VOLEIBOL Unicaja Costa de Almería jugará con crespón negro

  • El club ahorrador pedirá a la Real Federación Española de Voleibol un minuto de silencio oficial en los partidos de semifinales de este fin de semana en Los Planos en memoria del técnico Piero Molducci

Minuto de silencio del conjunto ahorrador. Minuto de silencio del conjunto ahorrador.

Minuto de silencio del conjunto ahorrador. / D. A. (Almería)

Un Unicaja pentacampeón de liga de manera consecutiva lo fichó para la temporada 2004/2005… y el flechazo de Piero con Almería fue instantáneo y para toda la vida. Sí, ganó la octava, la sexta consecutiva del club en la mejor racha histórica que este deporte haya visto en España, pero el italiano perdió su corazón, porque a pesar de regresar a su país el curso siguiente, lo dejó en esta tierra… para siempre. Así, en cuanto tuvo la ocasión de volver, no lo dudó. Lo suyo no era cuestión de dinero, sino de felicidad, lo que lo definió, sin duda, como un entrenador sabio en el cuerpo y en la mente de un hombre sabio. Tras tres campeonatos de Palma y cuatro de Teruel, y después de llegar a mitad de curso para reconducir un mal año 2012, metiendo al equipo en la final, lo cual fue de un extraordinario mérito, en el 2012/2013, obró toda su magia y acabó con la sequía liguera de la entidad ahorradora, yendo a más poco a poco hasta culminar su mito con el triplete de la 2015/2016.

El mito de Piero Molducci trasciende de lo deportivo, y va mucho más lejos que esa cuenta de siete títulos que dejó en las vitrinas del club. Fue maestro y guía para un buen número de jugadores, varios de los cuales fichaban por Unicaja para poner su carrera en manos del transalpino, buscando su mejora individual. Se dieron casos de ‘amor-odio’, siempre admiración, de lo que posteriormente solo quedaba amor y respeto, pero también agradecimiento. Han sido muchos los testimonios que avalan esta apreciación y, lo más importante, han sido palabras que Piero sí ha escuchado en vida, pronunciadas por muchos de los pupilos que ha tenido durante tantos años en el banquillo. También ha sido maestro de entrenadores, que le han presentado sus respetos por su maestría en la dirección y su clarividencia a la hora de localizar y sacar partido a las claves que podían decidir el partido. No en vano, como jugador fue un gran colocador, el perfecto lector del juego, apasionado de su deporte.

Su arrolladora personalidad jamás ha tenido dobleces, como tampoco los ha tenido ante la muerte. Sereno, firme, afrontó su enfermedad con la actitud del guerrero que siempre lució. Desde noviembre de 2019, cuando antes de un partido de su Ushuaïa Ibiza Vóley en aquel momento frente a Vecindario la enfermedad se le manifestó, a Piero jamás se le ha pasado por la cabeza rendirse. Cáncer de estómago, agresivo, implacable, y el técnico italiano tirando de coraje hasta que las fuerzas no le dieron para más en la pasada madrugada. Sedado desde el viernes por la noche, tranquilo, rodeado por sus familiares, en su casa de Cervia, el gran Molducci confirmó lo que ya todos sabían: que es eterno. Dolor infinito en el seno del club de su vida, Unicaja Costa de Almería, compartida por su segundo club en España, en el que pasó una temporada y media, hasta que tuvo que apartarse para afrontar el que parece que es su último partido. No se resignan los verdes, que lo llevarán a todas las canchas.

En la que ha sido la suya durante casi ocho temporadas, la del Moisés Ruiz, se ha guardado un minuto de silencio, seguido de un largo aplauso, a las 12.00 horas de este lunes. Ha corrido a cargo de la actual plantilla ahorradora, el cuerpo técnico y la directiva, arropados por el diputado de Deportes de la Diputación de Almería, Ángel Escobar, los trabajadores de la institución supramunicipal y los de la empresa que gestiona la instalación. Gran carga emotiva en ese momento, seguido el minuto de silencio además en otros lugares de la provincia y fuera de ella, allí donde había algún conocido del técnico italiano al que le ha llegado la noticia y le era imposible acudir al pabellón. Almería le ha respondido, como él siempre lo hacía a esta tierra: “Cuando me ha llamado Almería, siempre tenía el corazón aquí; llegué con gran entusiasmo y trabajo, hemos levantado al club donde Unicaja normalmente estaba, y la Superliga ha llegado más arriba respecto a cuando yo empecé”.

Esas fueron sus palabras cuando dejó de pertenecer a la disciplina del club, trance complicado para las dos partes. Reivindicaba entonces su aportación: “Introduje tácticamente novedades, un entrenamiento diferente, y todos los jugadores que he tenido me han llamado para decirme ‘gracias, porque tú me has entrenado y soy el jugador que soy ahora’, todos, no puedo decir uno u otro, y es importante para mí; me han dicho que me deben mucho, porque les he enseñado mucho voleibol, y no solo ellos, sino la gente que trabaja aquí, todos me han escrito ‘muchísimas gracias, porque has traído un mundo diferente al que había antes’”. Él mismo dio a Unicaja su agradecimiento: “Gracias a todos, porque soy un entrenador que exige mucho y a veces eso no les gusta a los jugadores, pero pienso que no he tenido problemas”. A su Almería, “ha levantado la cabeza otra vez en el vóley español y me quedo con esto, me ha gustado mucho lograrlo, porque me gusta la ciudad, me gusta la gente, me gusta vivir aquí; (…) gracias, porque me ha querido mucho y yo también a ella”.

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