el que se decreta la prisión provisional, comunicada y sin fianza para Abderramane B., principal investigado en rl estremecedor caso de agresión sexual, detención ilegal, amenazas y lesiones de Macael. Los hechos, que se remontan al pasado 11 de julio de 2025, dibujan un escenario de terror que implica de forma directa a una segunda investigada, Dolores C.C., conocida en su entorno como 'La Faraona', quien habría actuado como cooperadora necesaria y presunta coautora de un calvario que se prolongó durante horas. El caso, por cuestiones de competencia territorial y tras las diligencias iniciales, se ha inhibido ya en favor de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia número 1 de Purchena, que deberá continuar con una instrucción que aún presenta importantes lagunas.

El relato indiciario recogido en el auto judicial, fechado el 3 de febrero de 2026, expone una sucesión de actos de extrema violencia. Todo comenzó cuando el investigado introdujo a la fuerza a la víctima en un vehículo esgrimiendo una navaja. El coche era conducido por Dolores C.C., quien colaboró en el traslado de la mujer hasta su propio domicilio. Una vez en el interior de la vivienda, las humillaciones comenzaron de inmediato: 'La Faraona' presuntamente le rapó la cabeza a la víctima utilizando una maquinilla, en lo que parece ser un acto de sometimiento previo a la agresión.

Tras esta primera vejación, el detenido condujo a la mujer hasta el garaje del inmueble. Fue en ese lúgubre escenario donde, siempre según las diligencias policiales y el atestado de la Guardia Civil de Huércal-Overa, Dolores C.C. se dirigió a Abderramane B. con una instrucción tan clara como escalofriante: “Haz con ella lo que quieras, no quiero mentiras, hazlo de verdad, ya sabes lo que tienes que hacer, cuando acabes me llamas”. Con la coautora fuera de la estancia, el investigado se dirigió a la víctima advirtiéndole de que “había dos maneras de hacerlo, por las buenas o por la fuerza, que si lo hacía por su propia voluntad acababa pronto y así la llevaría a su casa”. A continuación, y con el objetivo de doblegar por completo su voluntad, le suministró una dosis de cocaína para que la consumiera. Acto seguido, el auto detalla que el hombre consumó la agresión sexual.

Lejos de concluir el episodio tras la agresión física, el tormento psicológico se recrudeció. 'La Faraona' regresó al garaje para proferir gravísimas amenazas de muerte contra la mujer, advirtiéndole de que “si contaba algo a la Guardia Civil mataría a su madre y a su abuela que está enferma, que le provocaría un incendio en su casa o le rompería el coche”. Finalmente, a la víctima le taparon los ojos con una venda o tela y la introdujeron de nuevo en un vehículo. Durante este último trayecto hacia lo desconocido, el investigado continuó realizando tocamientos ilícitos a la mujer, hasta que ambos captores decidieron abandonarla a su suerte en un descampado.

A pesar de la extrema gravedad de los delitos imputados —castigados en el Código Penal con penas que superan con creces los 10 años de prisión— y de la clara obligación marcada por el Estatuto de la Víctima, la mujer agredida ha permanecido en la más absoluta ignorancia sobre los avances del caso durante semanas. Su abogado, Francisco Torres, se ha mostrado tajante respecto a esta desprotección institucional. Según ha manifestado el letrado, “tuvieron conocimiento antes de ayer de que el acusado lleva en prisión desde el día 3 de febrero”, confirmando el incomprensible hecho de que “la víctima no había tenido ningún conocimiento de la detención ni del ingreso en prisión hasta ese momento”.

El propio Torres ha desgranado cómo se gestó finalmente la caída del presunto agresor tras casi siete meses de investigación infructuosa. Todo se desencadena cuando “la víctima había reconocido al acusado a mitad del mes de enero en un álbum fotográfico” que le fue mostrado en el cuartel de la Guardia Civil entre el 19 y el 20 de enero. No obstante, el abogado penalista mantiene la cautela ante el estado del procedimiento, ya que “desconoce muchas cosas y detalles concretos de la investigación actual porque aún no tienen la totalidad de las actuaciones”.

La vista para decidir la situación personal del detenido se celebró el mismo 3 de febrero. El Ministerio Fiscal solicitó la prisión provisional basándose en el evidente riesgo de fuga, la extrema gravedad de los hechos y la necesidad imperiosa de proteger a la víctima. Por su parte, la defensa de Abderramane B. se opuso frontalmente a su ingreso en la cárcel, alegando que su cliente cuenta con residencia legal en España, trabajo fijo y arraigo familiar. Propuso, sin éxito, la adopción de medidas alternativas menos gravosas, como la retirada del pasaporte, comparecencias periódicas apud acta en el juzgado o una orden de alejamiento controlada mediante un dispositivo telemático.

Sin embargo, la magistrada titular de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Almería número 1, apoyándose en el artículo 17 de la Constitución Española y en los requisitos del artículo 503 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, desestimó los argumentos de la defensa. En sus razonamientos jurídicos, la jueza subraya que existen indicios suficientes de criminalidad apoyados en el reconocimiento fotográfico, el testimonio del taxista y los registros de llamadas entre los implicados. El auto concluye que el riesgo de que el investigado pueda actuar contra los bienes jurídicos de la víctima o reiterar actos delictivos es "evidente", por lo que la privación de libertad se erige como la única medida capaz de salvaguardar su integridad física y psicológica mientras la causa avanza ahora en los juzgados de Purchena.

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