Regresan los fantasmas

Fútbol l Liga de Campeones

Pato fue el mejor del conjunto italiano ayer y consiguió el gol de la victoria en el minuto 88 · Flojo partido de un Madrid que subestimó a los de Leonardo

Los jugadores del Milan celebran el primer tanto ante la desolación de Granero.
Roberto Morales / Madrid

22 de octubre 2009 - 05:02

REAL MADRID: Íker Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Raúl Albiol, Marcelo; 'Lass' Diarra, Xabi Alonso, Granero (Drenthe, m.66) ; Kaká, Raúl y Benzema. MILÁN: Dida; Oddo, Nesta, Thiago Silva, Zambrotta; Ambrosini, Pirlo, Seedorf; Ronaldinho (Flamini, m.90), Pato e Inzaghi (Borriello, m.60). Árbitro: Frank De Bleeckere (BEL). Mostró cartulinas amarillas a Albiol, Raúl y Marcelo por el Real Madrid, y a Zambrotta y Pirlo por el Milán. Goles: 1-0, m.19: Raúl. 1-1, m.62: Pirlo. 1-2, m.65: Pato. 2-2, m.75: Drenthe. 2-3, m.88: Pato. Incidencias: Encuentro correspondiente a la tercera jornada de la fase de grupos de Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de 79.200 espectadores, 3.000 de ellos seguidores del Milán, que no provocaron incidentes.

La pegada del brasileño Pato, autor de dos goles en el clásico de Europa entre Real Madrid y Milán (2-3), resucitó al conjunto italiano a costa del equipo del chileno Manuel Pellegrini, que agravó con errores individuales la ausencia de un estilo de juego.

El Real Madrid no sabe, de momento, ganar encuentros ante rivales de entidad. En su primera prueba en Sevilla fue vapuleado por momentos. Ante un Milán, alejado del virtuosismo del pasado, encajó la segunda derrota. Dolorosa por graves errores individuales y por dejar escapar la oportunidad de sentenciar el grupo frente a un rival propicio.

Porque el Milán, pese a su triunfo, no es ni la sombra del equipo que fue. Solo el brasileño Pato, un diablo repleto de calidad, aporta algo de luz en un equipo que juega andando. Al ritmo de sus veteranos futbolistas.

Al trote de un Ronaldinho que representa la delgada línea que separa al futbolista de instalarse en la elite a convertirse en uno más. Alejado de las virtudes que le convirtieron en el mejor del mundo. Instalado en la polémica de las largas noches y cortos entrenamientos.

El estado de los equipos no rebaja el atractivo de un clásico europeo. Real Madrid y Milán representan 16 Copas de Europa. Han engrandecido a la competición más prestigiosa del viejo continente. El ambiente especial de noche mágica se respiraba en el Bernabéu. La calidad del partido no acompañó. Los goles pusieron emoción.

A un futbolista como Cristiano Ronaldo siempre se le echa de menos, pero en encuentros como el que planteó Leonardo a Manuel Pellegrini aún más. La derrota milanista en casa ante el Zúrich le obliga a quemar sus opciones apostando por el ataque. Dos equipos con tres delanteros en el campo. Espacios para el portugués que se lamenta en su palco, del tobillo maltrecho.

Kaka se encontró con un inesperado regalo del veterano portero brasileño: pensó Dida en sacar rápido en vez de asegurar el balón en sus manos y al lanzar la carrera se le escurrió. No podía ser otro. El más listo de todos. Quien vive cada segundo del partido con la misma intensidad. Raúl González. El que recogió el regalo y marcó a puerta vacía.

Parecía muerto el Milán cuando la indiscutible calidad de uno de los veteranos dinamitó el partido. Sin la posibilidad de elaborar jugada, inventó Pirlo un latigazo a 35 metros que sorprendió a Iker Casillas. Reaccionó tarde y se encontró el balón cuando ya tocaba la red.

Unos minutos de duda costaron caros al Real Madrid. Asimiló mal el tanto. Zambrotta con un disparo lejano y Seedorf con la derecha avisaron. Un error garrafal de Casillas dio la vuelta a todo. Acostumbrado a realizar paradas milagrosas, Iker dejó boquiabiertos a todos al medir mal en una salida a un pase largo y dejar a Pato marcar a puerta vacía.

Encontró el Real Madrid a Drenthe en la frontal del área, que conectó un zurdazo ajustado al palo para empatar. Había fe en la remontada, pero el Real Madrid se cayó como un castillo de naipes. Resucitó por momentos Casillas, pero nada pudo hacer en el último minuto cuando de nuevo Pato le fusiló a placer.

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