Voleibol

Baranov se destapa como el más autoexigente de Unicaja

  • El central ruso se conjura para “trabajar, trabajar y trabajar más” en el plano personal, apostando por el equipo

Baranov, en un entrenamiento. Baranov, en un entrenamiento.

Baranov, en un entrenamiento.

Si la cara es el espejo del alma, en el caso de Dimitri Baranov se vislumbra una gran bondad envuelta en una humildad que incide en su manera de entender su profesión como jugador. Siempre tiene una sonrisa amable para todo el mundo fuera de la pista de juego y un gesto de aliento para sus compañeros dentro de ella, pero para sí se reserva una exigencia tremendamente alta que raras veces le hace sentirse satisfecho con su propio desarrollo de entrenamiento. El central busca la perfección en cada pelota, y cuando se le felicita por sus actuaciones, prácticamente siempre da una respuesta de autocrítica, porque quiere más: “Gracias, estoy satisfecho, pero rara vez estoy satisfecho con mi juego, porque sé que puedo hacerlo mejor, y con esto me motivo a seguir creciendo como jugador y ser aun mejor”.

Con esa solo frase se define a si mismo de manera muy clara, por lo que incluso su buena actuación en Melilla, partiendo en el equipo titular que venció con rotundidad en el debut liguero, le invita a seguir creciendo y buscando su mejor versión, y una vez que la alcance, superar sus límites: “Me gusta jugar en la alineación inicial, claro, aunque no todo funciona; pienso que todavía tengo que trabajar, trabajar y trabajar, y continuaré trabajando duro en el entrenamiento para jugar con más frecuencia en el siete de inicio que ponga el míster”. En ese sentido, y trasladado a todo el equipo, hace una lectura ‘de intenciones’ respecto a que fuese el único partido resuelto sin ningún set para el rival de toda la primera jornada: “Esta será una lección que vamos a tener presente, para que seamos más fuertes como equipo, pero también creo no se ha visto todo y que mostraremos nuestro fuerte más adelante”.

Sin apenas rastro ya de a final de la Supercopa, que sí sirvió para entrar duro a ese partido en el Javier Imbroda y no bajar la guardia, Baranov lo único que añade sobre aquella derrota es que “no puedo decir nada malo, todos los muchachos intentaron jugar, pero ese día la suerte estuvo del lado del oponente”. Se trata de otra muestra más de su referida humildad, sin verse sorprendido por el buen juego en Melilla visto el gran trabajo realizado durante ya dos meses de preparación. La imagen sólida de su Unicaja Costa de Almería y la esperanza razonable de un crecimiento en todas las prestaciones del equipo se resumen en pocas palabras: “Para esto entrenamos duro todos los días, para ser campeones”. La transformación de Dimitri en búsqueda de un altísimo nivel de competitividad ayuda en la búsqueda de ese objetivo.

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