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Orígenes y emplazamientos de unas fiestas con historia

  • Por el interés mostrado por la ciudad en el memorial elevado en 1806 al Supremo Consejo de Castilla, Carlos IV concedió la celebración de una Feria anual en agosto

La Feria y Fiestas de la ciudad de Almería tuvo a la Plaza Vieja como primer y dilatado escenario decimonónico, para continuar, describiendo un perfecto arco urbano, por Puerta de Purchena, Paseo, Bulevar (desde el llamado paraje de Las Palmeras, a la altura del anciano ficus, esquina a Lachambre abajo), Plaza Circular, Reina Regente, andén de Costa y Malecón, paseo de San Luis (espaldas del Hospital Provincial), muelle de Levante y parque Nicolás Salmerón en toda su amplitud. Luego vendrían traslados puntuales de su recinto ferial (Oliveros, Cable Inglés, Térmica) antes de afincarse durante cuatro lustros en el recinto de la Avda. del Mediterráneo que ahora abandona para emplazarse con previsión de futuro en la Vega de Acá, próximo a la desembocadura del río Andaráx (o Andaráj, como le gustaba llamarlo a D. Florentino Castañeda). El crecimiento demográfico y la comodidad y seguridad ciudadana aconsejaban su traslado.

La Real Provisión firmada el 25 septiembre de 1807 en la Villa y Corte ordenaba que esta Feria de ganados y mercadería se desarrollase durante cinco días del mes de agosto, del 22 al 26. La asignación de fechas se hizo en función de las que ya gozaban Huécija y Tabernas, manteniéndose aquella y reajustándose esta. Se ha escrito en distintas ocasiones, pero no es ocioso reiterar las razones que movieron al Ayuntamiento de Almería (aún no capital de la provincia puesto que estas no se crearon hasta 1835) a solicitarla el 17 de septiembre de 1806. En aquel Cabildo se trató y acordó que:

"Apeteciendo la Ciudad la mayor prosperidad al público, aumento de sus Propios (Presupuesto) y sumo beneficio a la Real Hacienda, ha meditado que la gracia que Su Santidad acaba de conceder en la declaración del Patronato de María Santísima, con el título del Mar, y traslación de su festividad a la Dominica que antecede al veinte y cinco de agosto para todos los años, con jubileo e indulgencias perpetuas, ha dado margen a que se considere útil el establecimiento de la Feria en esta ciudad al mismo tiempo de la citada festividad de la Virgen".

una Feria general

Bajo el mandato de Alcalde mayor, Dalmacio Alpuente, del regidor Francisco A. de Bocanegra y ediles siguieron aduciendo en su favor:"Habiéndose tratado este punto varias veces, se ha reflexionado que todo proporciona motivos de creer firmemente que podría ser una de las Ferias mayores de España. Ya porque a mediados de agosto hay pastos abundantes en este País para los ganados que puedan venir; ya por ser el tiempo en que los labradores, desembarazos de sus fatigas, pueden aprovecharse de sus animales sin malvender sus frutos; ya por la hermosa situación que ofrece el Pueblo para colocar con separación las diferentes clases de dichos ganados con agua para bebederos; ya porque esta Ciudad se halla en el centro de la parte de Levante y Poniente, causa por (la) que el ramo del Comercio se hallaba floreciente antes de la Guerra, y (puesto que) Su Magestad ha estado, y está, celosísimo en que se ejecuten las obras de los Caminos para la comunicación de la Costa de las Alpujarras, que en el día ofrecen comodidades en el tránsito o tráfico; y finalmente, no deja de ser motivo de prosperidad la devoción general que tienen en todo el Reino a dicha Santa Imagen de María Santísima por la visible protección con la que favorece a estos Patricios en las mayores necesidades y conflictos".

Independiente de que en ambos considerando dejan a la Virgen del Mar para el final, se les olvida añadir que el patronato de última hora era compartido -no sin ser motivo, en su momento, de fricciones frente al clero catedralicio- con San Indalecio, Varón Apostólico. El que "podría ser una de las Ferias mayores de España" resulta un argumento retórico. Y que "la obra de los caminos para la comunicación de la Costa de las Alpujarras, que en el día de hoy ofrecen comodidades en el tránsito o tráficos", pura entelequia. Por no hablar de la "hermosa situación para los diferentes ganados". No había pasado un mes (cabildo del 19 de noviembre 1807) cuando ya estaban solicitando al Real y Supremo Consejo de Castilla diez mil reales de vellón, del Caudal de Propios, a fondo perdido, o bajo el concepto de préstamo contra los arbitrios… de la Feria que S.M. acaba de conceder; y asimismo para allanar terrenos y demás indispensable a la comodidad de los feriantes…

Once años después seguían las disputas a cuenta de los Derechos Reales a pagar al Erario público (sesión 20/08/1818) cuando la Hacienda nacional se los exige: "… Considera el Ayuntamiento que el paraje donde se celebra la Feria (se entiende que la de ganados) se halla comprendido en el territorio anejo a la capital, por cuyo concepto se debe conceptuar Libre de estos derechos… ".

A ver si lo entiendo: piden licencia y se la conceden. Pero como el ganado (razón de ser de la autorización regia) bebe y come a extramuros (alameda por donde ahora discurre el Paseo), pretenden no pagar impuestos ya que fuera de las murallas Almería ya no es Almería. Genial. Pablo Venza debería ir aprendiendo lo que es gestionar una concejalía de Hacienda.

en la Plaza Vieja

Hasta que las murallas de marras no fueron derribadas en 1855, al cesar su condición plaza de Guerra, la ciudad conventual, de torres y campanarios, tuvo a la Plaza Vieja como epicentro de cualquier actividad pública.

Sin embargo, los días feriados no comenzaron en 1807 por la sencilla razón de que la concedieron en septiembre. Tampoco hubo Feria en 1808. En el mes de junio llegaron noticias de que el grueso del Ejército de Napoleón encargado de conquistar Andalucía se encontraba próximo Úbeda, y el resto de las tropas vivaqueando en sus alrededores. Pocas fiestas cabían esperar. En los siguientes años ya sabemos lo que ocurrió, aunque no porque el Ayuntamiento actual halla celebrado su Bicentenario: los soldados franceses a las órdenes del general Ligier Belair ocuparon la ciudad hasta su marcha en 1812.

La primera debidamente documentada se data el 16 de agosto de 1815 (plenario presidido por el gobernador Político y Militar), tratándose del tema parcialmente: "Aproximándose la festividad de Ntra. Augusta Patrona, María Santísima del Mar, en cuya solemne procesión se da cera a todos los individuos de este Cuerpo (municipalidad), que en lo antiguo (cuando se celebraba en el mes de enero) lo era de una libra, se acordó: Que respecto a haber ese día dos asistencias (a la Catedral y Santo Domingo), y debido al corto número, se dé de a dos libras".

(…) Debiendo darse principio en el día veintidós del corriente de la Feria concedida a esta Ciudad por Real Privilegio, se acordó: Nombrar por Comisario para su arreglo en unión del Sr. Fiel ejercidor del mes (concejal Síndico), a los Sres. Marqués de Campo Hermoso y a don Felipe Gómez de Tortosa.

Las plazas de la Catedral, de San Francisco (San Pedro) y de Los Olmos o de La Princesa (Bendicho) se destinaban a la venta de verduras, frutas, carnes y pescado. Veamos ahora (1857) la ubicación del ganado venido de la cercana Vega, Huércal, Viator y arrabales:

"Feria de bestias.- La feria del ganado caballar, mular, asnal y de cerda se colocará en la alameda del Obispo. En una y otra parte habrá funcionarios de la autoridad Municipal destinados a procurar toda la comodidad posible a los expendedores y consumidores.

Y una descripción del Real en el mismo año: "La feria de toda clase de géneros extranjeros y del país tendrá lugar en la Plaza de la Constitución de esta ciudad, donde se construirán cien tiendas capaces y seguras que podrán alquilar los comerciantes. Por delante de los mostradores de despacho se levantará una galería entoldada y decorada convenientemente, para la mayor comodidad, circulación y paseo del público. En los cuatro ángulos exteriores de la galería, se colocarán cuatro cafés bajo tiendas de campaña, y en el centro de la plaza se alzará un tablado elegante, adornado con gusto, en el cual, durante los seis días de la feria, tocará la Banda de Música de la Municipalidad (fundada en 1852) desde las nueve hasta las doce de la noche. Una comisión permanente del seno de la Corporación cuidará de que se guarde al comercio, a los consumidores y concurrentes todos los respetos y consideraciones debidas, para evitar molestias y facilitarles la posible comodidad. En los intermedios de los pilares de la galería del paseo habrá sillas para el uso del público".

Las tiendas salían a licitación al mejor postor, con la obligación del rematante de ocuparse de los arcos de luz (petróleo o quinqués de gas), música, aseo "y lo demás que convenga al recreo propio y ornato de esta Ciudad".

el paseo estrena feria

En julio de 1864 una gacetilla periodística avisa de la determinación de sacar el Real de la primitiva Plaza del Juego de Cañas: Feria: La comisión de Feria tiene puesto su informe de que este se celebre en el Paseo del Príncipe. Falta que se acuerde por el Ayuntamiento. Sobre esto hay distintos pareceres; unos afirman que la Plaza está más a propósito, y otros que el Paseo es mucho más espacioso.

Más adelante leímos que el fuerte viento derribó parte de las tiendas montadas en la parte superior, limítrofe a Puerta de Purchena. Tras la experiencia fallida, regresó a su emplazamiento habitual de la Plaza Vieja, para no regresar al Paseo hasta la década de los ochenta del XIX.

Un tema tan extenso como rico en detalles y matices desborda las dos páginas asignadas. Tiempo habrá, espero, de abordar mil un detalle aparcado: fiestas civiles (Los Coloraos) y religiosas (Patrona); espectáculos públicos, diversiones infantiles y de adultos, bailes y verbenas, Festivales, flamenco y abono taurino, deportes, responsables, etc. etc. Por hoy es suficiente.

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