El ‘segundo hogar’ de los almerienses: esta es la comunidad donde más emigran lejos de Almería

La emigración almeriense se concentra en pocos territorios y responde a procesos laborales y familiares de largo recorrido

La provincia de Almería avanza hacia los 800.000 habitantes

Calles de Barcelona, donde residen más de 35.000 almerienses, casi cuatro de cada diez de los que viven fuera de su provincia de origen.
Calles de Barcelona, donde residen más de 35.000 almerienses, casi cuatro de cada diez de los que viven fuera de su provincia de origen. / DDA

Caminar por algunos barrios de Barcelona, Tarragona o Valencia y escuchar referencias a Almería no es casualidad. Los datos oficiales lo confirman: la presencia almeriense fuera de Andalucía es amplia, estable y concentrada en pocos destinos.

Según el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, 90.871 personas nacidas en Almería viven actualmente en otras comunidades de España. No es un flujo reciente ni una moda puntual. Es población residente, asentada, con años —y a veces décadas— fuera de su provincia de origen.

De ese total, 43.230 almerienses residen en Cataluña. Es, con diferencia, el principal destino. Casi la mitad de todos los almerienses que viven fuera de Andalucía están allí. El dato, por sí solo, explica muchas historias familiares repartidas entre el sureste y el nordeste del país.

Dentro de Cataluña, el peso recae sobre todo en Barcelona, donde viven 35.313 almerienses. Tarragona suma 4.034, Girona 2.372 y Lleida 1.511. La distribución dibuja un mapa clásico de migración interior ligada al trabajo, la industria y los servicios.

Un dato que cambia la mirada

La segunda gran bolsa de almerienses fuera de Andalucía se sitúa en la Comunidad Valenciana, con 12.294 personas. Alicante concentra 7.012, Valencia 3.685 y Castellón 1.597. La cercanía geográfica y los sectores compartidos explican buena parte de este asentamiento.

Muy cerca aparece la Región de Murcia, con 11.272 almerienses residentes. Es uno de los flujos más estables y previsibles, marcado por la proximidad, la agricultura y los vínculos familiares entre provincias vecinas.

La Comunidad de Madrid ocupa el cuarto lugar, con 10.181 almerienses viviendo en la capital y su entorno. Madrid no lidera el ranking, pero se mantiene como destino constante, ligado a empleo, estudios y movilidad laboral.

Islas Baleares (2.986), Canarias (1.904) y Aragón (1.449) completan el grupo de destinos con presencia significativa. Más lejos quedan comunidades como Galicia, Asturias o Cantabria, donde la población almeriense es menor pero estable.

Dónde viven hoy los almerienses que se marcharon

El patrón es claro: la mayoría de los almerienses en el exterior se concentran en Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Madrid. Cuatro territorios reúnen la mayor parte de la emigración interior almeriense.

Este comportamiento no es exclusivo de Almería, pero sí especialmente marcado. En total, Andalucía tiene 1.267.302 personas viviendo fuera de la comunidad, y Almería aporta una parte relevante de ese volumen.

Comparada con otras provincias andaluzas, Almería se sitúa entre las que más población tienen residiendo fuera. Cádiz suma 130.835, Córdoba 213.800, Granada 214.180 y Jaén 260.686. Aun así, el peso de Cataluña como destino es especialmente alto en el caso almeriense.

En provincias como Sevilla o Málaga, los destinos están más diversificados. En Almería, en cambio, el eje con Cataluña es mucho más dominante. Es una diferencia que no pasa desapercibida cuando se cruzan los datos.

Comparación con el resto de provincias andaluzas

Mientras que los sevillanos o malagueños se reparten más entre Madrid, Cataluña y el litoral mediterráneo, los almerienses muestran una preferencia clara por Cataluña, seguida a distancia por Valencia, Murcia y Madrid.

Este mapa no habla de llegadas recientes, sino de trayectorias vitales: personas que nacieron en Almería, se trasladaron por trabajo o familia y hoy tienen su vida hecha fuera de Andalucía.

Los números no explican las razones personales, pero sí permiten pasar de la intuición al hecho. Más de 43.000 almerienses viviendo en Cataluña no son una anécdota. Son una comunidad silenciosa, repartida, pero numerosa.

El fenómeno tiene implicaciones sociales, económicas y también emocionales. Familias partidas, retornos parciales, vínculos que se mantienen pese a la distancia. Todo eso está detrás de una tabla de cifras.

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