Las siete maravillas que parecen de distintos países pero están en Almería

De la Alcazaba al desierto de Tabernas o la geoda de Pulpí, un recorrido por enclaves que definen Almería desde hace décadas

Tres paisajes de Almería que nunca olvidarás, según una prestigiosa revista de turismo

Algunas de las maravillas que tiene la provincia de Almería a lo largo y ancho. / DDA

En Almería se puede pasar del único desierto de Europa a una geoda gigante bajo tierra y, después, a una fortaleza árabe que domina el mar. Todo ocurre dentro de la misma provincia, a pocos kilómetros de distancia y sin necesidad de cruzar ninguna frontera.

Arrecife de las Sirenas en Cabo de Gata. / DDA

Es un territorio difícil de resumir en una sola imagen. Mar volcánico, sierras frías, ramblas secas y ciudades fortificadas conviven en un mismo mapa. Por eso, cuando se habla de lo imprescindible, suelen repetirse una serie de lugares que funcionan como resumen físico de Almería.

No es un ranking ni una lista cerrada. Es un recorrido por siete espacios que han marcado el paisaje, la historia y la imagen exterior de la provincia durante décadas, desde fortalezas medievales hasta desiertos de cine.

La Alcazaba domina la capital desde lo alto del cerro y marca el origen histórico de la ciudad. Es la mayor fortaleza musulmana de España y desde sus murallas se entiende la relación entre el casco antiguo, el puerto y el mar.

Alcazaba de Almería. / DDA

No es un monumento aislado. Es una construcción pensada para vigilar el territorio, proteger la ciudad y controlar el Mediterráneo. Caminar por sus patios y torres permite leer la geografía de Almería sin necesidad de mapas.

El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar es el paisaje más reconocible de la provincia. Un litoral volcánico, áspero y luminoso, donde las calas, las salinas y los pueblos blancos se mezclan sin apenas artificios.

Flamencos en Las Salinas de Cabo de Gata. / DDA

Aquí el terreno no se ha suavizado con urbanizaciones masivas. El origen volcánico sigue visible en las formas del terreno, en los acantilados y en las playas abiertas, lo que convierte al parque en uno de los espacios más singulares del Mediterráneo.

El desierto y la geoda que rompen el tópico

El Desierto de Tabernas es el único desierto propiamente dicho de Europa. Sus cárcavas y barrancos han servido de escenario para decenas de rodajes internacionales, hasta el punto de convertir la zona en un icono del cine del oeste.

Desierto de Tabernas. / DDA

Más allá de los decorados, el paisaje impresiona por sí mismo. El silencio, los tonos ocres y los cambios de luz a lo largo del día definen una imagen que muchos asocian directamente con el interior de Almería.

Bajo tierra, en el levante almeriense, la Geoda de Pulpí rompe cualquier idea preconcebida sobre el paisaje de la provincia. Es una cavidad natural cubierta por grandes cristales de yeso, visible hoy mediante visitas guiadas.

Geoda de Pulpí. / RAFA GONZALEZ

No es un espacio recreado ni musealizado en exceso. Es un fenómeno geológico real, formado durante miles de años, que ha convertido a la geoda en una de las rarezas minerales más llamativas del mundo.

El Parque Natural de Sierra María–Los Vélez muestra otra cara del territorio. Bosques, altiplanos y cielos limpios dibujan un paisaje muy distinto al del litoral, con temperaturas más bajas y una vegetación más densa.

Sierra María-Los Vélez. / DDA

Es una de las zonas menos conocidas fuera de la provincia, pero también una de las más completas desde el punto de vista natural. Allí conviven restos arqueológicos, rutas de montaña y algunos de los cielos más limpios de Andalucía.

Las minas de Rodalquilar recuerdan el pasado industrial del siglo XX dentro del propio parque natural de Cabo de Gata. Restos de la explotación aurífera permanecen integrados en un paisaje casi intacto.

Minas de Rodalquilar. / DDA

Hoy el entorno conserva estructuras, galerías y edificios industriales que conviven con el terreno volcánico y el silencio del parque. Es uno de los pocos lugares donde historia reciente y paisaje natural siguen unidos sin grandes reconstrucciones.

La fortaleza religiosa que mira al mar

En el centro histórico de la capital, la Catedral de la Encarnación rompe el modelo habitual de los templos españoles. Fue construida tanto para el culto como para la defensa frente a ataques piratas.

Catedral de Almería. / DDA

Sus muros macizos, las torres y el aspecto de fortaleza la convierten en una pieza singular dentro del patrimonio religioso del país. Es uno de los edificios que mejor explican el pasado defensivo y marítimo de la ciudad de Almería.

Estas siete paradas no agotan el mapa. Lugares como el castillo de Vélez Blanco, las playas de Mónsul y los Genoveses, el karst de Sorbas, Mojácar o los pueblos blancos del interior forman parte también del imaginario de la provincia. Pero todos ellos refuerzan una idea común: en pocos kilómetros, Almería cambia de paisaje como si fueran territorios distintos.

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