Alejandro Reyes, ese almeriense leal a sus orígenes, en nuestro recuerdo

OBITUARIO

Alejandro Reyes -izquierda-, in memoriam
Alejandro Reyes -izquierda-, in memoriam / D.A.
Antonio Carrillo

04 de enero 2026 - 17:21

El fallecimiento inesperado de Alejandro Reyes Domene, el pasado 17 de diciembre, sorprendió a los amigos y a las personas más cercanas a él. Ese día se nos fue un andaluz excepcional y de enorme importancia en el mundo del flamenco.

Criado en el barrio de la Plaza de Pavía, donde siempre han existido importantes núcleos de grandes aficionados al cante, Alejandro vivió el flamenco desde niño. Aunque mi infancia y juventud estuvieron también ligadas a esa zona, realmente no lo traté personalmente hasta muy tarde, en la etapa en la que elaboraba el libro sobre la Peña LosTempranos. Cuando acudí a él para pedirle algunos datos sobre las actuaciones de cantaores de la peña en sus festivales de Madrid, su respuesta fue extraordinaria, enviándome un importante material fotográfico.

Más allá de su inmenso valor como promotor, productor y asesor de espectàculos musicales durante muchos años, Alejandro fue un hombre sencillo que tuvo siempre a Almería en su corazón, como mostró en Madrid con la creación de su programa especial Festival Flamenco por Tarantos " A Almería", por el que pasaron los intérpretes flamencos almerienses de las últimas décadas : Pepe Sorroche, Alfonso Salmerón, Tomatito, Niño Josele, Juan Gómez, Paco el Mellizo, Carrete, Sonia Miranda, Antonia López, Rocío Segura...En el festival del Colegio Mayor San Juan Evangelista (conocido popularmente como "El Johnny") actuaron muchas de las grandes figuras del flamenco.

Una vez acabada su enorme labor musical en Madrid, fue también la lealtad a sus orígenes lo que le llevó a quedarse a vivir permanentemente en su antiguo barrio de Almería, con las imágenes amigas de siempre: la gente humilde, los alrededores del Cuartel, la Plaza de Pavía, San Antón, la calle General Luque...

Su dignidad y sencillez fueron inmensas. Significando tanto en el mundo del flamenco y de la música en general, Alejandro tenía muy bien aprendido lo que nuestros grandes poetas (Juan Ramón, García Lorca...) definieron como la " sencillez del vivir".

En mis viajes a nuestra ciudad, procuré saludarlo en un pequeño bar cercano a su domicilio, donde solía tomar su cerveza a mediodía y por la noche, y cuyos propietarios, Luisa y Juan, se han sentido muy afectados y sorprendidos por el fallecimiento: "Todavía no me lo creo - dice Luisa- . Hacía solo dos días que no lo veíamos, pero no estaba mal la última vez que vino. Lo queríamos mucho, mis hijos, todos".

Tres días antes de la Nochebuena, ignorando lo ocurrido, le había enviado el tradicional mensaje que solía mandarle por estas fechas. Ante su silencio, nunca pensé que un hombre de tanta entereza y fortaleza hubiera fallecido.

A nuestro buen amigo Alejandro lo recordaré siempre con profundo afecto y agradecimiento.

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