UD Almería | Liga 1|2|3

Owona y su rocambolesco robo de cartera

  • l Dice estar retenido en Camerún al detraerle su mejor amigo la cartera con el permiso de residencia y dinero

Owona acumula ya un partido y siete entrenamientos ausente Owona acumula ya un partido y siete entrenamientos ausente

Owona acumula ya un partido y siete entrenamientos ausente / Javier Alonso (Almería)

Lucien Owona sorprendía a propios y extraños al ser contactado por la radio oficial del club para dar explicaciones acerca de sus problemas para volar hasta España tras marcharse de vacaciones navideñas a Camerún, su país natal. Los inconvenientes burocráticos aducidos por el club para justificar las reiteradas ausencias del africano a los entrenamientos tienen que ver con un robo del que fue víctima el central por parte de su mejor amigo.

El propio jugador explicaba en los micrófonos de la emisora de la entidad la rocambolesca historia que le acaecía a finales de diciembre: “El día 28 sufrí un robo por parte de mi mejor amigo, el que dormía conmigo y el que hacía todo lo que le pedía cuando no estoy si necesitaba algo en mi país. Iba a una ciudad  cercana a la capital Yaundé, a Duala, y cuando llegué empecé a buscar mi cartera en el coche. Al no verla me pareció raro y entendí que me habían robado. Fui a la comisaría para denunciar el robo porque estaban mis tarjetas de crédito, 1.040 euros y la tarjeta de residencia, con la que puedes viajar sin pedir el visado”.

Owona, contrariado en apariencia, aportó todo lujo de detalles a su relato: “La suerte es que tenía la foto de mi tarjeta de residencia dentro de mi iPhone, la imprimí y fui a la comisaría a decir que estaba extraviada. Después fui al aeropuerto para decirle a la policía que había hecho la declaración de pérdida para evitar que si alguien la cogía viajase con ella. He hecho todo lo que me han pedido y fui para decir que me habían robado y no podía viajar. Después di vueltas para recobrar el camino hecho en la carretera porque en un momento me paré para mear y fui al mismo bar para preguntar si alguien había visto la cartera y me dijeron que no”.

Otros amigos en común fueron quienes le hicieron ver que había sido víctima de un robo por parte de alguien de confianza: “De repente el amigo que viajó conmigo no apareció el día siguiente, lo llamé y no cogía el teléfono. Los demás me dijeron de ir a su casa para preguntar dónde estaba y pensé que era imposible que se hubiera perdido la cartera. Le pregunté a su hermano menor y me dijo que había salido sin saber dónde, que creía que tenía tres o cuatro tarjetas de crédito y una estaba a mi nombre. Me quitó la tarjeta de residencia, las de crédito, dos billetes de 500 euros y dos de 20. Cuando estoy en Camerún él duerme conmigo, no está más de 30 minutos sin llamarme. Le dije a su madre que me devolviera la tarjeta de residencia y desde entonces está desaparecido”.

Su último paso, en coordinación con el club, fue acudir a la embajada: “La señora me pidió la declaración de pérdida y la fotocopia de la tarjeta de residencia y pagué 80 euros para poder tener el visado. Iban a mandar la información a Madrid para que confirmasen que no fuera una tarjeta falsa. Dejé mi teléfono y deben llamarme para recogerla y poder viajar. Tarda porque el 30,31 y 1 aquí fue fiesta. Fui el día 2 a rellenar los papeles en la embajada y dejar todo hecho. Me dijo que como mucho se tardaba una semana. Pensé viajar sin tarjeta de residencia, podría salir de aquí, pero el problema es que al llegar a Francia me echarían otra vez para atrás”. 

Owona se une así al largo listado de africanos con problemas a la hora de regresar de su asueto invernal. Thievy Bifouma fue un especialista en la materia el escaso tiempo que pasó en las filas unionistas y Kalu Uche también protagonizó algún escarceo. Una peripecia que de momento le ha costado al camerunés un partido perdido, siete entrenamientos y, probablemente, la titularidad.

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