Puñetazos por la ventanilla: el violento ajuste de cuentas de un padre en Cuevas de los Medina tras la denuncia a su hijo
La Audiencia ratifica la condena al agresor, que cruzó su coche para obligar a frenar a la víctima, le rompió las gafas a golpes en la cara y abolló su vehículo cuando intentaba huir
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La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Almería ha dictado sentencia firme sobre un violento incidente de tráfico ocurrido en Cuevas de los Medina, originado por rencillas vecinales previas. El tribunal ha confirmado la condena contra un hombre por dos delitos leves (lesiones y daños), al quedar acreditado que atacó a otro conductor que, el día anterior, había denunciado a su hijo menor de edad por unos supuestos actos vandálicos.
Los hechos se remontan al 6 de agosto de 2024. El contexto venía caldeado: el día previo, la víctima había sufrido desperfectos en su vehículo presuntamente causados por el hijo del acusado, un asunto por el que se había deducido testimonio a la Fiscalía de Menores.
Esa tarde, mientras el perjudicado circulaba con su coche por la salida del pueblo, se cruzó con el padre del menor. En un acto de represalia, el acusado le cortó el paso, obligándole a frenar bruscamente. Acto seguido, se bajó de su coche, se acercó a la ventanilla abierta del otro conductor y comenzó a lanzarle puñetazos directos al lado izquierdo del rostro.
La paliza le causó a la víctima una fuerte inflamación y enrojecimiento en la mejilla, además de fracturarle por completo las gafas graduadas que llevaba puestas. Aterrado, el agredido pisó el acelerador para emprender la huida, momento en el que el atacante asestó un fuerte golpe a la chapa, causando abolladuras en la aleta trasera izquierda del coche.
Testigos familiares sin credibilidad
Durante el juicio, la defensa intentó dibujar una versión muy distinta. El acusado admitió que se habían cruzado, pero juró que ni siquiera se había bajado del coche y que todo se limitó a una acalorada discusión motivada por "unos comentarios en Instagram". Para respaldar su coartada, llevó a declarar a su propia hija y a su cuñado.
Los magistrados de la Audiencia, al igual que el juez instructor, han desmontado esta estrategia. La sentencia subraya que el testimonio de los familiares carece de la mínima credibilidad por su evidente interés en exculparle. Por el contrario, el relato de la víctima fue preciso y vino avalado irrebatiblemente por los partes de urgencias (coincidentes con la mecánica de los puñetazos) y las periciales de daños.
El agresor deberá abonar una multa de 240 euros al Estado y rascarse el bolsillo para resarcir a su víctima: el fallo le impone el pago de 250 euros por las lesiones, 220 euros por la reposición de las gafas irreparables y 193,60 euros por el arreglo de la chapa y pintura del coche, cantidades a las que habrá que sumar los intereses legales.
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