La Casa Ronald McDonald Sevilla, Premio Imprescindible por su apoyo a familias con niños hospitalizados
El Grupo Joly y la Fundación Unicaja le conceden este galardón para reconocer su trabajo por acompañar y dar un hogar a las familias de menores hospitalizados lejos de su lugar de residencia
Nada más cruzar la puerta, el hospital queda atrás. La preocupación, la prisa y la ansiedad se disipan al instante. Dentro, hay calma, colores cálidos y gestos sencillos que devuelven algo esencial a las familias: la sensación de hogar. Porque la Casa Ronald McDonald de Sevilla no es sólo un lugar donde dormir, sino un refugio que acompaña a las familias mientras sus hijos atraviesan los momentos más difíciles de su vida.
Aquí conviven padres, madres, hermanos y abuelos que enfrentan la enfermedad de sus hijos, nietos o hermanos, en un entorno en el que se intenta normalizar lo extraordinario. Los profesionales y voluntarios que trabajan en la casa cuidan cada detalle, mientras los niños recuperan sonrisas entre juegos, dibujos y talleres que les permiten seguir siendo niños. Por todo ello, la Casa Ronald McDonald de Sevilla ha recibido el III Premio Imprescindibles del Grupo Joly y la Fundación Unicaja, un reconocimiento a su labor solidaria y humana con familias en situación de especial vulnerabilidad en Andalucía.
"Desde nuestra inauguración, una de nuestras obsesiones ha sido visibilizar el recurso y llegar a todas las familias que necesitan alojamiento o apoyo mientras se desplazan a Sevilla por el tratamiento de su hijo o hija", explica Francisco Javier Pavo, gerente de la casa. En 2025, la institución realizó 377 acogidas, frente a las 257 del primer año, y alcanzó en varias ocasiones la ocupación máxima de sus 20 habitaciones, que pueden alojar simultáneamente hasta 80 personas.
La idea de abrir una Casa Ronald McDonald en Sevilla surgió de un análisis de necesidades de la Fundación Infantil Ronald McDonald, que cuenta con más de 26 años de experiencia en España y otras casas en Málaga, Valencia, Madrid y Barcelona. Tras años de gestiones, en 2023 se cedió un terreno municipal y en diciembre de ese año se entregó la casa, inaugurándose oficialmente en enero de 2024, aunque ya antes se acogieron dos familias en situación de extrema necesidad.
Situada en la calle doctor Rafael Martínez Domínguez, la vivienda ocupa una parcela de 3.000 metros cuadrados cedida por el Ayuntamiento de Sevilla. La distribución ha sido cuidadosamente diseñada para confort y privacidad, combinando espacios individuales y comunes que promueven la convivencia y el bienestar. Así, a sus 20 habitaciones, con capacidad para 80 personas, con opciones de poder alojar entre tres y cinco personas, adaptándose incluso a familias con miembros con diversidad funcional, y equipadas con baño privado, terraza y zona de estar, se suma un patio central con jardín, un lugar abierto donde los niños pueden jugar y los padres descansar al aire libre; salas comunes, que incluyen zonas de lectura, sala de música, espacios para juegos y áreas de estudio; cocina amplia y comedor en la que cada familia cuenta con su propio frigorífico para mantener sus alimentos; gimnasio y áreas de deporte, que fomentan la actividad física y momentos de diversión para los niños; y un sótano y parking, con espacio de almacenamiento y facilidad para aparcamiento.
Cada rincón está pensado para generar un ambiente de normalidad y bienestar, un detalle que marca la diferencia cuando se atraviesan momentos complicados.
La casa se autofinancia gracias a un donante principal, McDonald’s, y a la colaboración de entre 35 y 40 empresas y particulares que apadrinan habitaciones y espacios, con aportaciones que rondan los 10.000 euros anuales por habitación, junto con la recaudación de fondos mediante cenas de gala, carreras populares, mercados solidarios y campañas de socios. A esto se suma el trabajo de más de 50 voluntarios, que acompañan a las familias en actividades, talleres y apoyo emocional. "Gran parte de nuestro trabajo se centra en conseguir los fondos necesarios para sostener la casa y garantizar que ninguna familia que lo necesite se quede sin alojamiento", detalla Pavo.
Para las familias, la casa es mucho más que un alojamiento: es un hogar lejos de casa. Patricia Castro y José García son sólo un ejemplo. Su hija Lucía fue diagnosticada en agosto de 2024 con neuroblastoma y a la cada llegaron desde Córdoba a principios del año pasado. Su testimonio, resume a la perfección lo que en este servicio se ofrece. "Para nosotros ha sido nuestro hogar en Sevilla. La gente que lo compone es superacogedora y siempre está pendiente de nosotros", cuentan.
La familia se aloja en una habitación privada, pero disfruta de espacios comunes como cocinas, salón, salas de actividades, gimnasio y lavandería. "Aquí encontramos una familia extendida. Los niños tienen voluntarios que los acompañan, y nosotros podemos dedicarnos a cosas tan simples pero importantes como la limpieza de ropa o ir a la peluquería, sabiendo que nuestra hija está bien cuidada", explican. La convivencia entre familias crea un tejido de apoyo único. "Es como terapia. Hablas con personas que tienen el mismo problema y te entienden perfectamente", añaden.
El acceso a la casa se gestiona a través de las trabajadoras sociales de los hospitales, con criterios claros. El niño debe ser menor de 21 años y vivir a más de 50 kilómetros de Sevilla. A partir de ahí, se priorizan las familias según la duración del tratamiento, la distancia y si viajan acompañadas de hermanos o abuelos. La agilidad es clave. "Si nos escriben por la mañana, por la tarde la familia puede estar recogida en la casa, dependiendo de la disponibilidad de habitaciones", apunta Pavo.
"Levantarte cada mañana sabiendo que estás ayudando a familias que probablemente estén pasando el peor momento de su vida es un salario emocional que no tiene precio", confiesa Francisco Javier Pavo. Esa misma sensación la viven los padres y madres que conviven en la casa. Un lugar que les permite centrarse en la salud de sus hijos, sentirse acompañados y, por un momento, volver a respirar tranquilos.
Mirando al futuro, la casa dispone de espacios que podrían convertirse en habitaciones adicionales si la demanda sigue creciendo, siguiendo la experiencia de otras casas en Málaga, Madrid, Barcelona o Valencia, donde la ocupación es constante y las listas de espera, frecuentes. La intención es seguir ampliando servicios y visibilizando la labor de la casa, para que todas las familias que necesiten este recurso puedan acceder a él.
Porque cuando un niño está enfermo, toda la familia lo está. Y la Casa Ronald McDonald de Sevilla demuestra que la solidaridad, la empatía y un techo seguro pueden transformar el miedo y la incertidumbre en apoyo, tranquilidad y esperanza. Aquí, lejos de casa, las familias pueden concentrarse en lo más importante: cuidar y acompañar a sus hijos.
También te puede interesar
Lo último