UD ALMERÍA | Análisis

Rubi está esbozando una apisonadora

  • Su equipo es el más goleador de la categoría, con quince dianas en siete jornadas, a un promedio de 2,14 goles por partido

  • Los traspiés ante Amorebieta y Ponferradina sirvieron al técnico catalán para realizar reajustes que han equilibrado al conjunto

Rubi se dirige a sus jugadores en el choque ante el Tenerife

Rubi se dirige a sus jugadores en el choque ante el Tenerife / LFP (Almería)

Joan Francesc Ferrer 'Rubi' está esbozando una apisonadora. El arquitecto de Vilasar empieza a justificar la fama que lo precedía como constructor de grandes equipos desde los cimientos, trabajándolos concienzudamente durante la pretemporada para inculcarles un sistema táctico sobre el que está sabiendo operar los reajustes necesarios para que el engranaje funcione en plenitud. 

Transcurridas ya siete jornadas de competición, los rojiblancos manifiestan un apabullante dominio en la faceta ofensiva, con 15 dianas materializadas, lo que arroja un promedio de más de dos goles por partido, mientras que en el balance defensivo (seis tantos encajados) solo lo superan Ponferradina y Fuenlabrada, lo que da una idea aproximada del punto de equilibrio que empieza a alcanzar con el equipo.

En ese tránsito hacia la excelencia el preparador catalán y su cuerpo técnico han sabido aprender de los errores tras los batacazos sufridos a domicilio ante Amorebieta y Ponferradina para introducir los retoques necesarios en una zona clave como la medular, que particularmente en El Toralín mostró una preocupante incapacidad para generar juego y contener las acometidas del rival.

Línea por línea

En la sala de máquinas ha resultado clave la apuesta por César de la Hoz, que evita que el equipo se fracture en su afán de volcarse en el ataque. El centrocampista cántabro le da al partido el tempo que necesita en cada momento y, lo que quizá sea más importante, libera a Samú Costa y Lucas Robertone para que puedan inventar como volantes interiores. El portugués socorre al capitán en las tareas de recuperación, mientras que el argentino potencia su espíritu de llegador al área contraria, irrumpiendo desde segunda línea. Curro Sánchez tiene que decidir ahora si ensimismarse en la suplencia o reivindicarse como recambio. Por lo vislumbrado ante el Tenerife el sevillano parece haber optado por la segunda vía. 

En ataque la dupla Sadiq-Ramazani lleva camino de convertirse en una de las mejores sociedades jamás vistas en la categoría de plata. El nigeriano y el belga se entienden a la perfección, sumando entre ambos más de la mitad de los goles del plantel. El de Kaduna disfruta como nunca atacando los espacios, mientras que el de Berchem-Sainte-Agathe resulta indetectable para las zagas rivales moviéndose con mucha libertad por todo el frente de ataque. A eso añade una frialdad impropia de sus 20 años para ejecutar las penas máximas, suerte en la que Rubi ha vuelto a acertar haciéndole entender a Sadiq que no es el más indicado para lanzarlas pese a ser el pichichi del equipo. Portillo está revelándose como el complemento ideal para ambos. El malagueño tiene una mente privilegiada para detectar los espacios y ha aprovechado el bajón experimentado por Lazo (lástima el carácter guadianesco del gaditano) para hacerse con un hueco. 

Chumi y Babic se asientan en el eje de la zaga ante la lesión de Carriço Chumi y Babic se asientan en el eje de la zaga ante la lesión de Carriço

Chumi y Babic se asientan en el eje de la zaga ante la lesión de Carriço / LFP (Almería)

La retaguardia quizá sea la línea más inestable hasta la fecha. En buena medida porque jugadores como Nieto, Buñuel, Akieme o Carriço se han visto inmersos en distintas lesiones que han privado a la defensa de un bloque más o menos reconocible. Empieza a serlo, eso sí, la pareja Chumi-Babic. El gallego está sabiendo aprovechar que el luso todavía no ha podido debutar para asentarse protagonizando actuaciones en línea ascendente, ganando en contundencia y aportando a balón parado (lleva un gol). Tras el nervioso estreno en El Toralín, el serbo bosnio Babic también empieza a ofrecer su mejor versión en el perfil zurdo del eje, haciendo valer su gran envergadura en el juego aéreo. Otra gran noticia es disponer de la versatilidad de Pozo, capaz de jugar como carrilero o extremo casi con idénticas prestaciones. 

En la portería al fin se ha impuesto el sentido común, que pasa porque sea titular el guardameta que más para y no el que mejor juego de pies tenga. En esa dicotomía el paciente Fernando se ha llevado el gato al agua sin aspavientos, con la sobriedad que lo caracteriza, realizando paradas de mérito para sostener al equipo en momentos clave de cada partido. Makaridze, demasiado dubitativo e impreciso el día de Lezama, tendrá que esperar a días mejores en el banquillo. 

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