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La ciática de su Santidad

  • El Papa Francisco, de 84 años de edad, ha padecido un episodio de 'dolorosa ciática'

El Papa Francisco usando mascarilla El Papa Francisco usando mascarilla

El Papa Francisco usando mascarilla / elcomercio.com

El Papa Francisco de 84 años de edad tiene achaques como cualquier mortal. En este caso, ha tenido que cancelar parte de su agenda de los últimos días debido a lo que el comunicado de prensa cita como una “dolorosa ciática”. Toda persona que ha sufrido ese problema en alguna ocasión sabe lo limitante que supone.

Sin embargo, hay cierta confusión acerca de términos que pueden parecer lo mismo pero que no lo son: ciática o lumbalgia. ¿Qué es lo que las diferencia?

Lumbalgia

El dolor en la parte baja de la espalda no asociado a dolor en la pierna, es muy frecuente, y se denomina lumbalgia. Dicho dolor es causado por alteraciones de las estructuras que forman la columna vertebral a ese nivel: los ligamentos, los músculos, los discos intervertebrales y las vértebras. Este dolor lo llamaremos como agudo si dura poco tiempo, unos días o unas pocas semanas. El dolor se define como crónico si dura más de 3 meses. La columna lumbar es el segmento final de la columna vertebral y la zona que soporta más peso. Por ello, las lesiones son más frecuentes.

En la primera fase de la enfermedad, el dolor sólo se localiza en la columna y en la musculatura que la envuelve. No se suele irradiar a las piernas. El paciente se encuentra muy rígido. El dolor le puede alterar el sueño.

Es posible que el dolor se haya producido con un gesto sencillo como agacharse para atarse los zapatos o a recoger algo del suelo. Incluso se puede asociar un “chasquido” que suele asustar mucho. Ese ruido puede deberse a que el disco, la estructura que separa una vértebra con otra, se ha rasgado ligeramente o incluso ha sufrido una rotura parcial sin que el líquido que lo rellena, no se salga. El cerebro detecta el daño e inmediatamente bloquea la columna mediante una importante contractura de la musculatura que rodea la columna lumbar, sobre todo el cuadrado lumbar. De esa forma, evitamos un daño mayor al impedir que se produzca movilidad en ese disco dañado. Es por ello por lo que a veces caminamos torcidos debido a esa importante contractura. Si se hiciera una resonancia magnética, el disco que normalmente se visualiza de color gris claro, se torna oscuro casi negro.

Ciática

Se diferencia de la lumbalgia en el tipo de dolor. En el caso de la lumbalgia, el dolor es únicamente de la espalda, pero cuando se habla de ciática significa que el dolor se refleje desde el glúteo hacia la pierna y el pie. El motivo por el que duele la pierna se debe a que en este caso, el líquido que se encuentra dentro del mismo, se “fuga” y se desplaza hacia donde se encuentra la raíz nerviosa. El dolor se incrementa con las actividades como levantar el peso, inclinación del peso hacia delante, estornudar o toser o al sentarse y disminuye con el reposo y el descanso en la cama siempre y cuando se coloque una almohada debajo de las rodillas para mantener éstas flexionadas. Cuando la raíz dañada es la que se encuentra entre la vértebra lumbar 4 y lumbar 5, el dolor se irradia hacia el lado posterolateral del muslo, la parte posterior de la pantorilla y la parte interna del pie. Cuando se afecta la que se encuentra entre la lumbar 5 y el sacro 1, el dolor muestra una distribución similar en el muslo y la pantorrilla, pero se irradia a la parte lateral del pie. Son muy característicos los episodios de dolor recurrentes, es decir, que el paciente al que inicialmente se le pauta un tratamiento con corticoides intramusculares, mejora de forma importante.

Sin embargo, es muy frecuente que recidive el dolor si el paciente no modifica su actividad laboral o si sigue "maltratando" la espalda. Popularmente se denomina ciática porque el dolor recorre el territorio del nervio ciático. El nervio ciático es el nervio más grueso del organismo. Se encuentra formado por la unión de las raíces nerviosas que salen de las vértebras L4, L5, S1 y S2. Esos “cables” que son las raíces nerviosas se juntan en un cable de mayor grosor en la zona superior del glúteo y discurre por la cara posterior del muslo. Justo en la “corva” de la rodilla, se divide en dos ramas, el ciático poplíteo externo que va por la parte de fuera de la pantorrilla, y el ciático poplíteo interno que lo hace por la parte interna. En el estudio con resonancia magnética se aprecia el disco de color oscuro pero a diferencia de la lumbalgia, en este caso se objetiva la salida del líquido discal y su compresión sobre la raíz nerviosa.

En el caso del Papa Francisco, los discos se encuentran deshidratados y envejecidos por lo que es improbable que la causa de su ciática haya sido una hernia. Con 84 años hay una causa que haya podido provocar ese dolor ciático: una estenosis de canal. Es un estrechamiento del canal medular que es por donde circula la médula espinal, desde el cerebro hasta la zona sacra. Con la edad y en función del desgaste al que se le somete, el canal se vaya estrechando como si fuera un cuello de botella. Eso atrapa los nervios hacia las piernas si el canal se cierra por igual, en el lado derecho e izquierdo. Pero puede ser derecha o izquierda si únicamente afecta a un lado.

¿Cómo se trata?

En el caso de la lumbalgia, el tratamiento consiste en reducir la contractura de la musculatura de la columna. Se puede hacer mediante tratamiento fisioterápico que a base de manipulaciones y masaje puede relajar la musculatura. Si a esto le asociamos medicación relajante y antiinflamatoria, logramos revertir el proceso y recuperar la movilidad y la vida normal en unos días.

En el caso de la ciática, es más complejo. La fisioterapia también puede estar indicada. El objetivo es reducir la inflamación del disco y del líquido que ha salido del sitio, y una vez que el nervio esté menos comprimido, el dolor se reduce. Si la compresión de la raíz nerviosa es muy importante y no se reduce, puede estar indicada la cirugía. Esta consiste en extraer ese líquido que comprime el nervio y de esta forma, liberarlo.

El Papa Francisco se ha recuperado en un par de días y ha vuelto a la carga. El dolor lumbar y ciático es muy invalidante, por ello, la prevención es clave. Cuidar las posturas y fortalecer la musculatura es fundamental para no acabar “doblado”.

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