javier gómez noya. triatleta

"Tras 15 años en el triatlón me sentí un novato de nuevo"

  • El gallego, cinco veces campeón del mundo, habla sobre su experiencia en el 'ironman' de Hawái y su paso a la larga distancia

  • Aún no ha decidido si buscará la clasificación para Tokio 2020 o centrarse en esta nueva modalidad

Javier Gómez Noya posa en el hotel Alfonso XIII. Javier Gómez Noya posa en el hotel Alfonso XIII.

Javier Gómez Noya posa en el hotel Alfonso XIII. / belén vargas

Lo ha ganado prácticamente todo en su deporte y la "búsqueda de nuevos retos" lo llevó a pasarse al ironman. Palabras mayores para la mayoría de los humanos. Un desafío más para Javier Gómez Noya (25-03-1983), que en pleno ciclo olímpico debe decidir si ir a por el oro en Tokio 2020 o vencerse a sí mismo en la larga distancia (3,8 kilómetros a nado en aguas abiertas, 180 en bicicleta y un maratón para acabar), una prueba de "supervivencia". Llega de Kona (Hawái) de ser undécimo en el Mundial de la disciplina el pasado 13 de octubre en su segunda experiencia a este nivel, una espina clavada que quitarse en el futuro casi a la altura de perderse los Juegos de Río por una lesión cuando buscaba ser campeón olímpico. Toca sentarse y decidir.

-Viene de Kona de disputar el ironman de Hawái. ¿Qué tal la experiencia?

-Ha sido una experiencia dura. No hice una buena carrera y sé que lo puedo hacer mejor. Es una prueba muy complicada, sobre todo cuando la haces por primera vez, porque afrontas condiciones extremas de calor y humedad ante los mejores del mundo. Cometí algunos errores de táctica que me llevaron a hacer peor resultado del que esperaba, pero aprendí bastante cara al futuro.

-¿Es lo más duro a lo que se ha enfrentado?

-Es diferente, ya que también era algo nuevo y cuando te enfrentas a algo por primera vez siempre es más difícil hacerlo bien. La experiencia es un grado. Me sentí un novato, pese a llevar 15 años haciendo triatlones. No es lo mismos una prueba de dos horas que una de ocho. Incluso las reglas son distintas. Sí que era un novato y me gustó tener esa sensación después de tanto tiempo estando entre los favoritos. Para mí era salir de mi zona de confort y enfrentarme a lo desconocido.

-Publicó en redes sociales tras la prueba que no hizo "la carrera soñada" y que estaba "decepcionado". Con la distancia que da el tiempo, ¿qué sensación le queda ahora?

-Pienso lo mismo. No se trata del resultado final, sino que no rendí a mi nivel. Creo que no medí bien en el sector en bicicleta. Quizá fui más fuerte de lo que debería, pero es lo que tenía que hacer si quería luchar por estar adelante. No estaba preparado para ganar, aunque gestionando bien la prueba a lo mejor sí podría haber estado entre los cinco primeros y no el undécimo (8:11:41 horas). Arriesgué, no salió, y he visto las debilidades que tengo que trabajar para mejorar mis puntos débiles.

-Al final casi se trata de sobrevivir de la mejor manera, ¿no?

-Sí, porque hay aspectos que no se pueden replicar en los entrenamientos, como las condiciones climatológicas o las tiradas de kilómetros, porque te destrozas. La primera vez es cierto que vas a ciegas y con mucha incertidumbre.

-¿Qué hace uno después de nadar más de 3,8 kilómetros, montar en bici otro 180 kilómetros y rematar con un maratón?

-Y para rematar después, una hora más en el control antidopaje. Estuve sentado como una hora y cuando me levanté las piernas casi no me respondían. Es una prueba muscularmente durísima e incluso cuando se te pasa el dolor de piernas después de tres o cuatro días y te crees que estás ya bien, tienes fatigas a nada que intentas a hacer algo deporte porque tu cuerpo te dice que no puede.

-Podría decirse que ha dado el paso natural típico de un atleta del mediofondo al fondo. ¿Por qué?

-El ironman de Hawái es el triatlón más importante que hay en el mundo. Es el más mítico en nuestro deporte, es el Campeonato del Mundo de larga distancia... He ganado mundiales en todas las distancias en las que he participado excepto en el iroman, y para mí es una motivación más, un reto, y era el momento ideal en mi carrera deportiva para probarlo.

-¿Y cuando mira al futuro aparece Tokio 2020 o seguir con el ironman?

-Aún no lo sé. Ahora lo que quiero es descansar y recuperarme. Tengo que plantear la temporada 2019 y aún no lo tengo claro. Sé que quiero volver a Hawái, pero no descarto Tokio 2020. Ya he estado en varios Juegos y tengo una medalla (plata en Londres 2012). El oro olímpico es algo que me ilusiona, pero no tengo muy claro si seguir con larga distancia o volver a la distancia olímpica. En unas semanas tomaré la decisión y para empezar a preparar los objetivos que plantee, pero sea lo que sea lo haré con la máxima motivación para dar lo máxmo. Es que hay muchas cosas que me motivan. Quitarme la espina de Río es una, pero también el ironman.

-¿El ironman es el principio para usted de una búsqueda de retos cada vez más extremos?

-No pienso ir más lejos, eso lo tengo claro. La larga distancia es lo que me falta por dominar en mi deporte, pero no quiero buscar retos extremos. Sólo ser competitivo en una distancia diferente.

-¿Es sano llevar al cuerpo al límite?

- También la distancia olímpica te lleva a extremos, aunque de otra forma. Supongo que el deporte al más alto nivel no es lo más recomendable, porque el cuerpo sufre una exigencia máxima. Es como el motor de un choque que llevas siempre al límite. Pero los deportistas nos cuidamos muchos más que el resto de personas porque es nuestra profesión.

-Ha hablado antes del control antidopaje. ¿Siente que a España se la mira fuera con recelo por el dopaje?

-A nivel internacional España tiene una imagen cómplice con el dopaje que en cierta forma nos hemos ganado a pulso. Que haya bolsas de sangre sin analizar de la Operación Puerto, por ejemplo, es una vergüenza. Afortunadamente se está luchando ahora de otra forma, pero la visión general fuera es que no somos un país demasiado duro con el dopaje y eso debe cambiar desde las instituciones y los propios deportistas.

-Si vuelve al triatlón se las verá con el triple campeón mundial Mario Mola...

-He disfrutado mucho este año viéndolo en las Series Mundiales. Es capaz de alcanzar mis cinco Mundiales y superarme.

-¿A qué se debe este auge del triatlón en España?

-Ha habido una generación que es muy difícil que se vuelva a repetir. Desde Iván Raña, que demostró que podíamos estar al nivel de los mejores, a Mola o a mí, que dominamos en la distancia. Nos hemos quitado el complejo.

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