El terremoto 'fantasma' de Almería: por qué el mismo barrio tembló dos veces sin que fueran réplicas
El epicentro apenase se desplazó unos metros sin que hubiera réplica alguna: los dos terremotos tuvieron origen en La Peñarrodada de Berja
Peligro bajo tierra: las fallas activas que amenazan a Almería
El suelo de Berja se movió dos veces en menos de dos días (no fueron réplicas), pero solo una de ellas llamó la atención de quienes estaban en casa. No hubo estruendo, ni daños, ni avisos de emergencia. Apenas una vibración corta, suficiente para que algunos miraran alrededor y se preguntaran qué había pasado. Lo curioso llegó después, al revisar los datos: el segundo terremoto ocurrió en el mismo punto exacto que el primero y, aun así, pasó completamente desapercibido. Fue en la Peñarrodada, una barriada del municipio.
El primer evento se registró la noche del 19 de enero, a las 22:00:52 hora local. Tuvo una magnitud de 2,7 y una profundidad prácticamente nula en los cálculos iniciales, lo que en la práctica lo convierte en un sismo muy superficial. Esa cercanía a la superficie explica que alcanzara una intensidad II–III y que fuera percibido en el interior de algunas viviendas, especialmente en momentos de silencio.
Treinta horas después, ya de madrugada, el terreno volvió a sacudirse. La hora exacta fue las 04:31:24 del 21 de enero. El epicentro volvió a marcarse al noroeste de Berja, con coordenadas prácticamente idénticas a las del primer temblor. Sin embargo, esta vez la magnitud fue menor, 1,5, y la profundidad se situó en torno a los siete kilómetros. El resultado fue un terremoto estrictamente instrumental, sin efectos apreciables para la población.
Aquí aparece el matiz que convierte el episodio en algo más que una simple anotación sísmica. Dos terremotos en el mismo lugar, separados por poco más de un día, con comportamientos opuestos en superficie. No es una secuencia de réplicas ni un error de localización. Son dos eventos independientes, generados en la misma estructura geológica, pero con condiciones distintas bajo tierra.
Un mismo punto, dos comportamientos
La diferencia fundamental no estuvo en la magnitud, sino en la profundidad. En terremotos pequeños, como los registrados en Berja, unos pocos kilómetros marcan la frontera entre lo perceptible y lo invisible. El primer sismo liberó su energía muy cerca de la superficie, con escasa atenuación antes de llegar a las viviendas. El segundo, aunque ocurrió en el mismo punto del mapa, disipó su energía en profundidad y apenas dejó rastro más allá de los sismógrafos.
Este tipo de situaciones desmonta una idea muy extendida entre el público general: que la magnitud lo explica todo. En realidad, la sensación en superficie depende de varios factores, y la profundidad es uno de los más decisivos cuando se habla de microsismicidad. Por eso, un terremoto más pequeño puede sentirse más que otro ligeramente mayor si ocurre más cerca del suelo.
Los datos oficiales del Instituto Geográfico Nacional no indican ningún patrón anómalo. No hay escalada de magnitudes, no hay concentración creciente de eventos y no existe un sismo principal del que se deriven réplicas. Se trata de actividad puntual, habitual en una zona como el poniente almeriense, donde los reajustes de pequeñas fallas son frecuentes.
Sismicidad cotidiana en el poniente almeriense
La comarca de Berja y su entorno forman parte de una de las áreas sísmicamente activas del sur peninsular, aunque la mayoría de los terremotos que se registran son de baja magnitud. Muchos pasan desapercibidos y otros solo se notan de forma ocasional, como ocurrió con el primer temblor de esta secuencia.
Que dos eventos coincidan exactamente en el mismo epicentro no es excepcional en este contexto. Las fallas secundarias pueden activarse de forma repetida sin que ello implique acumulación peligrosa de energía. Al contrario, este tipo de liberaciones pequeñas contribuyen a aliviar tensiones de manera progresiva.
Por eso, desde el punto de vista del riesgo, el episodio no tiene implicaciones preocupantes. No se han registrado daños, no se han emitido avisos especiales y no existe indicio alguno de que vaya a producirse un terremoto mayor asociado a estos movimientos.
Lo que sí deja este doble temblor es una lección sencilla y muy gráfica: el mapa puede no cambiar, pero la experiencia sí. El epicentro fue el mismo, el suelo se movió dos veces en el mismo sitio, y solo una de ellas logró hacerse notar. Un detalle pequeño, pero revelador, de cómo funciona realmente la sismicidad cotidiana en Almería.
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