Almería

El tractor más 'caro' de Almería

  • Carlos Fernández compró un tractor creyendo que tenía el doble de potencia que el que le vendieron pero en ningún papel rezaban las cifras

  • Sentenciado, aún no lo tiene

Carlos Fernández, vecino de Abrucena, y afectado tras la compra de un tractor. Carlos Fernández, vecino de Abrucena, y afectado tras la compra de un tractor.

Carlos Fernández, vecino de Abrucena, y afectado tras la compra de un tractor. / D. A.

Carlos Fernández lleva toda una vida dedicado al mundo de la agricultura. Tal es su querencia y dedicación que logró reconocimientos nacionales e internacionales a través de la marca Lauricius, su bodega de vinos con sede en Abrucena, donde reside. Es, sin duda, un hombre de la tierra. Trabaja sus fincas y se encarga de todos los quéhaceres, y entre ellas se encuentra el labrado.

Por eso, en 2010 decidió comprar un tractor. De esta forma, el 10 de marzo, día en que se firmaba en Guadix el acuerdo, iniciaba un camino de difícil andadura que hasta el momento le ha supuesto unos gastos de más de 40.000 euros, cuando, en un principio, iban a ser 19.500. Y, ¿por qué? Porque se sintió engañado por sus vendedores e inició un camino judicial que no le ha resultado favorable tan solo por dos cifras, los que debían especificar la potencia fiscal del tractor en la ficha técnica. Pero no rezaban en ningún sitio.

Carlos Fernández asegura que recibió un tractor con una potencia inferior a la que le prometieron. Días antes había entregado 10.000 de los 19.500 totales (16.000 del tractor y 3.500 de una pala), pero, en el mismo momento en que llegó a sus manos, Carlos explica que lo devolvió esperando que los vendedores le entregaran el vehículo que le prometieron, con una potencia de 60 caballos y no los 33 que poseía. Con los papeles firmados y al no rezar la potencia en ningún documento, Carlos Fernández fue denunciado por la empresa vendedora, pues, como es lógico, no quiso hacer efectivo el pago de los 9.500 euros que restaban hasta que se le entregara el vehículo con la potencia esperada.

En ese momento, el agricultor se percató de un detalle importante y apeló a los tribunales califando de estafa el procedimiento, pues según el Real Decreto 1013/2009 existe la obligación de informar por escrito sobre la potencia del vehículo en la ficha técnica. De tal forma, según la normativa, "en toda documentación, información o publicidad del tractor o maquinaria automotriz, deberá figurar la potencia de inscripción en caracteres y lugar ostensible, al menos como lo utilizado para expresas otras potencias". Hacía un año que era obligatorio y Carlos, que tenía en sus manos otras fichas técnicas en las que tampoco aparecían los caballos reales de los vehículos, asegura que no disponía de la ficha ni de la potencia exacta. Es más, alegó que la cifra fue justificada sobre la ficha con posterioridad. Carlos recurrió para obtener un tractor de 60 c.c. aunque tiempo después fuera consciente de que la marca vendedora no poseía, en tales fechas, ningún vehículo de esa potencia dentro la línea que pretendía adquirir.

El caso seguía en los tribunales, y tras la primera sentencia negativa del juzgado de primera instancia número 7 de Almería, el caso, allá por 2015, estaba en manos de la Sección Primera de la Audiencia Provincial tras el recurso presentado por Carlos Fernández. Pero, lamentablemente para sus intereses, fallaron en su contra. El motivo, el siguiente: "En la última hoja del folleto aparecen las especificaciones y consta que el motor tiene 3 cilindros, 1498 cc de cilindrada, 2600 rpm y 40 litros de capacidad en el tanque de combustible. No le corresponde a esta sala establecer relaciones porque carece de los conocimientos técnicos suficientes, y, aún teniéndolos, no puede aplicarlos. Pero sí que le corresponde decir, por las máximas de la experiencia, que hay una relación precisa o aproximada entre estas variables físicas, y entre ellas mismas y otras no expresas en el folleto, como son los caballos de vapor requeridos u otros informados en el acto del juicio (kw): un testigo dijo expresamente que conocidos los Kw se saben los CV".

Ante esto, Carlos responde que está claro que determinados w equivalen a tantos c.v., "pero que para eso son necesarios los vatios reales, no fiscales, que son los que aparecen en la ficha técnica". Carlos recurrió a un conocido ingeniero industrial que le indicó lo siguiente: "La respuesta es simple: con los Caballos Fiscales es imposible calcular la potencia real de un motor, ya que la fórmula que utiliza no tiene en cuenta este dato, sino la geometría de los cilindros, y piensa que, en el momento que un motor trabaje con más o menos compresión aumenta dicha potencia, un motor de poca cilindrada con turbo desarrolla más potencia que otro de mayor cilindrada sin turbo, etc". Carlos lo deja claro en un escrito remitido al presidente de la sección número 1 de la Audiencia Provincial, Manuel Espinosa y los magistrados Laureano Martínez y Juan Antonio Lozano. "No he tenido contestación alguna", esgrime.

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