Almería

Almería luce un aplauso perpetuo para los sanitarios que luchan contra la pandemia

  • Una estatua de mármol blanco de Macael situada en la calle Artés de Arcos

Almería luce un aplauso perpetuo para los sanitarios que luchan contra la pandemia Almería luce un aplauso perpetuo para los sanitarios que luchan contra la pandemia

Almería luce un aplauso perpetuo para los sanitarios que luchan contra la pandemia / Javier Alonso (Almería)

Una estatua de mármol blanco que representa unas manos aplaudiendo ha sido inaugurada este medio día en la calle Artés de Arcos de la capital por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.

La nueva estructura con dos manos que simbolizan un aplauso en mármol de Macael a partir del modelo de barro cocido y patinado en bronce del escultor Navarro Arteaga, una ovación permanente a los sanitarios que han trabajado hasta la extenuación para combatir a un enemigo invisible que tan sólo en la provincia ha contagiado a más de 800 personas, de los que casi 200 son médicos, enfermeros y auxiliares.

Han sido el mejor escudo en la lucha contra la COVID-19 y lo han pagado a un alto precio: uno de cada cuatro positivos trabaja en la sanidad pública andaluza. Afortunadamente en esta provincia no se ha registrado ninguna víctima mortal en el colectivo asistencial y todos se encuentran ya prácticamente recuperados de la infección.

De ahí que la administración regional y los ayuntamientos de las ocho capitales andaluzas haya promovido la colocación de monumentos que contribuirán a testimoniar la gratitud del pueblo andaluz para que nunca se olvide el papel de los sanitarios en la neutralización del virus al tiempo que hacen extensivo el reconocimiento a la sociedad en su conjunto por la responsabilidad que ha demostrado durante el confinamiento.

Estos profesionales, héroes de bata blanca ataviados estos días como cosmonautas con escafandra, uniformes especiales impermeabilizados y patucos, nunca olvidarán la batalla contra la pandemia del coronavirus. Han sido tres meses de enorme sacrificio, de improvisación y adaptación permanente a las nuevas circunstancias y protocolos, de exposición permanente a los riesgos de contagio y de miedo, mucho miedo. La misión que se les ha encomendado en esta crisis planetaria pasará a la historia, un esfuerzo sin precedentes de profesionales que han demostrado sobradamente su capacitación y resiliencia ante el fatalismo.

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