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Monumento a la camiseta sudada

  • El '9' se marcha con una ovación que recordaba a las de Uche o Charles

Álvaro celebra el 1-0 en piña. Álvaro celebra el 1-0 en piña.

Álvaro celebra el 1-0 en piña. / r. gonzález

No hay imagen más icónica para este nuevo Almería de Fran Fernández que la que se produjo en el minuto 22 de juego. Después de una serie de ataques rojiblancos, se produjo un parón en el juego, lo que aprovechó Álvaro Giménez para estrujar con fuerza su camiseta y salieron varios chorreones de sudor. Una imagen que en cualquier partido puede pasar desapercibida, pero para el conjunto rojiblancos significa mucho viniendo de donde viene. El sudor es esfuerzo y el esfuerzo es éxito. Ésas son las nuevas máximas de la UDA.

Por esos litros de sudor derramado, el delantero ilicitano se marchó aclamado del Estadio de los Juegos Mediterráneos cuando fue sustituido en la segunda parte. No fue una ovación cualquiera, si algo ha tenido la UDA en su historia ha sido buenos delanteros, tornados en mediocres en las tres últimas. Álvaro no tiene el remate de Negredo, ni la corpulencia de Ulloa, ni las cualidades de Uche, ni ve puerta tan fácil como Charles. Sin embargo, como Luna, es un jugador que ha conectado muy bien con la grada porque se está partiendo la cara por cada balón. Y porque las cosas están saliendo claro, que ese factor también es importante.

El primer gol no fue suyo porque Badía hizo una gran parada, pero dejó el balón franco para De la Hoz. El segundo sí que llevó su firma, cuando transformó un penalti cometido sobre él mismo. El hecho de que se pitara la pena máxima en una jugada posiblemente punible, pero posiblemente no, es una demostración que todo va sobre ruedas.

Cuando se retiró en la segunda parte, con una gran ovación por parte del respetable, la camiseta podía pesar entre dos y tres kilos.

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